¿Por qué no soy Fideísta? Parte II

Por Xavier González

Parte I: Definición e historia del Fideísmo.

Fe Razonable, ¿Histórica?

Este apartado no es un comercial para el ministerio del popular filósofo americano William Craig. Lo que se pretende es indagar sobre la historia de la iglesia primitiva, esto quiere decir, ¿los primeros cristianos siempre han sido irracionales y anti-intelectuales?, ¿ellos abrazaban alguna idea de fideísmo?, ¿ellos evadían las objeciones que se le ponían en la mesa? ¿O es todo lo contrario?

Bueno, para esta sección trataremos de responder estas dudas y otras de las que pueden llegar a pensarse, pero nuestra respuesta corta a estas preguntas y otras es:

NO

¡La iglesia primitiva como los padres de la iglesia siempre tuvieron una fe razonable!

Y para demostrar esto, vamos a defender 2 tesis, la primera es que realmente los primeros cristianos sí pensaban en lo que respeta su fe y la segunda es, Dios no quiere seguidores ignorantes o anti-intelectuales.

Remontándonos a los comienzos del cristianismo, los primeros cristianos eran conocidos generalmente por adorar a Dios [1] y no por aventurarse a resolver los grandes dilemas filosóficos como doctrinales de su tiempo.

Podemos decir que el cristianismo en sus inicios era una religión que se preocupaba por la adoración a Dios y quienes se preocupaban por ayudar al prójimo, sin embargo, al principio los cristianos no se enfrascaron en responder a la cuestión del origen y valor del mundo como algo para resolver, tampoco una doctrina que ellos debían defender.

Aun así y por extraño que nos parezca, ni los primeros cristianos llegaron a consideraron importante una explicación para el origen y como el funcionamiento de nuestro mundo. Para ellos, la creación era tan importante en su culto, porque de alguna forma alababan a Dios el Creador, algo así como los himnos o citas en los Salmos.

Al igual que los antiguos hebreos, los cristianos llegaron a pensar que el mismo Dios que era su redentor, así mismo, Dios es el creador de todas las cosas. Es decir, ellos afirmaban que el Dios a quien adoraban, era el mismo para confiar su salvación. Para entonces, la doctrina cristiana de la creación provino de la experiencia del culto, no por un ejercicio intelectual.

La convicción en culto cristiano conllevaba ciertas directrices hacia el mundo, el cómo vivir en él. En el mundo pagano y empalagoso donde se encontraba la iglesia, fue la cuna de la unión del judaísmo y cristianismo, acción planeada hacia el propósito salvífico de Dios.

La doctrina de la creación no fue importante como una explicación del origen del mundo, sino que fue el fundamento para la vida en el mundo y como una expresión pulcra de fe, que la iglesia celebraba y compartía en su adoración.

Los primeros cristianos tenían de vecinos a la cultura pagana, esto los llevo a pensar y fundamentar, así como las objeciones fuera de las filas del cristianismo. Los líderes cristianos de ese tiempo se sintieron obligados a pensar y escribir sobre la creación por dos razones:

La primera, siempre existió el peligro de que las opiniones de la cultura pagana sobre la naturaleza y el valor del mundo se introdujeran en la vida de la iglesia. Esto habría minado la obediencia cristiana en el mundo presente, al mismo tiempo que pondría en duda la fe en el Dios creador y redentor a quien la iglesia adoraba.

En segundo lugar, se hizo necesario mostrar a la sociedad en general, que no era algo irracional lo que la iglesia celebraba en su culto, ni la manera en que los cristianos consideraban al mundo físico.

De otra manera, entonces Jesús y la fe en él hubieran sido motivo de burla y escarnio. Fue en respuesta a este doble reto que los cristianos desarrollaron la doctrina de la creación. Una doctrina—De nuevo—que compartían con el pueblo de Israel. Es por eso, que la doctrina oficial de la creación se desarrolló en respuesta a los retos de opiniones contrarias.

Y con ese ideal, algunos de los primeros teólogos cristianos o los «apologistas del segundo siglo», se dieron a la tarea de buscar puntos de contacto (o en común) entre las enseñanzas de la iglesia y las opiniones como las tradiciones más respetadas de la cultura helenista circundante.

Puede que esto sorprenda, pero esto algo muy importante para eliminar todos los obstáculos del camino de los incrédulos hacia la fe. Encima, los cristianos tuvieron que combatir muchos de los rumores y señalamientos que circulaban sobre las supuestas prácticas “perversas” de su nuevo culto[2]

A pesar de las luchas, no todo era malo…

La tarea se había simplificado considerablemente en el beneficio de los cristianos, esto por el buen trabajo de número de pensadores y filósofos de ese tiempo, ellos no vieron al mundo como si se tratase de un cruel campo de batalla entre dioses, en lugar de eso, trataron de explicar el mundo de una manera coherente y racional. No obstante, los cristianos tomarían estas herramientas con pinzas, ya que rechazaron, aceptaron o modificaron las tesis.

Esto permitió al Neonato[3] de la iglesia presentar la doctrina cristiana de la creación para un solo Dios, de tal manera el mundo helenista y su clase intelectual pudiera entender, respetar como la formulación de la creación del mundo. Esto respondería importantes preguntas de la nueva religión, preguntas difíciles como, ¿De qué manera Dios a esta dependiente en los diferentes lugares y tiempos en donde la gente no ha oído acerca de Jesucristo? Negar esa actividad, sería una daga en el corazón de la creación y su redención. Por eso, los cristianos necesitaron considerar el origen como el valor de las culturas que no conocían sobre Jesucristo para responder a ese tipo de preguntas.

Pero, aun así, los cristianos tuvieron ciertas dificultades para comunicar el evangelio a personas de un trasfondo cultural diferente o totalmente diferente, después de todo, muchos de esos trasfondos culturales diferencias masivamente con la doctrina cristiana.

Y si hablamos de las personas más cultas de ese tiempo…Era difícil conversar con ciudadanos avispados y orgullosos de los logros de su civilización como de sus filósofos. Esto planteaba el obstáculo de que sería necesario sugerir que rechazaran todo esto, ¿o existía alguna manera en que el entendimiento cristiano del mundo, la creación y la historia pudiera interpretar, evaluar, aceptar o transformar algunos de los logros más valiosos de la civilización? ¿Era el mensaje cristiano tan radicalmente nuevo como arrancar tales raíces? Dar un frívolo sí sería como caer en el marcionismo que la iglesia del segundo y tercer siglo tanto combatió, dejando a los individuos, desnudos en su cultura para abrazar el cristianismo…

Otra dificultad para la expansión del evangelio, fue la persecución romana aparte de los señalamientos, veamos por ejemplo las relaciones emperador romano, Trajano; con los cristianos, en este caso la respuesta dada a Plinio el Joven:

Usted observó el procedimiento adecuado, mi querido Plinio, en tamizar los casos de los que habían sido denunciados a ustedes como cristianos. Porque no es posible establecer una norma general para servir como una especie de estándar fijo. Ellas no deben ser buscadas; si son denunciados y se demuestre su culpabilidad, ellos deben ser castigados, con esta reserva, que quien niega que él es un cristiano y realmente lo prueba, es decir, al adorar a nuestros dioses-a pesar de que estaba bajo sospecha en el pasado, deberá obtener el perdón por medio del arrepentimiento. Pero las acusaciones de forma anónima publicadas no deberían tener lugar en cualquier proceso judicial. Para ello es a la vez una especie peligrosa de los precedentes y no estaría en conformidad con el espíritu de nuestro tiempo.[4]

Sumando estas negativas, el cristianismo la tenía difícil en esos tiempos, esta presión los lleva a indagar sobre la fe y las cultura que los rodeaba, para ellos usar el siguiente instrumento, La doctrina del Logos.

En la tradición filosófica era costumbre referirse a un Ser que estaba por encima de todos los demás y al cual todos los demás debían su existencia. Algunos platónicos pensaban que la realidad era producto de una serie de emanaciones de ese primer ser, del Uno. Inmediatamente los cristianos pronto se percataron de la necesidad de rechazar ese tipo ideas, pues eso llevaba al panteísmo y, por lo tanto, a la idolatría. Pese a esas manchas, la idea de que hubiera un solo ser, por encima de todos los demás, coincidía con el cristianismo y esto resultó muy atractiva para los cristianos que estaban tratando de refutar las ideas politeístas de la cultura pagana.

Esa tradición había reflexionado sobre las perfecciones de ese Primer y Ser Supremo desde tiempos de Parménides de Elea (siglo sexto a.C.), uno de los filósofos presocráticos. Parménides, y su larga tradición de seguidores, habían llegado a cierto consenso acerca de esas perfecciones. Y tal como las había entendido Parménides, y la mayor parte de la tradición platónica, los teólogos cristianos adoptaron esas perfecciones con ligeros cambios. De esa manera trataron de demostrar que su fe no era tan irracional como algunos pretendían y que, lejos de ser innovadores ateos, en realidad la fe cristiana era la culminación de lo mejor de la filosofía clásica. Dado que esas perfecciones se han convertido en parte de la herencia cristiana cuando se habla y piensa sobre Dios.[5]

En síntesis, los primeros cristianos movidos por su adoración, persecución y presión, se dieron la tarea de presentar su fe, como una fe razonable.

Próxima parte, conocer los promotores de la Fe Razonable.

Referencias

[1] Veamos por ejemplo la sátira que hace el sátiro griego del segundo siglo, Luciano de Samosata; cuando habla de los cristianos en su obra, La muerte de Peregrino:

11.Fue entonces cuando se enteró de la tradición maravillosa de los cristianos, mediante la asociación con sus sacerdotes y de los escribas en Palestina. Y- ¿de qué otra forma podría ser? – En un instante él hizo que todos parecieran niños, porque él era profeta, líder de culto, jefe de la sinagoga, todo eso, él solo. Él interpretó y explicó algunos de sus libros e incluso compuso muchos, y lo veneraron como a un dios, hizo uso de él como un legislador, y lo sentó como un protector, al lado después de ese otro, para estar seguro, a los que todavía adoran, el hombre que fue crucificado en Palestina porque introdujo este nuevo culto en el mundo.

13.De hecho, la gente venía incluso de las ciudades de Asia, enviados por los cristianos a sus expensas comunes, para socorrer y defender y animar al héroe. Muestran una velocidad increíble cada vez que se toma dicha acción pública; pues en poco tiempo se derrochan su todo. Así fue entonces en el caso de Peregrinus; cantidad de dinero le venía de ellos en razón de su encarcelamiento, y no procuró no un poco de los ingresos de la misma. Los pobres desdichados se han convencido a sí mismos, en primer lugar, de que van a ser inmortales y vivir para siempre, en consecuencia, de lo cual ellos desprecian la muerte e incluso voluntariamente se dan en custodia; la mayoría de ellos. Además, su primer legislador les convenció de que son todos hermanos entre sí después de que hayan transgredido una vez, para todos en negar los dioses griegos y al adorar a ese sofista crucificado y vivir bajo sus leyes. Por lo tanto, desprecian todas las cosas de manera indiscriminada y los consideran propiedad común, recibiendo tales doctrinas tradicionalmente sin ninguna prueba definitiva. Así que si cualquier charlatán y estafador, capaz de sacar provecho de las ocasiones, viene entre ellos, adquiere rápidamente súbita riqueza imponiendo a la gente sencilla….

-Luciano de Samosata, El Paso de Peregrino, 11 y 13.

[2] La calumnia de Nerón hacia los cristianos por el incendio de Roma:

https://www.nationalgeographic.com.es/historia/grandes-reportajes/neron-y-el-incendio-de-roma_6822

[3] Recién nacido.

[4] Como ven no se trata de una cacería de brujas, pero es innegable los frutos de rumores y las calumnias pesada que caían a los cristianos en el imperio Romano:

http://www.earlychristianwritings.com/text/pliny.html

[5] Paráfrasis, Breve Historia de las Doctrinas, Justo L. Gonzalez, pag. 47-58)

 


Xavier González es de Venezuela, se dedica al estudio de la filosofía, cristianismo primitivo y teología. Se convirtió al cristianismo a los 15 años. Administró la página de Me Lo Contó Un Ateo y es el encargado de la sección de apologética de la página de la Iglesia cristiana la gracia (http://www.iglesialagracia.org).

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