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Por Carlos E. Rodríguez

En la primera entrega de esta serie de posts establecimos en qué consiste la acusación y/o pregunta, muchas veces de forma sincera, acerca de nuestra confianza al texto bíblico y su fidelidad en transmitir, a través de los años, realmente lo que se escribió al inicio. Para ello hablamos de forma general de algunos casos en donde si cambiar el texto hubiese sido una tendencia general, no tendríamos razón para encontrar pasajes que sirven más como municiones para los críticos que para apoyar las afirmaciones de la creencia cristiana. También, se presentó un sencillo argumento que dice lo siguiente:

  1. Si la Biblia ha sido cambiada entonces la Biblia no puede contener errores.
  2. La Biblia contiene errores.
  3. Por lo tanto, la Biblia no ha sido cambiada.

 Lo más sobresaliente en este silogismo, que usa el modus tolens en su inferencia, es que depende de la condición de que la Biblia contiene errores. Los críticos dicen que sí. Así que usando sus propios casos para validar esta premisa hemos concluido que contiene “errores” y que no ha sido cambiada. No podemos tener las 2 cosas: o contiene errores o ha sido cambiada, pero no ambas a la vez. Como esta serie no trata de corregir o argumentar para explicar los casos de errores en el texto, comenzamos con buen pie en nuestro camino de responder con un no a la pregunta de si el texto bíblico ha sido cambiado. Y la mejor prueba en la línea de evidencia consiste justamente en dar por válida la creencia generalizada entre los críticos del cristianismo.

Lo que haré en esta ocasión es darle un poco más de fuerza a la idea de que el texto no ha sido cambiado viendo pasajes en él que son de dificultad para algunas creencias doctrinales dentro del cristianismo. También mencionaré algunos pasajes vergonzosos que afectan en cierto modo la imagen del mensaje cristiano.

Pasajes con dificultad

Imaginemos por un momento que sí, la práctica de cambiar el texto era habitual o hasta escasa, para ayudar a la idea; y se hacía cuando era necesario corregir un texto, pasaje o libro que entraba en conflicto con las creencias en el momento o con el desarrollo de las mismas a través de los años. Si esto pasó en la antigüedad, no deberíamos encontrar esos pasajes. Pero que creen: los seguimos encontrado. Es más, tenemos evidencia de que están en el texto desde hace siglos, pues la mayoría, sino todos, aparecen en las copias más antiguas de los textos bíblicos que poseemos hoy. Y siguiendo la lógica de la crítica, no debería ser esto posible. Aquí puede surgir una nueva acusación para evitar caer en este absurdo que destruiría la misma acusación en base a lo que ella dice. Alguien puede decir que el cambio a esos pasajes se hizo, pero en los textos que hoy no tenemos o no hemos encontrado aún, y el resultado de ellos es el texto que sí tenemos desde las copias más antiguas. Sí, esto puede ser una posibilidad, pero el punto es: ¿Qué evidencia respalda esta suposición? Ninguna. Así que nunca algo posible va a tener más validez que lo que sí tiene evidencia. En este caso: los mismos pasajes que presentan una dificultad a las doctrinas cristianas están ahí desde las copias más antiguas de los manuscritos que tenemos, y esto es evidencia clara de que por lo menos desde ese punto en adelante, no ha habido cambios en el texto. ¿Cuáles son esos textos que presentan una dificultad a las creencias cristianas y que si la tendencia ha sido cambiar la biblia a nuestro antojo no deberían esta?

Mateo 24:36

Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.

En el cuerpo de doctrina del cristianismo ortodoxo se afirma que Cristo es Dios, y que posee todos los atributos de Dios, como la Omnisciencia. Aquí tenemos a Cristo afirmando no saber algo. Esto supone un problema para la enseñanza de esta doctrina, pues está contenida en los evangelios mismos, los cuales son la fuente más segura para saber de Jesús y lo que dijo, y aquí tenemos que él dice que hay algo que no sabe. En vez de buscar alguna explicación para esto, si la tendencia de la iglesia era de cambiar el texto, es más fácil eliminar esto o cambiarlo, que dejarlo como una dificultad que estaría ahí a través de los siglos, pues déjeme informarle que justamente este pasaje es usado para decir que Jesús no puede ser Dios, pues aquí lo tenemos afirmando algo que lo demuestra.

Job 2:3

Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa?

Dentro de las creencias centrales del cristianismo está la que dice que Dios no puede ser tentado por el mal ni caer en él, pero aquí tenemos un texto que nos dice que él sí cayó en hacer el mal. No tengo ni que recordar lo mismo que dije anteriormente, pues era más fácil cambiar este pasaje que dejarlo ahí por los siglos para que sea usado en contra de dicha creencia. Pero, aún está ahí, demostrando que el texto no ha sufrido esos cambios que proponen los críticos.

Los pasajes que representan una dificultad para explicar las doctrinas cristianas, su mera existencia textual en la Biblia, es prueba de que esta no ha sido cambiada en la forma de la que se acusa.

Pasajes vergonzosos

Este tipo de texto no debería de existir en una escritura que ha sido vilmente manipulada al antojo. Sin embargo, ahí están. Al igual que con los que presentan una dificultad, estos prueban que no han ocurrido tales cambios propuestos por la crítica.

Algunos pasajes vergonzosos son:

Mateo 3:15-16

Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.

Esta escena es vergonzosa por el hecho de que el enviado de Dios, Jesús, el cordero sin mancha, tiene que participar de un ritual que consiste en arrepentirse de los pecados. Pero si él es sin pecado, por qué debe arrepentirse de los mismos. Esto demostraría que él no fue tan integro como se supone. Recuerde que estoy hablando lo que la crítica dice, y razonando dentro de sus propias ideas.

Si esta escena está en el texto y no se ha quitado o cambiado, es porque esta práctica no era usada.

Juan 7:3-4

Y le dijeron sus hermanos: Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces. Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo. 5Porque ni aun sus hermanos creían en él.

Esta escena nos muestra como el Cristo, el ungido de Dios, no era ni bien visto por sus hermanos. Ni aun ellos creían en él. Cuando ni tu propia familia lo hace, hay razones para poner en duda de que realmente seas lo que afirmas ser. ¿No se supone que los primeros en creer en él debieron ser sus familiares? Pero aquí vemos que no lo hacían. Esto es más que suficiente para presentar la idea de que él no era realmente el Cristo. Este pasaje vergonzoso sería una razón aun para afirmar que fueron sus discípulos que, posterior a su muerte, le atribuyeron dicho título. Con todo esto, volvemos a preguntar: ¿por qué no fue cambiado este pasaje? Tal vez se debe a que esa no era una práctica ni generalizada ni escasa, en la iglesia antigua.

La idea es simple: pasajes como estos y otros debieron ser eliminados o cambiados. Si no se hizo solo debe tener una explicación: nada se cambiaba en la manera de que se acusa. En este punto alguien puede sugerir, para salvar la idea, de que no se cambiaron porque ya eran bastantes conocidos. Ahora, esto es tan absurdo que supone 2 cosas:

  1. Que los antiguos eran tan tontos que cuando “inventaron” esta historia estaban tan afanados por darla a conocer que no leyeron lo que escribieron. Es decir, nadie lo leyó, solo se escribió y se lanzó.
  2. Que no se les pudo ocurrir usar la misma técnica de la que se les acusa que usaron a su favor en el pasado. Es decir, ellos podrían inventar otro manuscrito corregido, y decir que el que contiene los errores y fallos fue adulterado y/o cambiado tan deliberadamente que su fin era manchar la imagen del cristianismo y lo que este enseña. Digo, para un grupo que tenga tan común el cambio del texto bíblico a su favor, ¿por qué no lo usarían una vez más para salir de este problema?

Al final todo es obvio: los críticos han fallado en esto.

Conclusión

Con elementos que prueban directamente que la sola idea del cambio deliberado a su favor no es plausible, podemos rechazar la validez de la acusación. Ni siquiera entra en la categoría de sugerencia, pues usando las mismas afirmaciones de la crítica y razonando dentro de su propio círculo de ideas, vemos que no hay forma de justificar su caso.

Recursos recomendados en Español:

Robándole a Dios (tapa blanda), (Guía de estudio para el profesor) y (Guía de estudio del estudiante) por el Dr. Frank Turek

Por qué no tengo suficiente fe para ser un ateo (serie de DVD completa), (Manual de trabajo del profesor) y (Manual del estudiante) del Dr. Frank Turek 

 


Carlos Enrique Rodríguez Alcántara es de República Dominicana, bloguero, predicador, maestro, conferencista y apologista. Esposo de Carolina. Miembro de la Iglesia Roca de Salvación Central, en donde ha sido director de educación y sub-director de educación del concilio. Tiene un grado asociado en teología de ESFOTEBIC. Certificado en filosofía, filosofía y ciencias (con honores) y pensamiento crítico por la universidad de Edimburgo, además de filosofía, ciencia y religión por la misma universidad.

Por Carlos E. Rodríguez

¡Dios nos bendiga!

Uno de los temas más mencionados en casi cualquier escenario es el de la Biblia. Se habla sobre su contenido y sobre su composición. Sin importar la temática del espacio, se suele hablar de su relevancia en la actualidad y hasta de su supuesta creación por un grupo elitista para gobernar a las masas pobres e ignorantes, buscando siempre tenerlas bajo control. Para bien o para mal, siempre hay una opinión acerca de este libro, y siempre viene dada por un experto o por quien solo repite lo que oye de otros o ha leído. Dentro de este mismo contexto suele surgir la famosa pregunta: ¿cómo sabemos que la Biblia no ha sido cambiada? ¿Cómo podemos estar seguro que lo que está escrito en ella no fue lo que un grupo planificó decirnos con unos fines específicos? ¿No parece la sospecha obvia, dado el hecho de que la historia nos enseña como algunos han usado su contenido para someter otros?

Es bueno tener dudas, lo malo es aceptar como verdad lo que no lo es. Con relación a si la Biblia ha sido cambiada o no, tenemos muchas creencias que no están basadas en hechos reales o evidencias verídicas. Más bien, muchas preguntas son el fruto de mitos populares que se basan en la ignorancia de muchos factores. Por ejemplo, se supone que el texto debió haber sido cambiado porque muchos años de escribir y transcribir “debe” provocar cambios en el contenido. Este debe es una suposición a priori, nada que ver con alguna evidencia. No es que en el proceso de copiar los manuscritos no se pudieron cometer errores de transcripción, esto es posible y hasta tenemos evidencias de ellos; pero esto es muy diferente a suponer a priori que el contenido del texto bíblico ha sido cambiado. Y es aquí donde comienzan a surgir algunas preguntas con respecto a esta suposición: ¿a qué se refiere el que hace la pregunta con cambios en la Biblia? ¿A cualquier variación o a un cambio a propósito de algo que afectaba la fe de la iglesia de ese momento o la comprometía de alguna forma? Si se refiere a cualquier tipo de variación en el texto esto no es ningún problema, pues estos cambios son de esperar en el simple paso de traducir de un idioma a otro. Aunque es de esperar variaciones por el paso de una lengua a otra, el contenido sigue siendo el mismo, lo que varía es la forma de transmitirlo. Si alguien cree que esto supone un problema me imagino que esa persona tiene una solución para comunicar un texto escrito en 3 idiomas antiguos (hebreo, arameo y griego) en el idioma de cada quien sin hacer una traducción. De lo contrario, ya debe de saber por qué esto no es un inconveniente. Con relación al otro aspecto, esto trae más problemas de los que nos podamos imaginar. Si con cambios hablamos de pasajes o textos completos que afectaban la fe y/o comprometían a la iglesia de alguna forma, entonces lo primero que necesitamos es preguntar: ¿Dónde están esos textos sin cambiar a partir de los cuales se plantea la sospecha de que la biblia ha sido cambiada? ¿Cómo se llaman esos manuscritos? ¿A qué familia pertenecen? No tenemos tales textos, no existen. Aclaro, es normal que surja la duda y se haga la pregunta, el problema es hacer de una sospecha sin fundamento una postura sólida. Sin evidencia textual que sirva como prueba para sostener esta creencia, la misma solo es una suposición sin fundamento real. La misión del creyente consistirá simplemente en mostrar la integridad de los textos más antiguos y compararlos con nuestros textos actuales. De esta simple forma habrá derrumbado esta duda justificada hasta cierto punto. De hecho, es lo que haremos paso a paso en esta serie. Lo que se busca  ver en forma general es que:

  1. Lo que se dijo es lo que tenemos en el texto.
  2. Lo que tenemos en el texto actual no ha cambiado con lo que tenemos en los textos antiguos.
  3. Las traducciones y versiones de la biblia no son prueba de cambios en el segundo aspecto ya mencionado.

Viendo todos estos tópicos, más las implicaciones que conllevan cada uno, podremos concluir satisfactoriamente que no existe razón para suponer que el texto ha sido cambiado para ocultarnos algo que podría derrumbar la fe actual que profesamos, en el peor de los casos.

El problema del problema

Aunque nuestro plan es ver todo esto paso a paso, ya de entrada podemos ofrecer un argumento para descartar estos tipos de cambios. Los no creyentes enemigos del cristianismo son los que usualmente plantean esta duda a un nivel de hecho incuestionable. Es normal escuchar afirmaciones como: sabemos que toda la biblia ha sido cambiada a conveniencia de ustedes. Lo curioso de esto es que no se ofrecen evidencias que apoyen este tipo de afirmaciones. De la misma manera, son los mismos no creyentes antagónicos al cristianismo quienes afirman incansablemente: no puedes confiar en la biblia, pues está llena de errores. Luego de, pasan a mencionar algunos de esos errores que prueban que no podemos confiar en el contenido del texto, como: Jesús llamando a la semilla de mostaza la más pequeña de las plantas, cifras dispares, el caso de Josué y el sol que se detiene, cuando es la tierra que gira a su alrededor, etc. Todos estos, y unos cientos más de ejemplos, son las pruebas traídas a la mesa por el no creyente para probar que la biblia no es confiable, pues está llena de errores. Bien, todo bien hasta aquí, no tengo espacio para responder todo esto; pero, son justamente todos estos problemas los que usaré para demostrar que es imposible sostener que la biblia ha sido cambiada a la luz de estos supuestos errores actuales. Quien afirma que la biblia ha sido cambiada, y que esto supone un problema, pero también afirma errores en el texto actual; tiene un problema más grande que el que señala, puesto que si el texto bíblico ha sido cambiado: ¿por qué entonces seguimos encontrando esos errores que el no creyente señala? ¿Por qué no fueron suprimidos por las mismas personas que cambiaron los textos que suponían un problema para la iglesia de la época? La solución a este problema no es decir que no se sabe o que se les pasó, puesto que, si no se les pasó otros, en más de cientos de años; no hay forma que estos pasen desapercibidos. A menos que el no creyente guste en sugerir que la iglesia no leía la biblia y eran otros los que encontraban los problemas en la misma, y en esa medida era que se cambiaban. Esto no solo es imposible de probar, sino que es afirmar algo gratuitamente.

Las 2 acusaciones por parte de los no creyentes nos proveen de un argumento con el cual podemos demostrar, de entrada, que la biblia no ha sido cambiada. Podemos argumentar diciendo que:

  1. Si la Biblia ha sido cambiada entonces la Biblia no puede contener errores.
  2. La Biblia contiene errores.
  3. Por lo tanto, la Biblia no ha sido cambiada.

Para defender las premisas de este sencillo argumento solo basta repetir las mismas acusaciones de los antagonistas. Ellos dicen que la biblia ha sido cambiada, y para defender la premisa 1 solo tenemos que usar sus propios argumentos. Para defender la premisa 2 solo será suficiente señalar los mismos errores actuales que señalan los no creyentes. De esta manera, tenemos un argumento lógicamente valido con premisas verdaderas que nos lleva a concluir que es imposible que la Biblia haya sido cambiada dado los errores que son señalados. Si por alguna razón el no creyente sugiere que el argumento no es válido por la falsedad de alguna de sus premisas, entonces ya sabe por qué lo que afirma está bastante errado. Este argumento es válido en la misma medida en que el no creyente sostenga cada una de estas premisas.

Conclusión

No podemos afirmar de forma segura que la Biblia ha sido cambiada. A lo sumo, podemos tener alguna sospecha o duda justificada, la cual se puede responder mirando la historia del proceso de producción del texto. Lo que sí no podemos hacer es sostener esta duda como una postura sólida, pues no lo es. Los que creen que sí, también sostienen que el texto está lleno de errores. Bueno, ambas afirmaciones son contrarias, y si son unidas correctamente podemos formar un argumento para descartar de entrada que no hay cambios en el texto, basados en la imposibilidad de que existan errores tomando en cuenta “los cambios sufridos”.

 


Carlos Enrique Rodríguez Alcántara es de República Dominicana, bloguero, predicador, maestro, conferencista y apologista. Esposo de Carolina. Miembro de la Iglesia Roca de Salvación Central, en donde ha sido director de educación y sub-director de educación del concilio. Tiene un grado asociado en teología de ESFOTEBIC. Certificado en filosofía, filosofía y ciencias (con honores) y pensamiento crítico por la universidad de Edimburgo, además de filosofía, ciencia y religión por la misma universidad.

By Carlos E. Rodriguez

In their arguments for the existence of a being that transcends the universe, Christian theists often identify this being with the name of God. What we are going to do is to provide a clear and simple meaning of this concept.

How do we define God?

This word can be used as a common noun or a proper noun. In my case, and in the case of many, I use it as a proper noun. It contains the concept of a being that possesses characteristic properties. There are two ways to know what properties this concept possesses: one comes through the theology revealed in the Bible, and another comes through Anselm’s theology of the perfect being . These two are not mutually exclusive, but rather use different paths to reach the same point.

We say that God is a proper name that is attributed to a being that possesses properties. From the theology of perfect being, we say that these properties are maximally great. In this way, when we speak of God, in Anselm’s terms, we speak of the maximally great being that can be conceived. If you can conceive of a being greater than him, you are conceiving of God. From this point of view, a maximally great being possesses maximal properties, such as Omnipotence, Omniscience, etc.

With all this in mind, we say that God is a personal being, worthy of worship, immaterial, timeless without the universe, a-spatial, perfectly free, eternal, Omnipotent, Omniscient, Omnipresent, the locus of goodness, creator of all things, etc. Instead of mentioning each property that the being that receives this name possesses, we summarize it (preferably) with the Anselmian statement: “the greatest being that exists.” Such a being possesses all the maximum properties and qualities that can be conceived.

In this way, we have a concept of what is meant by God.

Jehovah, the God mentioned in the Bible, is God

Why is Jehovah treated as God? Because the attributes or properties that he possesses are the same as those of a supremely great being. If we go to the Bible, and use a method that uses revealed theology as a source, we find that Jehovah is:

  1. Immaterial, for He is spirit. John 4:24, “God is spirit, and those who worship Him must worship in spirit and truth,” is also implied in several references to His invisibility (John 1:18; 1 Timothy 1:17; 6:15-16).
  2. Omniscient, for “he knows all things” (1 John 3:20).
  3. Necessary and self-existent (Isaiah 40:17-23; Revelation 4:11).
  4. Eternal (Psalms 90:1-4; 102:11-12, 25-27).
  5. Omnipresent (Psalms 139:7-12).
  6. Omnipotent (Genesis 17:1; Revelation 19:6).
  7. Holy (Leviticus 19:2).
  8. Love (1 John 4:7-21).

If Jehovah possesses the properties of a supremely great being, and this being is called God, then Jehovah is God. It is the attributes and properties, referred to in the Bible but also deducible through natural theology, that give Jehovah the right to be called God.

 


Carlos Enrique Rodríguez Alcántara is from the Dominican Republic, a blogger, preacher, teacher, speaker, and apologist. Husband of Carolina. Member of the Central Rock of Salvation Church, where he has been director of education and deputy director of education for the council. He has an associate degree in theology from ESFOTEBIC. He holds a certificate in philosophy, philosophy and science (with honors) and critical thinking from the University of Edinburgh, as well as philosophy, science, and religion from the same university.

Original Blog: http://bit.ly/2R8qdfS

Por Carlos E. Rodríguez

¡Dios les bendiga!

Mi interés en este blog es proporcionar, para el cristiano, herramientas para defender su fe cristiana. Aunque, también quiero hacerle ver al ateo lo errada que está su cosmovisión, y que la existencia de Dios puede ser probada más allá de toda duda razonable.

Hace unos meses desarrollé una serie de posts para recomendar a nuestros lectores y amigos ateos que no usen los argumentos que señalamos, por ser falaces, ya que no dicen nada ni aportan a este tema. Ahora, comienzo con una nueva serie, pero esta vez hablando de los argumentos que un teísta cristiano no debe de usar, por cometer falacias lógicas. Aunque soy cristiano, esto no me hace ser ciego y reconocer que muchos usan argumentos que no son muy buenos. Por esto escribo esta serie: para mejorar estos fallos y ayudarles a presentar una mejor defensa del cristianismo.

El argumento que veremos hoy es usado por cristianos cuando se les pide evidencia sobre la persona de Dios. Se les pide que presenten una evidencia física. Los cristianos suelen responder (no todos):

  1. Si Dios no existe, entonces el aire tampoco, pues no lo puedo ver aunque sí sentir.
  2. No puedo ver al aire, aunque sí sentirlo.
  3. Por lo tanto, Dios existe.

Los problemas que tiene este argumento son varios, y graves.

Lo primero es que comete un error de categoría. Debo reconocer que no todos los cristianos están preparados para responder este tipo de peguntas, y no por falta de lectura apologética, sino por no entender algunas cosas sobre Dios. Dios es un ser inmaterial, es espíritu, y por lo tanto, no puede ser medido por ningún método científico, pues este solo trabaja con realidades materiales que se pueden medir. Este es su límite. No se puede esperar que este método haga más de lo que puede hacer. Así, como la pregunta es: ¿tienes evidencia de la persona de Dios? ¿Dónde está? ¿Lo puedo ver? La respuesta no puede ser este argumento, pues supone que Dios es material. La respuesta debe ser: “Dios, su persona, no puede ser conocida empíricamente como un objeto que se estudia, pero sí podemos usar la ciencia para ver sus efectos, los cuales son señales que apuntan a él como mejor explicación. Ejemplo de esto: la creación del universo, la moral objetiva, el ajuste fino del universo, etc”. De esta manera, se responde satisfactoriamente la pregunta. Además, después de esta respuesta, se puede invitar a considerar experimentar a Dios a través del testimonio interno del Espíritu Santo.

Con esto dicho, vemos que el otro problema es que esta analogía es falsa. Compara a Dios con el aire, es decir que Dios es material, lo cual es imposible. Si se persiste en esto, el ateo de seguro respondería: “el aire se puede medir, Dios no”. Con esta respuesta por parte del ateo pone en jaque mate al creyente, pues la conversación se basará en el error de que Dios debe ser medido como objeto o experimentado como objeto material, para así ser real y creíble.

Entonces, por ser una falsa analogía y un error de categoría, insto a los creyentes a dejar de usar este pésimo argumento para demostrar la existencia de la persona de Dios. Lo mejor que puedes hacer es presentar las causas que tienen como mejor explicación a Dios, como las ya expuestas, y otras más. Y, si la persona tiene aún más interés en conocer, puedes invitarle a experimentar en su vida la realidad de Dios a través del testimonio interno del Espíritu Santo, que no es un modo de demostrar la verdad del cristianismo, sino de saber que es verdad, pues hay muchos que saben que es verdad a través de este testimonio interno, aunque no sepan demostrar la verdad del cristianismo. Así que aconsejo que, si su oyente quedó convencido por las evidencias, solo así, invítelo a dar este otro paso.

 


Carlos Enrique Rodríguez Alcántara es de República Dominicana, bloguero, predicador, maestro, conferencista y apologista. Esposo de Carolina. Miembro de la Iglesia Roca de Salvación Central, en donde ha sido director de educación y sub-director de educación del concilio. Tiene un grado asociado en teología de ESFOTEBIC. Certificado en filosofía, filosofía y ciencias (con honores) y pensamiento crítico por la universidad de Edimburgo, además de filosofía, ciencia y religión por la misma universidad.

Blog Original: http://bit.ly/2IiFfir