¿Por qué no soy Fideísta? Parte III

Por Xavier González

Parte I: Definición e historia del Fideísmo.

Parte II: La historia de cristianos con una fe razonable.

Promotores de la Fe Razonable

Como vimos anteriormente los primeros cristianos no fueron fideísta, y eso va en total contradicción con los fideístas y ciertos ateos que aseguran que la fe es ciega e irracional, y que existe una contradicción entre la fe y la razón, pero ¿dirían lo mismo aquellos cristianos que tienen alguna especialización académica? ¿Aquellos que procuraron en saber adónde se fundamenta su fe, pensaron lo mismo, así como lo hicieron los apologistas del segundo siglo? ¿O tuvieron (y tienen) buenas razones para pensar que realmente la fe cristiana es una fe razonable?

¿Por qué no soy Fideísta? Parte III

Citaremos ciertas afirmaciones de diferentes académicos que van en esta línea de pensamiento:

 La fe es ciertamente la respuesta a la evidencia, no una celebración a la ausencia de la evidencia.

­—John Lennox

La razón es la mano izquierda de nuestra alma, la fe la derecha.

—John Donne

La razón y la fe son dos orillas del mismo río.

—Doménico Cieri Estrada

La Fe Real No es Ciega, está basada en las Evidencias.

—Rice Broocks

La Fe Cristiana exige de sus miembros el conocimiento de sus creencias por sí mismos. Ser cristiano es sentirse responsable de las propias creencias y vivirlas de un modo consciente e inteligente.

—Alfonso Ropero

En la escritura, la fe involucra poner nuestra confianza en lo que tenemos razones para creer. La fe no es un salto ciego e irracional hacia la oscuridad. En una perspectiva bíblica, la fe y la razón cooperan entre sí. No son intrínsecamente hostiles.

—J.P. Moreland

La Confianza se sostiene al analizar esa confianza. La fe espiritual madura no está vacía de RAZONES para esa Fe.

—Ravi Zacharias

Así, pues, la fe y el pensamiento caminan juntos, y es imposible creer sin pensar. ¡CREER ES TAMBIÉN PENSAR!

—John Stott

La fe cristiana es, en su esencia, el acto de pensar.

—John Stott

La Biblia nunca afirma que debemos dar un salto en la oscuridad. La fe no es ciega, en el sentido de ser arbitraria, excéntrica o una mera expresión de deseo humano. Si es así, ¿por qué el autor de hebreos dice que la fe es la “«convicción» de lo que no se ve”?

—R.C. Sproul

Pocos son los que salen de su comodidad intelectual para satisfacer estas incertidumbres, pero aquellos que emprenden el rumbo en busca de evidencias no serán defraudados, pues la fe cristiana no es una fe ciega, sino una fe en hechos, hechos que pueden ser sometidos al juicio de la razón.

—Claudio Garrido

Mi fe es Razonable, el cristianismo es razonable y está basado en la Historia.

—Chris Du Pond

Si un Dios racional nos ha creado como seres racionales con la intención amorosa de tener comunión con él, entonces debemos esperar con confianza poder llegar a conocer algo de su existencia y naturaleza.

—Thomas V. Morris

La creencia cristiana se justifica de la misma manera que la creencia en la teoría atómica está justificada: a través de buenos argumentos y evidencia.

—Cameron Bertuzzi

La fe no nos muestra a Dios racionalmente, pero nos lo muestra razonablemente.

—Francisco Lacueva

Todo el que cree, piensa. Porque la fe, si lo que cree no se piensa, es nula.

—Agunstín de Hipona

La fe en el cristianismo está basada en la evidencia. Es fe razonable. La fe, en el sentido cristiano, va más allá de lo que es razonable, pero no va en contra de la razón.

—Paul Little

Nuestra Confianza en Cristo no se fundamenta en una emoción ciega, sino en la evaluación intelectual de la evidencia que nos ha convencido de la verdad del cristianismo y dieron un origen a una fe razonable.

—Tricia Scribner

Renunciar a la razón, es renunciar a la religión; razón y religión caminan tomadas de la mano, toda religión irracional es falsa religión.

—John Wesley

No es que tratemos de trucar la opinión de los fideísta o ateos con una lista larga, simplemente estos son algunos por nombrar y eso va también para los fideísta y ateos, frases que quizás serían capaces de dejar la cara al suelo a cualquiera.

Ahora bien, los promotores de la fe razonable realmente piensan que existe un balance o compatibilidad entre lo que es la fe y la razón, así que para mis hermanos en Cristo que tienen un pensamiento Fideístas les digo que: ¡Estudien!

Cuestionen sus creencias si es necesario, pero siempre buscando respuesta y justificación de esas creencias si son verdaderas o no. No quedándose como vagabundos en una caja sin buscar respuesta o ayuda como un niño que ya no sale al patio por temor a que se lastime, el único consejo que les doy es del mismo Apóstol Pablo: “sino examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal.” (1 Ts 5:21-22) y “Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero sed maduros en el modo de pensar.” (1 Cor 14:20).

Y para los no muy amigables ateos (esto también puede incluir a los agnósticos) que aún sigue acusando a los cristianos de descerebrados, si van a poner en duda la fe cristiana… ¡se los agradezco! Esto impulsa a cristianos comprometidos a estudiar más de la fe y buscar mejores respuestas.

Pero siendo francos, si van a ser escépticos hasta en las evidencias que uno pone en la mesa y no se dignan en analizar cuidadosamente los presentado, pues se puede decir que escépticos de este estilo  tienen una Fe bastante Ingenua y supersticiosa, lo que quiero decir es, cuestionar todo sin tener buenas razones del porqué sostener dicho escepticismo, eso no indica que el ateísmo sea una postura razonablemente e intelectualmente satisfactoria, solamente es pereza intelectual, racional y hasta una forma cómoda de refugiarse en su propia cosmovisión, como cristianos perezosos intelectualmente también lo hacen.

Fe Razonable (Bíblicamente)

Puede que hayamos descrito un poco de historia y promotores respetables de una fe razónale, pero para terminar este escrito, debemos ir a la biblia, puesto que los ateos como fideísta traten de justificar la irracionalidad del cristianismo y que mejor forma que usando el mismísimo libro sagrado que los cristianos usan o creen respectivamente.

Solo veamos, ¿los ateos tienen razón en decir que la biblia admite una fe ciega? ¿Acaso Juan 20:29, 2 corintios 5:7 y hebreos 11:1 realmente asevera que la fe cristiana es ciega? Estos y otras citas las vamos a analizar con sumo cuidado y detalle.

En esta parte del escrito vamos a analizar primeros los versos que aseveran que la “fe” en sí misma (o que al parecer) es ciega, usaremos la clásica Reina Valera del 60:

Juan 20:29

Jesús le dice: ¿Porque me has visto, has creído? Bienaventurados los que no vieron y creyeron.

2 Corintios 5:7

(porque vivimos por fe, no por vista)

Hebreos 11:1

Y la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Antes de adentrarnos y profundizar sobre los versos en sí mismos, primero veamos que significa realmente la palabra “Fe” en el griego, esta palabra en su traducción original se pronuncia πιστός (pistos o pistis) esta palabra en el sentido griego se utiliza de 2 maneras, que son activa y pasiva, en el modo activo quiere decir que está confiado y en el modo pasivo quiere decir que es fiel, así que esta palabra en griego no es sinónimo de ceguera sino de confianza o fidelidad, el termino primeramente es firme persuasión, convicción basada en lo oído,  por dar un ejemplo, es como el doctor que diagnostica al paciente, el doctor le dice a su paciente la enfermedad que tiene y la cura para esa enfermedad, y la única opción que tiene el paciente es confiar en la palabra de su doctor o no, de ahí la confianza en alguien. Es aquí de donde los apologistas se basan de 1 Pedro 3 15, para hacer una defensa razonada.

Ahora ya aclarado que es realmente “Fe”, analicemos los versos:

Primero para tener una aclaración de por qué Jesús dijo eso, vayamos a los versículos anteriores, Juan 20:24 al 29

24 Pero Tomás, uno de los doce, el llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús había aparecido.

25 Por tanto le dijeron los otros discípulos: Hemos visto al Señor. Pero él les dijo: A menos que vea en sus manos la señal de los clavos, y meta mi dedo en el lugar de los clavos, y meta mi mano en su costado, de ningún modo creeré.

26 Y ocho días después, otra vez estaban sus discípulos dentro, y Tomás con ellos. Viene Jesús, estando cerradas las puertas, y puesto en el medio, dijo: Paz a vosotros.

27 Luego dice a Tomás: Trae acá tu dedo y mira mis manos, y acerca tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

28 Respondió Tomás y le dijo: ¡Señor mío y Dios mío!

29 Jesús le dice: ¿Porque me has visto, has creído? Bienaventurados los que no vieron y creyeron.

Antes veamos ciertas condiciones que sucede aquí, primero cuando Jesús se le apareció a los otros discípulos Tomás no estaba con ellos, luego sucede que cuando los discípulos se volvieron a reunir con Tomás, él no les creyó, pero un momento ¿Cuántas personas habían cuando se les apareció Jesús resucitado corporalmente antes de reunirse con Tomás?, bueno, en Lucas 24:13 nos da 2 testimonios que vieron a Jesús y la otra aparición que tuvieron los discípulos fue en Juan 20:19, el verso no nos indica cuantas personas estuvieron reunidas, pero aquí especularía que fue con casi todos los discípulos, porque si ellos se escondieron por temor a los judíos, me imagino que se pusieron de acuerdo para tener un escondite y así los judíos no lo atraparan, aunque fue el lugar y momento adecuado para que Jesús se les apareciera. Ahora veamos, ya sea el transcurso de días o de la semana en que Jesús se les apareció a ellos (a excepción de Tomás, claro), Tomás aún tenía buena evidencia justificable para creer, y era el testimonio de los otros discípulos, aunque Jesús siempre se le apareció a Tomás, vemos 2 cosas particulares, (1) que la fe que Jesús exigía a los apóstoles no termino siendo una fe ciega y (2) que esa fe si tiene buena justificación para su evidencia, pero nuestra pregunta aquí es ¿por qué Jesús dijo eso? Y nuestra respuesta es que:

La bienaventuranza que Jesús pronunció no es comparativa en sí, es decir, él no dice que “más” bienaventurados son los que creen sin ver, aunque esto podría ser implicado. Él aceptó y aprobó la fe por la vista de Tomás como verdadera, pero omite decir que es bienaventurado. Tomás tuvo la oportunidad de creer en la resurrección basado en el testimonio de sus compañeros, sin evidencia visual, y no la aprovechó. Aparentemente, Jesús estaba mirando hacia adelante cuando sus futuros discípulos tendrían que creer sin poder ver y se adelanta para pronunciar una bendición sobre ellos. Culpepper observa que, a través del Evangelio, Juan ha analizado la relación entre el ver y el creer, presentando una serie de señales, pero animando a los lectores a una fe que no se basa en señales.

Así que, en palabras sencillas, aunque Jesús no nos aparezca resucitado corporalmente Todos los días, tampoco es un punto a favor que realmente nuestra creencia no esté bien justificada.

Ahora pasemos con el siguiente verso que es 2 corintios 5:7 que esta cita nos indica de una manera muy enfática que la “Fe” sí es “ciega”, pero debemos tomar tantos los versos anteriores a éste como los que le siguen para así tener un adecuado contexto del verso, y no hacer malabares del mismo verso y terminar deduciendo conclusiones falsas, ahora veamos que nos dice los versos antes y después del 5:7

1 Porque sabemos que si nuestra casa terrenal, este tabernáculo, fuera destruida, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha por manos, eterna, en los cielos.

2 Y estando así gemimos, anhelando ser revestidos de nuestra habitación celestial,

3 pues así, aunque desvestidos, no seremos hallados desnudos.

4 Porque los que aún estamos en este tabernáculo, gemimos con angustia, por cuanto no queremos ser desvestidos, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.

5 Y el que nos destinó a eso mismo es Dios; quien nos dio las arras del Espíritu.

6 Así que, estamos confiados siempre, sabiendo que, estando presentes en el cuerpo, estamos ausentes del Señor

7 (porque vivimos por fe, no por vista);

8 pero estamos confiados, aunque más preferimos salir del cuerpo y estar junto al Señor.

Como leemos en estos versos nos indica una fe direccionando a otra meta o propósito, la cual no es obviamente, una fe sin evidencia, sino una fe en una promesa, para ponerlo en nuestra perspectiva es como cuando un Padre le promete a su hijo que le va a regalar un juguete, y el niño confía y espera en la promesa que le hizo su Padre. Así que lo que hace Pablo es contrastar nuestra fe en que seremos resucitados y tendremos moradas en el cielo junto con nuestro Señor Jesucristo, lo cual la fe de que habla aquí es hacia una promesa que todavía esperamos. El verso 7 con los pasajes que vienen de éste se hace referencia al hecho de que la vida es un viaje, o una peregrinación, y que el cristiano está viajando a otro país. El sentido aquí es que nos conducimos en nuestro curso de la vida con referencia a las cosas que no se ven, y no con referencia a las cosas que se ven. A veces las personas de este mundo luchan por aquellos objetos que no han visto, sin ninguna promesa o seguridad de que los obtendrán. El no poder otorgarlos les ha prometido; nadie les ha asegurado que sus vidas se alargarán para obtenerlos. En un momento pueden ser cortados y todos sus planes frustrados; o pueden estar completamente decepcionados y todos sus planes fracasan; o si obtienen el objeto, puede ser insatisfactorio y puede no proporcionar placer tal como lo habían anticipado. Pero no así el cristiano. Él tiene:

(1) La promesa de vida.

(2) Tiene la seguridad de que la muerte súbita no puede privarlo de ello. De inmediato lo saca al objeto de la persecución, no de él.

(3) Tiene la seguridad de que, cuando se obtenga, no disgustará, saciará ni deteriorará, sino que cumplirá con todas las expectativas del alma y será eterno.

Así pues, el verso citado de 2 corintios 5:7 contextualizando sus versos, no se hace referencia exactamente entre una incompatibilidad entre “fe y razón” sencillamente hace una referencia entre “fe y promesa”; así pues, dado a entender lo que se comprende este verso, vayamos al siguiente.

Hebreos 11:1

Y la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Aquí descubrimos las características esenciales de la fe desde el punto de vista del autor. La fe tiene que ver con las cosas futuras (que se esperan) y las invisibles (que no se ven). La traducción de la RVA (constancia de las cosas que se esperan) pone el énfasis en la fe como una expresión de nuestra confianza en las promesas de Dios. Sin embargo, también es posible traducir “la fe es la sustancia (hypostasis) de las cosas esperadas” o “la fe da sustancia a nuestras esperanzas”. Tal traducción sugiere que las cosas que se esperan llegan a ser reales y tener sustancia por medio del ejercicio de la fe.

Ahora bien dado el contexto del verso tampoco es una referencia donde se pueda utilizar para denotar que la fe sea ciega en sí misma, porque si uno lee los versos que sigue vemos a ciertos personajes que creyeron en lo que Dios les dijo, se podría decir que más bien que la fe que se refiere en este verso es en sí a una fidelidad a Dios, una fidelidad a sus promesas; aunque algo es bastante claro, que cuando uno lee los versos siguientes y la fe que tuvieron estos personajes, tampoco resulto una “fe ciega”, así pues, la fe siempre va acompañada con la evidencia, como bien diría mi amigo Anselmo de Canterbury “Creo para comprender y comprendo para creer”.

Ahora aclarado los versos, debemos tocar un punto importante y es, ¿cómo llegamos a saber que una Fe es ciega en sí misma?, y aquí el punto crucial, para que una fe sea ciega, su mismo contenido debe ser falsa, ¿qué quiero decir con esto?, que el contenido de la fe, donde se encuentra el corazón de la creencia, no pueda justificar o sostener lo que declara de sí misma y aquí vamos a tocar el verso de 1 corintios 15:14 y 17.

12 Entonces, si se predica que Cristo fue resucitado de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?

13 Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo fue resucitado;

14 y si Cristo no fue resucitado, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe;

15 y hasta somos hallados falsos testigos de Dios, porque testificamos de que Dios resucitó al Mesías, al cual no resucitó, si es verdad que los muertos no son resucitados.

16 Porque si los muertos no son resucitados, tampoco Cristo fue resucitado.

17 Y si Cristo no fue resucitado, vuestra fe es inútil: aún estáis en vuestros pecados,

18 y también los que durmieron en Cristo perecieron.

Ahora, dado como leemos bien en estos versos, Pablo denota de una manera muy enfática 2 cosas, (1) que el corazón de la fe cristiana es la resurrección y (2) reconoce que para la fe cristiana sea ciega la resurrección de Cristo jamás pudo haber ocurrido, de ahí las implicaciones que él mismo menciona, ahora si esto es así, entonces es aquí donde el ateo debe de atacar para demostrar que la fe cristiana es ciega, no partiendo en cómo se creó el mundo o de otra vía, así pues, la fe cristiana descansa en 2 proposiciones que hacen que la fe cristiana sea verdadera y razonable, la primera en la propias declaraciones que Jesús hizo de sí mismo para todo aquel que cree en él y en la segunda que su resurrección sea la base o confirmación sólida de todas sus declaraciones.

Ahora, para dar una analogía, imagínense que un rey le declara la guerra a una nación y éste motiva a su ejército diciendo que va a ganar la guerra, aquí vemos 2 proposiciones donde el ejército pone su fe en su Rey, las cuales son (1) que la garantía que van a ganar la guerra está basada en la declaración del Rey y (2) que el suceso ocurra para que esa declaración sea verdad, pero si pasa lo contrario entonces el ejército entrego su vida por nada y la fe que tuvieron hacia el rey termino siendo vana, es así en la fe cristiana si lo que dijo Jesucristo de sí mismo después de su muerte no se cumplió, entonces no tengo razones para ser cristiano hasta me atrevería a decir que el cristianismo dejaría de existir, de hecho en Hechos 5:34-39 un fariseo Gamaliel reconoció que si bien lo que predican estos hombres es mentira, llegara un punto que desaparecerá, pero si lo que predican estos hombres es verdad, si las mismas declaraciones de Jesús se hicieron realidad después de su Muerte, entonces hasta sostener esta FE ES RAZONABLE.

Por eso podemos considerar que la Fe descansa en una Fe cimentada en la verdad, y puede demostrarse que es verdad y que cualquiera, puede abrazar esa verdad, con la mente y con el corazón.

 


Xavier González es de Venezuela, se dedica al estudio de la filosofía, cristianismo primitivo y teología. Se convirtió al cristianismo a los 15 años. Administró la página de Me Lo Contó Un Ateo y es el encargado de la sección de apologética de la página de la Iglesia cristiana la gracia (http://www.iglesialagracia.org).

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