Por Alvin Plantinga
Discurso pronunciado por Alvin Plantinga en 2009 en la American Philosophical Association Central Division Conference.
INTRODUCCIÓN
“Ciencia y religión: donde el conflicto realmente se encuentra”. Ese es el título. Nuestra pregunta es la siguiente: ¿son la ciencia y la religión compatibles? Un proyecto útil sería tratar de hacer esta pregunta más precisa. ¿Qué es la religión? ¿Qué es la ciencia? ¿Qué es la incompatibilidad y en qué variedades viene? ¿Hay contradicción explícita, contradicción implícita, contradicción en la presencia de supuestos plausibles, la improbabilidad de conjunción, y similares? Algunos afirman que el teísmo en sí es inconsistente; en cuyo caso, como es natural, será incompatible con la ciencia… y con todo lo demás. Otros responden que lo mismo vale para la ciencia: la relatividad general actual es incompatible con la teoría cuántica actual, por lo que la propia ciencia actual es inconsistente. En cuyo caso, es incompatible con la religión… y con todo lo demás. Estos son buenos temas, pero van a tener que esperar para otra ocasión.
Aquí voy a asumir que tenemos al menos una idea aproximada bastante buena de la cuestión. No voy a estar hablando de la religión en general, sino la religión teísta específicamente y en particular la creencia cristiana. Pero la parte cristiana será menos importante que la parte teísta. Cuando hablo de la creencia cristiana estoy pensando en Mere Christianity de C.S. Lewis: algo así como la intersección de los grandes credos cristianos. Así que a pesar de que lo que digo está explícitamente centrado a la fe cristiana, también será relevante para muchas variedades del judaísmo y el islam.
¿Por qué creer que hay un conflicto aquí? Se han ofrecido muchas sugerencias. Por ejemplo, la religión teísta respalda la acción divina especial en el mundo, los milagros, por ejemplo. Pero tal acción estaría en contradicción con las leyes promulgadas por la ciencia. Otro ejemplo, existe tal cosa como la visión científica del mundo y es incompatible con la religión teísta. La fe cristiana implica que los seres humanos han sido creados a imagen de Dios, pero la teoría contemporánea evolutiva -correctamente entendida- implica que ni Dios ni nadie han diseñado, planificado, o intentado que los seres humanos lleguen a ser. La psicología evolutiva está llena de teorías que son incompatibles con entendimientos teístas de los seres humanos. Algunos eruditos bíblicos científicos sostienen que las declaraciones históricas del cristianismo, por ejemplo, que Jesús resucitó de entre los muertos, son falsas, o en todo caso sin fundamento. Todos estos son de gran interés, pero voy a limitarme en esta charla a un grupo de cuestiones que tienen que ver con la evolución.
Voy a argumentar:
(1) Que la teoría evolutiva contemporánea no es incompatible con la creencia teísta.
(2) Que los principales argumentos anti-teístas que implican evolución junto con otras premisas también fallan.
(3) Que incluso si la ciencia actual – evolutiva o de otro tipo- fuesen incompatibles con la creencia teísta, no se sigue que la creencia teísta es irracional o injustificada o que tiene otro tipo de problema. Y por último:
(4) Que el naturalismo -el pensamiento de que no hay tal persona como el Dios de las religiones teístas ni nada por el estilo- Dios es un elemento esencial en la visión naturalista del mundo, que es una especie de sí cuasi-religión en el sentido de que juega algunos de los papeles más importantes de la religión. Y, yo sostengo que la visión naturalista del mundo es, de hecho, incompatible con la evolución. Por lo tanto, sí hay un conflicto ciencia y religión (o cuasi-religión), pero es el conflicto entre el naturalismo y la ciencia, no entre la religión teísta y la ciencia.
LA TEORÍA EVOLUTIVA CONTEMPORÁNEA ES COMPATIBLE CON LA CREENCIA TEÍSTA
El término “evolución” cubre una variedad de tesis. Está la tesis de la Tierra vieja por ejemplo. Está la tesis de la descendencia con modificación. Está la tesis de que la enorme diversidad del mundo viviente contemporáneo se ha producido a través de diferentes descendencias de sus padres -normalmente en pequeñas y sutiles formas. Existe la tesis de ascendencia común: la afirmación de que -como lo expresa Gould- hay un árbol de descendencia evolutiva que une todos los organismos por profundos lazos de genealogía. Voy a usar el término “evolución” para referirme a la conjunción de estas tres tesis.
También está (4), la afirmación de que el principal mecanismo de conducción de este proceso de la descendencia con modificación es la selección natural –filtración de la selección natural por mutación genética aleatoria. Dado que una propuesta similar fue característica de Darwin –él dijo que la selección natural ha sido el principal pero no único medio de modificación—llamaremos a esta tesis darwinismo (por lo que es la cuarta tesis).
Ahora está claro que creo que no hay conflicto entre la religión teísta y la tesis de la tierra vieja o la tesis de descendencia con modificación o la tesis de un ancestro común. Según las creencias teístas, Dios ha creado el mundo de los vivos, pero por supuesto que podría haberlo hecho de muchas maneras diferentes y, en particular, de forma compatible con estas tesis. ¿Qué pasa con la cuarta tesis, el darwinismo? ¿Es incompatible con la religión teísta? Muchos aparentemente piensan que sí. Entre ellos se encuentran Richard Dawkins, Daniel Dennett sentado aquí a mi izquierda, George Gaylord Simpson y muchos otros, y ahora del otro lado Phillip Johnson. Pero ¿tienen razón? ¿Dónde exactamente se plantearía tal incompatibilidad?
Una fuente sugerida de conflicto tiene que ver con la doctrina cristiana de la creación -en particular la afirmación de que Dios ha creado a los seres humanos a su imagen. Esto requiere que la intención de Dios fue crear criaturas de un cierto tipo, y planeó que haya criaturas de ese tipo. Criaturas racionales, tal vez con un sentido moral y la capacidad de conocerlo y amarlo. Se requiere que la intención de Dios fue crear criaturas de esta naturaleza, y luego actuó de una manera tal como para llevar a cabo esta intención. Esta afirmación es puramente coherente con la evolución (esas tres primeras tesis), como los teólogos cristianos conservadores han señalado ya en 1871 con Charles Hodge en Princeton. ¿Pero es también coherente con el darwinismo? Parece que sí lo es. Dios podría haber causado las mutaciones adecuadas para surgir en el momento adecuado. Él podría haber conservado las poblaciones de peligros de varios tipos, y así sucesivamente. Y de esta manera, al orquestar el curso de la evolución, podría haber asegurado que llegará a haber criaturas del tipo que se propone. Ahora lo que no es coherente con la fe cristiana, sin embargo, es la afirmación de que la evolución y el darwinismo son sin guía y tomaré eso como ser planeado y no planeado. Lo que no es coherente con la fe cristiana es la afirmación de que ningún agente personal (ningún Dios) ha guiado, programado, destinado, dirigido, orquestado, o moldeado todo este proceso. Sin embargo, precisamente esta afirmación es hecha por un gran número de científicos y filósofos contemporáneos que escriben sobre este tema. Hay un verdadero coro de distinguidos expertos que insisten en que este proceso es sin guía; de hecho, a veces insistiendo en que es parte de la teoría científica contemporánea de la evolución misma el afirmar que es sin guía por lo que la teoría evolutiva, como tal, es incompatible con la fe cristiana.
Según George Gaylord Simpson, por ejemplo, “El hombre (y sin duda la mujer también) es el resultado de un proceso sin propósito y natural que no lo tiene en cuenta”[1].
En este sentido, el difunto Stephen Jay Gould y otros han hecho hincapié en lo que ellos consideran el carácter no dirigido, azaroso y contingente de la evolución. Si la película evolutiva se rebobinara y luego la dejamos avanzar de nuevo, lo más probable es que habría criaturas de un tipo muy diferente de las actualmente presentes en la tierra. Lo más probable es que no conseguiríamos nada parecido al Homo sapiens. Pero la sugerencia de Gould, creo, presupone que Dios no ha guiado y orquestado el curso de la evolución; y por lo tanto, no puede ser apelado como una razón para suponer que no lo ha hecho. Dada la evidencia biológica y la proposición de que de hecho Dios ha creado a los seres humanos a su imagen… [Inaudible]… la sugerencia de Gould es totalmente inverosímil. Porque si la película se rebobinara y luego se deja ir hacia delante de nuevo, sin duda Dios todavía prevería que hubiera criaturas creadas a su imagen, y planearía que hubiese tales criaturas.
¿Qué pasa con el hecho de que las mutaciones genéticas se dice que son al azar? Ustedes podrían preguntarse si las mutaciones genéticas podrían ser tanto aleatorias como previstas y causadas por Dios. Si estas mutaciones son al azar, ¿no son sólo una cuestión de suerte… de azar ciego? Pero no es parte de la teoría de la evolución actual decir que estas mutaciones son aleatorias en extensión, implicando que son sin causa (se dice que es causada por los rayos cósmicos, por ejemplo), y menos aún que se producen por casualidad.
Según Ernst Mayr, decano de biología de la Segunda Guerra Mundial, “Cuando se dice que la mutación o variación es al azar, la declaración simplemente significa que no existe una correlación entre la producción de nuevos genotipos y las necesidades adaptativas de un organismo en un entorno determinado”[2].
Elliot Sober pone el punto con un poco más de cuidado (o tal vez más plenamente), “No hay mecanismo físico (ya sean dentro o fuera de los organismos) que detecte cuáles mutaciones serían beneficiosas y causar esas mutaciones para que se produzcan”[3].
El punto es que una mutación resultante para un organismo es aleatoria, al igual que ni el organismo ni su entorno contiene el mecanismo o proceso u órgano que causa mutaciones adaptativas para que se produzca. Pero está claro que una mutación podría ser tanto al azar en ese sentido, y también intencionada (y de hecho causado) por Dios. Por lo tanto, la aleatoriedad involucrada en el darwinismo no implica que el proceso no sea guiado por Dios. El hecho (si es que es un hecho) de que los seres humanos han llegado a ser por medio de la selección natural operando en la mutación genética aleatoria no es en absoluto incompatible con que fueron diseñados por Dios y creándolos a su imagen. Por lo tanto el darwinismo es totalmente compatible con Dios guiando, orquestando y supervisando todo el proceso. De hecho, es perfectamente compatible con la idea de que Dios causa las mutaciones genéticas aleatorias que son filtradas por la selección natural. Tal vez todas ellas. Tal vez sólo algunas. Los que afirman que la evolución muestra que la humanidad u otros seres vivos no han sido diseñados aparentemente confunden el brillo naturalista en la teoría científica con la teoría en sí. La afirmación de que la evolución demuestra que los seres humanos y otros seres vivos no han sido diseñados -contrariamente a las apariencias- no es una parte o una consecuencia de la teoría científica como tal, sino un complemento teológico o metafísico. El naturalismo implica, por supuesto, que los seres humanos no han sido diseñados y creados a imagen de Dios, porque implica que no hay una persona como Dios. Pero la ciencia evolutiva por sí misma no lleva esta implicación. El naturalismo y la teoría evolutiva juntos implican la negación del designio divino. Pero la teoría de la evolución por sí misma no tiene esa implicación. Es sólo la ciencia evolutiva combinada con el naturalismo que implica esta negación. Dado que el naturalismo por sí mismo tiene esta implicación, no es de extrañar que cuando se conjuga con la ciencia -o en la medida de lo que ocurre con cualquier otra cosa: las obras completas de William E. McGonagall, poeta y dramaturgo por ejemplo, o el Almanaque del Granjero, o el Credo del Apóstol- la conjunción también tendrá esta implicación.
ARGUMENTOS GENERALES ANTI-TEÍSTAS DE LA EVOLUCIÓN
Así que el darwinismo como tal no incluye ni implica la proposición de que el proceso es sin guía. ¿Qué pasa con los argumentos generales anti-teístas de la evolución? Soy consciente de tres tipos de argumentos que aquí se proponen. En primer lugar está la afirmación de que la evolución socava el argumento del diseño, reduciendo así el apoyo racional (si lo hay) que goza el teísmo. En segundo lugar, está la afirmación de que el proceso de evolución productor y derrochador de sufrimiento no es el tipo de proceso que Dios usaría o permitiría. Y en tercer lugar, está la idea de que la evolución sin guía como una hipótesis es superior a la hipótesis de que el proceso de la evolución ha sido guiada u orquestado por mentes divinas (o de otro tipo), ya que es más sencillo y más occamístico. Ninguna de estas objeciones, creo yo, son prometedoras. Si bien no puedo tratar adecuadamente ninguna de ellas, por no hablar de todas ellas en el tiempo que tengo, voy a esbozar brevemente una respuesta a cada una.
Comencemos con la afirmación de que la evolución socava el argumento del diseño, por lo que es menos razonable aceptar la creencia teísta.
De acuerdo con John Dupré, “el darwinismo socava la única y remota razón para creer en la existencia de Dios”[4].
Eso es… el argumento del diseño. Ahora es razonable pensar que la evolución hace que sea un poco más fácil ser racional o sensible en aceptar el ateísmo. Antes de 1859, simplemente no había respuestas decentes a la pregunta: si esta abundante variedad de vida no fue creada por Dios, ¿cómo es que está aquí?
En este sentido, Richard Dawkins dice, “Darwin hizo posible ser un ateo intelectualmente satisfecho”[5].
Pero que sea más fácil ser un ateo racional como tal no hace más difícil ser un teísta racional, y como tal no crea un conflicto religión/ciencia. ¿Cuánto apoyo ofrece el argumento del Diseño a las creencias teístas? Tal vez sugiere la creencia en la existencia de un ser (o grupo de seres) muy poderoso, con mucho conocimiento. Pero eso es un largo camino desde el teísmo.
En cualquier caso, sin embargo, la biología molecular actual puede ofrecer los materiales para una clase diferente de argumento del diseño, como se explica en el reciente libro de Michael Behe tan denostado, The Edge of Evolution. Michael Behe es de hecho muy difamado. Su argumento es uno de los pocos argumentos serios y cuantitativos en este ámbito. Tenemos la célula viva, tanto procariotas como eucariotas, con su complejidad estupefaciente y su multitud de máquinas de proteínas elaboradamente complejas. Behe argumenta que la selección natural no guiada es probablemente incapaz de producir estas máquinas de proteínas. Su argumento es cuantitativo y empírico en lugar de a priori. Su pieza central es la saga del parásito de la malaria, Plasmodium falciparum, y su larga guerra de trincheras sobre el genoma humano. No tengo espacio aquí para describir este argumento, pero para mí, como lego el argumento parece razonablemente potente, aunque muy lejos de ser concluyente. Si Behe está en lo correcto, o en cualquier punto cerca de la verdad, la probabilidad de la existencia de la célula como la encontramos es mucho mayor en el teísmo que en el naturalismo. Y si esto es así, el argumento del diseño es reclasificado a un nivel más profundo. Lo que la actual ciencia biológica quita con una mano, lo restaura con la otra. Pero el punto real reside en una dirección diferente. La creencia en Dios es rara vez aceptada sobre la base del argumento teleológico, o de hecho cualquier argumento o prueba proposicional en absoluto. Tanto la observación poco instruida como la investigación actual en el estudio científico de la religión sugieren que una tendencia a creer en Dios (o algo muy parecido a Dios) aparte de cualquier evidencia proposicional es parte de nuestra dotación cognitiva nativa. Por otra parte, si la creencia teísta es verdad, probablemente no requiere pruebas proposicionales por su aceptabilidad racional. Como argumenté en este libro, Warranted Christian Belief, si la creencia teísta es cierta es muy probable que tenga tanto la racionalidad como la garantía en una manera básica: es decir, no sobre la base de la evidencia proposicional. Si la creencia teísta es cierta, entonces es muy probable que haya una estructura cognitiva, algo así como el sensus divinitatis de Juan Calvino, una fuente original de la creencia teísta garantizada. De este modo, la creencia en Dios, como la creencia en otras mentes, tiene su propia fuente de racionalidad y garantía y no depende de los argumentos de otras fuentes para estas cualidades estimables. La pérdida del argumento teleológico (si es que la evolución ha sido comprometida) es tal vez poco más de una amenaza a la creencia racional en Dios como la pérdida del argumento por analogía para otras mentes que es la creencia racional en otras mentes.
En segundo lugar, hay una sugerencia de Gould y otros en que los residuos y el sufrimiento implicado en la evolución es evidencia contra el teísmo.
Phillip Kitcher lo expresa así: “Cuando contemplamos un análogo humano presidiendo una versión en miniatura del diseño… es difícil dotar a nuestra cara con una expresión bondadosa”.
Y entonces llega a sugerir, “tuvo un creador benevolente que propuso utilizar la evolución bajo la selección natural como medio para la consecución de sus fines, podríamos haberle dado algunos consejos útiles”[6].
No estoy seguro de cómo sería recibido este tipo de asesoramiento, pero por supuesto no requerimos de la teoría evolutiva actual (o la ciencia actual en absoluto) para decirnos que el mundo animal está lleno de depredación, muerte, dolor y sufrimiento. Alfred Lord Tennyson señaló que “la naturaleza es roja en diente y garra” mucho antes de 1859 y, sin duda algunos lo sospecharon incluso antes. Aún la ciencia actual nos da razones para creer que el sufrimiento y la muerte han afligido al mundo humano y animal por un tiempo mucho más largo que el que se creía normalmente antes del siglo XIX. Por lo tanto, nos ha dado información sobre el alcance y la duración del sufrimiento de los animales… incluyendo el sufrimiento humano. La primera cosa que ver aquí es creo que este es un caso especial del llamado “problema del mal”: un problema al que se apela para afligir la creencia teísta. El pecado y el sufrimiento constituyen realmente un problema o perplejidad para el teísmo, aunque puede ser difícil de especificar con precisión cuál es el problema. La mayoría de los pensadores ateos han renunciado a la idea de que la existencia del pecado y el sufrimiento sean lógicamente incompatibles con la creencia teísta. Algún tipo de argumento anti-teísta inductivo o probabilístico es probablemente lo que está en cuestión. Ha demostrado ser sorprendentemente difícil, sin embargo, dar una verdadera declaración plausible de un argumento probabilístico del mal. Y como estos argumentos se vuelven más complejos, también parecen ser menos convincentes. Seguramente, sin embargo, el pecado y el sufrimiento crean algún tipo de problema o al menos perplejidad para los teístas. La existencia de tanto sufrimiento y dolor en el mundo de Dios ciertamente parece exigir una explicación de algún tipo. Y lo que la actual ciencia biológica añade al problema es que la depredación, el sufrimiento y la muerte han estado ocurriendo durante mucho tiempo. ¿Pero esto pone presión adicional sobre las diversas respuestas teístas o cristianas al sufrimiento y el mal? Mi propia respuesta favorita es la respuesta o felix culpa, según la cual todos los mundos posibles realmente buenos implican encarnación divina y expiación (o por lo menos expiación). Pero entonces todos los mejores mundos posibles también implican una gran cantidad de pecado, y como consecuencia una gran cantidad de sufrimiento. Parte de este sufrimiento está en la parte de las criaturas no humanas. Los cristianos piensan que el sufrimiento, tanto humano como no humano, se debe en una u otra manera al pecado, aunque no necesariamente con el pecado humano. También están Satanás y sus secuaces que pueden, como C.S. Lewis sugiere, involucrarse en una forma u otra en la evolución del mundo vivo no humano. Pero aprender que el pecado y el sufrimiento han estado presentes durante más tiempo de lo que habíamos pensado en un principio no debería plantear dificultades adicionales para la respuesta O felix culpa. Supongamos que aprendemos que nuestro mundo con todos sus problemas, angustias y crueldad perdurará durante millones de años antes de la llegada de los nuevos cielos y la nueva tierra. Eso no tiene mucha relevancia, pensemos, sobre la viabilidad o la satisfacción de esta respuesta al mal. El nuevo cielo y la nueva tierra, después de todo, existirán por un período mucho mayor que el de nuestro triste y atribulado viejo mundo. Oficialmente, al menos, será un período tan largo que la longitud de tiempo que existe de nuestro actual triste y atribulado mundo no se le compara para nada. Pero lo mismo pasa, creo yo, para nuestra enseñanza de que nuestro mundo (con todos sus males también) ha tenido mucho más tiempo de lo que se pensaba originalmente. La ciencia actual muestra que el sufrimiento, tanto humana como animal, ha estado presente mucho más tiempo de lo que se pensaba; pero no por ello disminuye el valor de la respuesta cristiana al problema del mal, y de esta manera no exacerba mucho el problema.
Por último, está la afirmación, quizá hecha con más frecuencia en la tradición oral que en la impresión, que la hipótesis de la evolución sin guía es más simple y más de acuerdo con los mandatos occamísticos que la hipótesis de que Dios o de otros seres inteligentes han guiado el curso de la evolución terrestre. Aquí, dos puntos son relevantes. En primer lugar, incluso si la evolución sin guía es más occamística que la evolución guiada, no es del todo claro que el primero sea –considerando todas las cosas- superior a la otra hipótesis. Considera un menor número de clases de seres, sí, pero esa no es la única consideración pertinente. Además que sus respectivas probabilidades, es decir, las probabilidades del mundo vivo -más exactamente, la diversidad de vida en todo el mundo- llegó a ser por medio de estas dos hipótesis.
- Dejemos que D sea la proposición de que la diversidad de los seres vivos llegó a ser por procesos darwinianos.
- E: la evidencia biológica.
- G: la proposición de que la evolución es guiada.
- S: la proposición de que se trata sin guía.
Entonces nuestra pregunta es: ¿qué es mayor, la probabilidad de D en E y G, o la probabilidad de D en E y S?
Es, por supuesto, abrumadoramente difícil hacer cualquier cosa como juicios razonablemente precisos aquí; pero tal vez podamos hacer juicios comparativos con sensatez. Consideremos en primer lugar: P (D / E & G). Es evidente que Dios pudo haber creado los seres vivos a través de la selección natural: haciendo que las mutaciones correctas surgieran en el momento adecuado, preservando las poblaciones correctas del desastre, y así sucesivamente. También podría haber permitido a otras criaturas inteligentes participar en todo el proceso. De nuevo, es abrumadoramente difícil estimar la probabilidad de que esta es la manera en la que, de hecho, ocurrió. Pero P (D / E & G) es quizás no muy baja. ¿Qué hay de P (D / E & S)? Regresando hasta St. George Mivart, los críticos han expresado serias dudas en cuanto a si el ojo, por ejemplo, podría haber llegado a ser por medio de la selección natural no guiada operando en mutación genética aleatoria. Es decir, independientemente de una gran y absoluta improbabilidad. El ojo, el cerebro de los mamíferos, y otros órganos siguen siendo problemas difíciles para la evolución sin guía; pero el problema realmente difícil para el darwinismo no guiado no es el desarrollo de los órganos macroscópicos tales como los ojos y los corazones. El problema más difícil es a nivel molecular microscópica: la complejidad estupefaciente de la célula viva, tanto procariotas como eucariotas.
Así, por ejemplo, Bruce Alberts (Presidente de la Academia Nacional de Ciencias, cuando escribió esto) dice: “Casi todos los procesos en una célula se llevan a cabo por las acopladuras de 10 o más moléculas de proteína… De hecho, toda la célula puede ser vista como un fábrica que contiene una elaborada red de líneas de montaje de enclavamiento, cada una de las cuales está compuesta de un conjunto de máquinas grandes de proteínas…”[7]
Es solo en el último medio siglo más o menos que esta enorme complejidad se ha llegado a ver. El eminente científico Ernst Haeckel en siglo XIX lo resumió cuando declaró que la célula era “simplemente un pequeño bulto de combinación albuminosa de carbono.”
Por supuesto, está ampliamente asumido que, de hecho, la célula debe haber llegado a ser de esa manera. Pero hay poco a modo de argumento serio para la conclusión de que llegó de esta manera es menos improbable prohibitivamente. Por otro lado, como ya he dicho anteriormente, Michael Behe ha propuesto un argumento serio y cuantitativo para la conclusión opuesta. Dada la impresionante complejidad de la célula viva con su enorme complicación, junto con lo que sabemos acerca de las tasas de mutación, la edad de la tierra, tamaño de la población, y similares: parece razonable o quizás no irrazonable estimar que P (D / E & S) es excesivamente baja. Quizás más baja que P (D / E & G). Si esto es correcto entonces incluso si aceptamos S como occamísticamente superior a G, es inferior a G en que la probabilidad relevante es menor.
Pero, de nuevo, el punto real reside en una dirección diferente. La estructura noética teísta, por supuesto, incluye la existencia de Dios. En relación con esa estructura noética, por lo tanto, no hay ningún costo adicional occamístico en la hipótesis de la evolución guiada. Como una analogía: supongamos que aterrizamos una nave espacial en un planeta que sabemos que es habitado por criaturas inteligentes. Encontramos algo que se ve exactamente como una cabeza de piedra de flecha, con surcos y hendiduras aparentemente realizadas en el proceso de afilarla y darle forma. Dos posibilidades se sugieren por sí mismas. Una: digamos que adquirió estas características por medio de la erosión. Y la otra: que fue diseñada y formada intencionalmente por los habitantes. Alguien con un par de cursos de filosofía podría sugerir que la primera hipótesis es preferible, ya que postula un menor número de entidades que el segundo. Estaría equivocado, por supuesto. Dado que ya sabemos que el planeta contiene criaturas inteligentes, no hay ningún costo occamístico implicado en pensar que estas estructuras son diseñadas. Lo mismo podría ir para la evolución. Los teístas ya aceptan el diseño divino, y no incurren en costos adicionales occamísticos al pensar de la evolución como guiada. Esta objeción a la evolución guiada tendría más relevancia si nosotros los teístas y ateos por igual empezáramos empezando desde una posición agnóstica, y luego los teístas postulan la existencia de un diseñador divino con el fin de explicar el curso de la evolución. Eso sería sustancialmente como ofrecer un argumento teísta. Y entonces la disponibilidad de una hipótesis no-teísta alternativa – asumiendo que la probabilidad relevante no sea demasiado insignificante- de hecho socavaría el argumento. Pero, por supuesto, en este contexto, el teísta no está presentando un argumento teísta. Él ya ha aceptado el diseño divino, y por lo tanto el hecho de que la evolución guiada implica más entidades que la evolución sin guía, no hay razones a favor (con respecto a su estructura noética) de ésta última. Dado que es así, no hay conflicto aquí entre la religión teísta y la ciencia evolutiva.
He argumentado que las teorías científicas contemporáneas de la evolución incluyendo el darwinismo no implican la afirmación de que la selección natural es sin guía. Pero supongan que estoy equivocado, o supongan que la teoría de la evolución actual en sí evoluciona de tal manera que esta afirmación se convierte en parte de ella. Esto sin duda podría suceder. Es fácil imaginar a las autoridades de los libros de texto indicando que en la teoría se incluya explícitamente la afirmación de que la selección natural es no guiada por ningún agente personal. Después de todo, muchos (quizá la mayoría) de los biólogos creen que es sin guía. ¿Eso demostraría que hay evidencia científica contra el teísmo? Difícilmente. Podríamos imaginar la física evolucionando en el mismo sentido: todos los libros de texto de física apoyando la relatividad general… agregando que el comportamiento de los sistemas físicos de gran escala nunca se guiarán por agentes personales. En cualquier caso, no se seguiría que hay evidencia científica contra el teísmo. Anexando una proposición P para la cual existe evidencia no confiere automáticamente la evidencia en P. Me entero de que Feike es un salvavidas en Frisia. Eso aumenta la probabilidad de que puede nadar. También aumenta la probabilidad de la proposición: Feike puede nadar, y en el próximo lanzamiento de esta moneda caerá cara. Pero no aumenta la probabilidad en que el siguiente lanzamiento de esta moneda caerá cara. Y aunque al contrario al hecho, hubiese evidencia científica de la evolución sin guía (y por lo tanto para el ateísmo), eso de ninguna manera resuelve la cuestión. Supongamos que hay evidencia científica contra el teísmo. No se sigue que el teísmo es falso o que los teístas tienen un vencedor para sus creencias o de que la creencia teísta es irracional o de alguna manera problemática. Tal vez también hay evidencia científica o de otro tipo para el teísmo.
En segundo lugar, pero más importante: como ya he dicho, si el teísmo es cierto, es probable que tenga su propia fuente intrínseca y fundamental de garantía. Algo así como el sensus divinitatis propuesto por Juan Calvino o el conocimiento natural pero confuso de Dios propuesto por Tomás de Aquino. Si es así, la garantía de la creencia teísta no depende de la situación de la ciencia actual. De hecho, lo que los cristianos y otros teístas deben pensar de la ciencia actual puede depender propiamente en gran parte de la teología. Por ejemplo, la ciencia no ha hablado al unísono sobre la cuestión de si el universo tiene un principio. En primer lugar, la idea era que lo hiciera, pero entonces la teoría del estado estacionario triunfó, a continuación, la cosmología del Big Bang logra ascenso, pero ahora hay paja en el viento que sugiere una vuelta a la idea de que el universo no tiene principio. El creyente cristiano sensato no está obligado a recortar sus velas a la brisa científica actual sobre este tema -modificar su creencia sobre el tema cada vez que la ciencia cambia de parecer. Si la teología teísta o cristiana más satisfactoria respalda la idea de que el universo tenía de hecho un principio (no es eterno digamos), el creyente tiene el perfecto derecho de aceptar ese pensamiento. Si es así, incluso si hubiese evidencia científica contra el teísmo y ninguna evidencia proposicional -argumentos, digamos, científicos o de otro tipo- a su favor, aún podría ser racional y justificada.
EL NATURALISMO CONTRA LA EVOLUCIÓN
El naturalismo viene en más de una variedad. Aquí, como ya he dicho, lo tomo como la visión de que no hay tal persona como el Dios de las religiones teístas o nada en absoluto como Dios. Así tomado, el naturalismo no es una religión. Sin embargo, es una parte crucial de la visión naturalista del mundo que a su vez juega al menos uno de los papeles más importantes de una religión. Esta visión del mundo funciona como una especie de mito en el sentido técnico del término. Ofrece una manera de interpretarnos a nosotros mismos; una forma de entender nuestro origen y significado al nivel profundo de la religión. Se nos dice de dónde venimos, cuáles son nuestras perspectivas, cuál es nuestro lugar en el universo, si hay vida después de la muerte, y similares. Por tanto, podríamos decir que es una cuasi-religión. Lo que propongo argumentar después es que el naturalismo y la ciencia actual son incompatibles, por lo que hay un conflicto religión (o cuasi-religión) y ciencia sin duda alguna, pero es entre la ciencia y el naturalismo no ciencia y la religión teísta. Lo qué voy a argumentar es que el naturalismo es incompatible con la evolución en el sentido de que no se puede aceptar las dos racionalmente. Dado que he dado este argumento en otro lugar puedo ser breve.
En primer lugar, noten que los naturalistas son todos (o casi todos) materialistas acerca de las personas humanas. Un ser humano es un objeto material de cabo a rabo sin un yo, alma o sujeto inmaterial. A los presentes efectos, por lo tanto, voy a asimilar el materialismo con el naturalismo. Las premisas centrales del argumento son los siguientes: donde N es el naturalismo, E es la teoría evolutiva actual, y F es la propuesta de que nuestras facultades cognitivas son fiables. El argumento es el siguiente:
- La probabilidad de F / N & E es baja.
- Quien acepte N & E admite que 1 es verdadera como derrotador de F.
- Este derrotador no puede derrotarse a sí mismo.
- Quien tenga un derrotador para F, tiene un derrotador para cualquier creencia que se necesite para ser producida por sus facultades cognitivas incluyendo N & E en sí.
- Por lo tanto, N & E se auto-refuta y por lo tanto no pueden ser racionalmente aceptadas.
Estas premisas necesitan defensa, tal vez la primera en particular; así, supongamos que hay creencias. Esto no es esencial para el argumento para (1), pero va a facilitar una breve declaración de la misma. Desde el punto de vista del materialismo, una creencia será un evento o estructura en el sistema nervioso, tal vez en el cerebro. Será una estructura que implica muchas neuronas conectadas en varias maneras. Esta estructura responde como entrada de otras estructuras: a partir de órganos de los sentidos y así sucesivamente. También puede enviar señales a lo largo de una estructura de los nervios a los músculos y glándulas causando con ello el comportamiento. Tal estructura tendrá al menos dos tipos de propiedades. Por un lado, tendrá propiedades neurofisiológicas -llamadas “propiedades NF”- Especificando, por ejemplo: el número de neuronas implicadas en la estructura; la velocidad de reacción en diversas partes de la misma; el cambio en la velocidad de reacción en una parte en respuesta al cambio en la velocidad de reacción en otro; la forma en que se conecta con otras estructuras, y los músculos; y similares. Pero si se trata de una creencia, también tienen una propiedad de un tipo muy diferente: una propiedad mental. Se tendrá un contenido. Será la creencia de que P por alguna proposición P. Las propiedades NF son propiedades físicas; la que tiene tal y tal contenido es una propiedad mental. Hay tres maneras en las que, dado el materialismo, las propiedades mentales y físicas pueden estar relacionadas. En primer lugar el materialismo no reduccionista: mientras que las propiedades mentales no pueden reducirse a las propiedades físicas, les supervienen. Y tomamos la superveniencia de esta manera: propiedades de tipo A supervienen en las propiedades de tipo B sólo si necesariamente las entidades X y Y difieren con respecto a sus propiedades A, a continuación, se diferencian con respecto a sus propiedades B. Una necesidad requerida podría ser la necesidad metafísica lógica amplia o la necesidad nomológica -dándonos dos variedades de superveniencia: lógicas y nomológicas- y por lo tanto dos posibilidades en cuanto a la relación de las propiedades mentales a las propiedades físicas. La tercera posibilidad para esa relación es el materialismo reduccionista: de acuerdo con la cual cada propiedad mental es idéntica a alguna propiedad física.
Ahora, con el fin de evitar el chovinismo entre especies, evitemos pensar en nosotros mismos, sino sobre una población de criaturas (tal vez en alguno de estos otros cosmoi propuestos por escenarios inflacionarios) que nos asemejan en la posesión de creencias, el cambio de creencias, hacer inferencias y demás. Supongamos también que el naturalismo es la visión de estas criaturas, y que han llegado a ser por medio de los procedimientos citados en la teoría evolutiva contemporánea. Ahora pregúntense acerca de P (F / N & E) –específicamente sobre ellos y no sobre nosotros. Y consideren esa probabilidad con respecto a cada una de las tres sugerencias acerca de la relación de las propiedades físicas y mentales.
Consideremos en primer lugar el materialismo lógico no reduccionista: llámenlo MLN. Las propiedades mentales son distintas de las propiedades físicas, pero supervienen sobre ellos donde la necesidad en cuestión es ampliamente lógica. ¿Cuál es la P (F / N & E & MLN)? Bueno estas criaturas han evolucionado; por lo tanto, podemos suponer que su comportamiento es adaptativo en sus circunstancias y que en consecuencia neurofisiológicamente produce ese comportamiento también como adaptativo. Pero a la selección natural le importa un cuerno la creencia verdadera como tal. Se premia la conducta adaptativa y castiga la conducta desadaptativa, pero no se preocupa por la verdad de una creencia. Como dice Patricia Churchman dice: “La verdad, sea lo que sea, definitivamente toma la retaguardia”[8].
Así que la verdad de una creencia particular B poseída por una de estas criaturas. Podemos suponer que B es adaptativa y que sus propiedades NF son adaptativas. Pero por supuesto, nada hasta el momento se sigue sobre la verdad o la falsedad del contenido que superviene en estas propiedades. Si el contenido superviniente es verdadero, excelente. Pero si es falso es igual de bueno. Su falsedad de ninguna manera interfiere con la forma adaptativa de las propiedades NF. Debemos suponer, por tanto, que la probabilidad de que la creencia sea verdadera (dado N & E y MLN) es alrededor de la mitad; pero entonces la probabilidad de que sus facultades sean fiables sería baja. Si ustedes tienen un centenar de creencias independientes y la probabilidad de cada una es de la mitad: la probabilidad de que tres cuartas partes de ellas sean verdaderas (que es un requisito bastante modesto para la confiabilidad) será menor que uno en un millón. Así que P (F / N & E & MLN), por lo tanto es baja. Pero lo mismo ocurre (y por las mismas razones) para P (F / N & E & MNN) –donde MNN es la versión del materialismo no reduccionista, donde las propiedades mentales supervienen en las propiedades físicas con necesidad nomológica.
Eso nos deja al materialismo reduccionista, que llamaremos MR. ¿Cuál es la P (F / N & E & MR)? Aquí la propiedad de tener tal y tal contenido es idéntica con alguna propiedad física -presumiblemente una propiedad neurológica. Una vez más consideren cualquier creencia particular B poseída por una de estas criaturas. Podemos suponer que el tener esta creencia B es adaptativa y adaptativa en virtud de su contenido, así como sus otras propiedades físicas. Pero una vez más, no importa si el contenido asociado con B es verdadero o falso. Podemos suponer que la propiedad física idéntica con la propiedad de tener contenido de B es adaptativo. El contenido asociado con B es, por supuesto, verdadero o falso. Si resulta ser falso, esto de ninguna manera compromete la adaptabilidad de B. Una vez más entonces, debemos suponer que la probabilidad de que la creencia sea verdadera se trata de la mitad. Pero entonces sería poco probable que las facultades cognitivas de estas criaturas sean fiables. De ello se deduce que P (F / N & E) con respecto a estas criaturas hipotéticas es baja. Pero entonces, por supuesto, lo mismo pasa con nosotros: P (F / N & E) es baja con respecto a nosotros también.
El siguiente paso a tener en cuenta es que cualquier persona que ve que P (F / N & E) es baja y también aceptan N & E tiene un derrotador para F en su propio caso -una razón para rechazar F, para abandonarla, para no creer en ella. Este derrotador en sí no puede ser derrotado. Eso es porque el derrotador de este derrotador tendría que adoptar la forma de un argumento; pero, por supuesto, quien acepta N & E también tendrá un derrotador de las premisas de este argumento así como para afirmación de que si las premisas son verdaderas también lo es la conclusión. Otra manera de decirlo: cualquier argumento a favor de F será epistémicamente circular en que la confianza en el argumento presupone que la conclusión del argumento sea verdadero. Pero cualquier persona que tenga un derrotador para R tiene un derrotador para cualquier creencia que ha sido producida por sus facultades cognitivas, incluyendo por supuesto la propia N & E. Por lo tanto, aquel que acepta N & E y ve la verdad de esa primera premisa tiene un derrotador para N & E. N & E, por lo tanto, es auto-refutante y no puede ser aceptada racionalmente. Si es así, sin embargo, existe un conflicto entre el naturalismo y la evolución. Dicha conjunción no puede ser racionalmente aceptada. La evolución, sin embargo, es uno de los pilares de la ciencia contemporánea. Por lo tanto, hay un conflicto ciencia/religión o tal vez conflicto ciencia/cuasi-religión en la comunidad de la evolución. Pero no entre la evolución y la religión teísta. El verdadero conflicto es entre la evolución (pilar de la ciencia contemporánea) y el naturalismo. Gracias.
Notas
[1] Simpson, Gaylord. The Meaning of Evolution: A Study of the History of Life and of Its Significance for Man. Rev. ed. Yale University Press, 1967. 345.
[2] Mayr, Ernst. Toward a New Philosophy of Biology: Observations of an Evolutionist. Harvard University Press, 1989. 99.
[3] Sober, Elliot. “Evolutionary Theory without Naturalism.” Oxford Studies in Philosophy of Religion. 3. Oxford University Press, 2008.
[4] Dupre, John. John Darwin’s Legacy: What Evolution Means Today. Oxford University Press, 2003. 46.
[5] Dawkins, Richard. The Blind Watchmaker. W. W. Norton & Company, 1986. 6.
[6] Kitcher, Phillip. “The Many-Sided Conflict Between Science and Religion.” The Blackwell Guide to Philosophy of Religion. William E. Mann. Wiley-Blackwell, 2004. 268.
[7] Alberts, Bruce. “The Cell as a Collection of Protein Machines: Preparing the Next Generation of Molecular Biologists.” Cell. 92. (1998): 291.
[8] Churchland, Patricia. “Epistemology in the Age of Neuroscience.” Journal of Philosophy. 84. (1987): 548.
Traducido por Jairo Izquierdo
Ciencia y religión: donde el conflicto realmente se encuentra
EspañolPor Alvin Plantinga
Discurso pronunciado por Alvin Plantinga en 2009 en la American Philosophical Association Central Division Conference.
INTRODUCCIÓN
“Ciencia y religión: donde el conflicto realmente se encuentra”. Ese es el título. Nuestra pregunta es la siguiente: ¿son la ciencia y la religión compatibles? Un proyecto útil sería tratar de hacer esta pregunta más precisa. ¿Qué es la religión? ¿Qué es la ciencia? ¿Qué es la incompatibilidad y en qué variedades viene? ¿Hay contradicción explícita, contradicción implícita, contradicción en la presencia de supuestos plausibles, la improbabilidad de conjunción, y similares? Algunos afirman que el teísmo en sí es inconsistente; en cuyo caso, como es natural, será incompatible con la ciencia… y con todo lo demás. Otros responden que lo mismo vale para la ciencia: la relatividad general actual es incompatible con la teoría cuántica actual, por lo que la propia ciencia actual es inconsistente. En cuyo caso, es incompatible con la religión… y con todo lo demás. Estos son buenos temas, pero van a tener que esperar para otra ocasión.
Aquí voy a asumir que tenemos al menos una idea aproximada bastante buena de la cuestión. No voy a estar hablando de la religión en general, sino la religión teísta específicamente y en particular la creencia cristiana. Pero la parte cristiana será menos importante que la parte teísta. Cuando hablo de la creencia cristiana estoy pensando en Mere Christianity de C.S. Lewis: algo así como la intersección de los grandes credos cristianos. Así que a pesar de que lo que digo está explícitamente centrado a la fe cristiana, también será relevante para muchas variedades del judaísmo y el islam.
¿Por qué creer que hay un conflicto aquí? Se han ofrecido muchas sugerencias. Por ejemplo, la religión teísta respalda la acción divina especial en el mundo, los milagros, por ejemplo. Pero tal acción estaría en contradicción con las leyes promulgadas por la ciencia. Otro ejemplo, existe tal cosa como la visión científica del mundo y es incompatible con la religión teísta. La fe cristiana implica que los seres humanos han sido creados a imagen de Dios, pero la teoría contemporánea evolutiva -correctamente entendida- implica que ni Dios ni nadie han diseñado, planificado, o intentado que los seres humanos lleguen a ser. La psicología evolutiva está llena de teorías que son incompatibles con entendimientos teístas de los seres humanos. Algunos eruditos bíblicos científicos sostienen que las declaraciones históricas del cristianismo, por ejemplo, que Jesús resucitó de entre los muertos, son falsas, o en todo caso sin fundamento. Todos estos son de gran interés, pero voy a limitarme en esta charla a un grupo de cuestiones que tienen que ver con la evolución.
Voy a argumentar:
(1) Que la teoría evolutiva contemporánea no es incompatible con la creencia teísta.
(2) Que los principales argumentos anti-teístas que implican evolución junto con otras premisas también fallan.
(3) Que incluso si la ciencia actual – evolutiva o de otro tipo- fuesen incompatibles con la creencia teísta, no se sigue que la creencia teísta es irracional o injustificada o que tiene otro tipo de problema. Y por último:
(4) Que el naturalismo -el pensamiento de que no hay tal persona como el Dios de las religiones teístas ni nada por el estilo- Dios es un elemento esencial en la visión naturalista del mundo, que es una especie de sí cuasi-religión en el sentido de que juega algunos de los papeles más importantes de la religión. Y, yo sostengo que la visión naturalista del mundo es, de hecho, incompatible con la evolución. Por lo tanto, sí hay un conflicto ciencia y religión (o cuasi-religión), pero es el conflicto entre el naturalismo y la ciencia, no entre la religión teísta y la ciencia.
LA TEORÍA EVOLUTIVA CONTEMPORÁNEA ES COMPATIBLE CON LA CREENCIA TEÍSTA
El término “evolución” cubre una variedad de tesis. Está la tesis de la Tierra vieja por ejemplo. Está la tesis de la descendencia con modificación. Está la tesis de que la enorme diversidad del mundo viviente contemporáneo se ha producido a través de diferentes descendencias de sus padres -normalmente en pequeñas y sutiles formas. Existe la tesis de ascendencia común: la afirmación de que -como lo expresa Gould- hay un árbol de descendencia evolutiva que une todos los organismos por profundos lazos de genealogía. Voy a usar el término “evolución” para referirme a la conjunción de estas tres tesis.
También está (4), la afirmación de que el principal mecanismo de conducción de este proceso de la descendencia con modificación es la selección natural –filtración de la selección natural por mutación genética aleatoria. Dado que una propuesta similar fue característica de Darwin –él dijo que la selección natural ha sido el principal pero no único medio de modificación—llamaremos a esta tesis darwinismo (por lo que es la cuarta tesis).
Ahora está claro que creo que no hay conflicto entre la religión teísta y la tesis de la tierra vieja o la tesis de descendencia con modificación o la tesis de un ancestro común. Según las creencias teístas, Dios ha creado el mundo de los vivos, pero por supuesto que podría haberlo hecho de muchas maneras diferentes y, en particular, de forma compatible con estas tesis. ¿Qué pasa con la cuarta tesis, el darwinismo? ¿Es incompatible con la religión teísta? Muchos aparentemente piensan que sí. Entre ellos se encuentran Richard Dawkins, Daniel Dennett sentado aquí a mi izquierda, George Gaylord Simpson y muchos otros, y ahora del otro lado Phillip Johnson. Pero ¿tienen razón? ¿Dónde exactamente se plantearía tal incompatibilidad?
Una fuente sugerida de conflicto tiene que ver con la doctrina cristiana de la creación -en particular la afirmación de que Dios ha creado a los seres humanos a su imagen. Esto requiere que la intención de Dios fue crear criaturas de un cierto tipo, y planeó que haya criaturas de ese tipo. Criaturas racionales, tal vez con un sentido moral y la capacidad de conocerlo y amarlo. Se requiere que la intención de Dios fue crear criaturas de esta naturaleza, y luego actuó de una manera tal como para llevar a cabo esta intención. Esta afirmación es puramente coherente con la evolución (esas tres primeras tesis), como los teólogos cristianos conservadores han señalado ya en 1871 con Charles Hodge en Princeton. ¿Pero es también coherente con el darwinismo? Parece que sí lo es. Dios podría haber causado las mutaciones adecuadas para surgir en el momento adecuado. Él podría haber conservado las poblaciones de peligros de varios tipos, y así sucesivamente. Y de esta manera, al orquestar el curso de la evolución, podría haber asegurado que llegará a haber criaturas del tipo que se propone. Ahora lo que no es coherente con la fe cristiana, sin embargo, es la afirmación de que la evolución y el darwinismo son sin guía y tomaré eso como ser planeado y no planeado. Lo que no es coherente con la fe cristiana es la afirmación de que ningún agente personal (ningún Dios) ha guiado, programado, destinado, dirigido, orquestado, o moldeado todo este proceso. Sin embargo, precisamente esta afirmación es hecha por un gran número de científicos y filósofos contemporáneos que escriben sobre este tema. Hay un verdadero coro de distinguidos expertos que insisten en que este proceso es sin guía; de hecho, a veces insistiendo en que es parte de la teoría científica contemporánea de la evolución misma el afirmar que es sin guía por lo que la teoría evolutiva, como tal, es incompatible con la fe cristiana.
Según George Gaylord Simpson, por ejemplo, “El hombre (y sin duda la mujer también) es el resultado de un proceso sin propósito y natural que no lo tiene en cuenta”[1].
En este sentido, el difunto Stephen Jay Gould y otros han hecho hincapié en lo que ellos consideran el carácter no dirigido, azaroso y contingente de la evolución. Si la película evolutiva se rebobinara y luego la dejamos avanzar de nuevo, lo más probable es que habría criaturas de un tipo muy diferente de las actualmente presentes en la tierra. Lo más probable es que no conseguiríamos nada parecido al Homo sapiens. Pero la sugerencia de Gould, creo, presupone que Dios no ha guiado y orquestado el curso de la evolución; y por lo tanto, no puede ser apelado como una razón para suponer que no lo ha hecho. Dada la evidencia biológica y la proposición de que de hecho Dios ha creado a los seres humanos a su imagen… [Inaudible]… la sugerencia de Gould es totalmente inverosímil. Porque si la película se rebobinara y luego se deja ir hacia delante de nuevo, sin duda Dios todavía prevería que hubiera criaturas creadas a su imagen, y planearía que hubiese tales criaturas.
¿Qué pasa con el hecho de que las mutaciones genéticas se dice que son al azar? Ustedes podrían preguntarse si las mutaciones genéticas podrían ser tanto aleatorias como previstas y causadas por Dios. Si estas mutaciones son al azar, ¿no son sólo una cuestión de suerte… de azar ciego? Pero no es parte de la teoría de la evolución actual decir que estas mutaciones son aleatorias en extensión, implicando que son sin causa (se dice que es causada por los rayos cósmicos, por ejemplo), y menos aún que se producen por casualidad.
Según Ernst Mayr, decano de biología de la Segunda Guerra Mundial, “Cuando se dice que la mutación o variación es al azar, la declaración simplemente significa que no existe una correlación entre la producción de nuevos genotipos y las necesidades adaptativas de un organismo en un entorno determinado”[2].
Elliot Sober pone el punto con un poco más de cuidado (o tal vez más plenamente), “No hay mecanismo físico (ya sean dentro o fuera de los organismos) que detecte cuáles mutaciones serían beneficiosas y causar esas mutaciones para que se produzcan”[3].
El punto es que una mutación resultante para un organismo es aleatoria, al igual que ni el organismo ni su entorno contiene el mecanismo o proceso u órgano que causa mutaciones adaptativas para que se produzca. Pero está claro que una mutación podría ser tanto al azar en ese sentido, y también intencionada (y de hecho causado) por Dios. Por lo tanto, la aleatoriedad involucrada en el darwinismo no implica que el proceso no sea guiado por Dios. El hecho (si es que es un hecho) de que los seres humanos han llegado a ser por medio de la selección natural operando en la mutación genética aleatoria no es en absoluto incompatible con que fueron diseñados por Dios y creándolos a su imagen. Por lo tanto el darwinismo es totalmente compatible con Dios guiando, orquestando y supervisando todo el proceso. De hecho, es perfectamente compatible con la idea de que Dios causa las mutaciones genéticas aleatorias que son filtradas por la selección natural. Tal vez todas ellas. Tal vez sólo algunas. Los que afirman que la evolución muestra que la humanidad u otros seres vivos no han sido diseñados aparentemente confunden el brillo naturalista en la teoría científica con la teoría en sí. La afirmación de que la evolución demuestra que los seres humanos y otros seres vivos no han sido diseñados -contrariamente a las apariencias- no es una parte o una consecuencia de la teoría científica como tal, sino un complemento teológico o metafísico. El naturalismo implica, por supuesto, que los seres humanos no han sido diseñados y creados a imagen de Dios, porque implica que no hay una persona como Dios. Pero la ciencia evolutiva por sí misma no lleva esta implicación. El naturalismo y la teoría evolutiva juntos implican la negación del designio divino. Pero la teoría de la evolución por sí misma no tiene esa implicación. Es sólo la ciencia evolutiva combinada con el naturalismo que implica esta negación. Dado que el naturalismo por sí mismo tiene esta implicación, no es de extrañar que cuando se conjuga con la ciencia -o en la medida de lo que ocurre con cualquier otra cosa: las obras completas de William E. McGonagall, poeta y dramaturgo por ejemplo, o el Almanaque del Granjero, o el Credo del Apóstol- la conjunción también tendrá esta implicación.
ARGUMENTOS GENERALES ANTI-TEÍSTAS DE LA EVOLUCIÓN
Así que el darwinismo como tal no incluye ni implica la proposición de que el proceso es sin guía. ¿Qué pasa con los argumentos generales anti-teístas de la evolución? Soy consciente de tres tipos de argumentos que aquí se proponen. En primer lugar está la afirmación de que la evolución socava el argumento del diseño, reduciendo así el apoyo racional (si lo hay) que goza el teísmo. En segundo lugar, está la afirmación de que el proceso de evolución productor y derrochador de sufrimiento no es el tipo de proceso que Dios usaría o permitiría. Y en tercer lugar, está la idea de que la evolución sin guía como una hipótesis es superior a la hipótesis de que el proceso de la evolución ha sido guiada u orquestado por mentes divinas (o de otro tipo), ya que es más sencillo y más occamístico. Ninguna de estas objeciones, creo yo, son prometedoras. Si bien no puedo tratar adecuadamente ninguna de ellas, por no hablar de todas ellas en el tiempo que tengo, voy a esbozar brevemente una respuesta a cada una.
Comencemos con la afirmación de que la evolución socava el argumento del diseño, por lo que es menos razonable aceptar la creencia teísta.
De acuerdo con John Dupré, “el darwinismo socava la única y remota razón para creer en la existencia de Dios”[4].
Eso es… el argumento del diseño. Ahora es razonable pensar que la evolución hace que sea un poco más fácil ser racional o sensible en aceptar el ateísmo. Antes de 1859, simplemente no había respuestas decentes a la pregunta: si esta abundante variedad de vida no fue creada por Dios, ¿cómo es que está aquí?
En este sentido, Richard Dawkins dice, “Darwin hizo posible ser un ateo intelectualmente satisfecho”[5].
Pero que sea más fácil ser un ateo racional como tal no hace más difícil ser un teísta racional, y como tal no crea un conflicto religión/ciencia. ¿Cuánto apoyo ofrece el argumento del Diseño a las creencias teístas? Tal vez sugiere la creencia en la existencia de un ser (o grupo de seres) muy poderoso, con mucho conocimiento. Pero eso es un largo camino desde el teísmo.
En cualquier caso, sin embargo, la biología molecular actual puede ofrecer los materiales para una clase diferente de argumento del diseño, como se explica en el reciente libro de Michael Behe tan denostado, The Edge of Evolution. Michael Behe es de hecho muy difamado. Su argumento es uno de los pocos argumentos serios y cuantitativos en este ámbito. Tenemos la célula viva, tanto procariotas como eucariotas, con su complejidad estupefaciente y su multitud de máquinas de proteínas elaboradamente complejas. Behe argumenta que la selección natural no guiada es probablemente incapaz de producir estas máquinas de proteínas. Su argumento es cuantitativo y empírico en lugar de a priori. Su pieza central es la saga del parásito de la malaria, Plasmodium falciparum, y su larga guerra de trincheras sobre el genoma humano. No tengo espacio aquí para describir este argumento, pero para mí, como lego el argumento parece razonablemente potente, aunque muy lejos de ser concluyente. Si Behe está en lo correcto, o en cualquier punto cerca de la verdad, la probabilidad de la existencia de la célula como la encontramos es mucho mayor en el teísmo que en el naturalismo. Y si esto es así, el argumento del diseño es reclasificado a un nivel más profundo. Lo que la actual ciencia biológica quita con una mano, lo restaura con la otra. Pero el punto real reside en una dirección diferente. La creencia en Dios es rara vez aceptada sobre la base del argumento teleológico, o de hecho cualquier argumento o prueba proposicional en absoluto. Tanto la observación poco instruida como la investigación actual en el estudio científico de la religión sugieren que una tendencia a creer en Dios (o algo muy parecido a Dios) aparte de cualquier evidencia proposicional es parte de nuestra dotación cognitiva nativa. Por otra parte, si la creencia teísta es verdad, probablemente no requiere pruebas proposicionales por su aceptabilidad racional. Como argumenté en este libro, Warranted Christian Belief, si la creencia teísta es cierta es muy probable que tenga tanto la racionalidad como la garantía en una manera básica: es decir, no sobre la base de la evidencia proposicional. Si la creencia teísta es cierta, entonces es muy probable que haya una estructura cognitiva, algo así como el sensus divinitatis de Juan Calvino, una fuente original de la creencia teísta garantizada. De este modo, la creencia en Dios, como la creencia en otras mentes, tiene su propia fuente de racionalidad y garantía y no depende de los argumentos de otras fuentes para estas cualidades estimables. La pérdida del argumento teleológico (si es que la evolución ha sido comprometida) es tal vez poco más de una amenaza a la creencia racional en Dios como la pérdida del argumento por analogía para otras mentes que es la creencia racional en otras mentes.
En segundo lugar, hay una sugerencia de Gould y otros en que los residuos y el sufrimiento implicado en la evolución es evidencia contra el teísmo.
Phillip Kitcher lo expresa así: “Cuando contemplamos un análogo humano presidiendo una versión en miniatura del diseño… es difícil dotar a nuestra cara con una expresión bondadosa”.
Y entonces llega a sugerir, “tuvo un creador benevolente que propuso utilizar la evolución bajo la selección natural como medio para la consecución de sus fines, podríamos haberle dado algunos consejos útiles”[6].
No estoy seguro de cómo sería recibido este tipo de asesoramiento, pero por supuesto no requerimos de la teoría evolutiva actual (o la ciencia actual en absoluto) para decirnos que el mundo animal está lleno de depredación, muerte, dolor y sufrimiento. Alfred Lord Tennyson señaló que “la naturaleza es roja en diente y garra” mucho antes de 1859 y, sin duda algunos lo sospecharon incluso antes. Aún la ciencia actual nos da razones para creer que el sufrimiento y la muerte han afligido al mundo humano y animal por un tiempo mucho más largo que el que se creía normalmente antes del siglo XIX. Por lo tanto, nos ha dado información sobre el alcance y la duración del sufrimiento de los animales… incluyendo el sufrimiento humano. La primera cosa que ver aquí es creo que este es un caso especial del llamado “problema del mal”: un problema al que se apela para afligir la creencia teísta. El pecado y el sufrimiento constituyen realmente un problema o perplejidad para el teísmo, aunque puede ser difícil de especificar con precisión cuál es el problema. La mayoría de los pensadores ateos han renunciado a la idea de que la existencia del pecado y el sufrimiento sean lógicamente incompatibles con la creencia teísta. Algún tipo de argumento anti-teísta inductivo o probabilístico es probablemente lo que está en cuestión. Ha demostrado ser sorprendentemente difícil, sin embargo, dar una verdadera declaración plausible de un argumento probabilístico del mal. Y como estos argumentos se vuelven más complejos, también parecen ser menos convincentes. Seguramente, sin embargo, el pecado y el sufrimiento crean algún tipo de problema o al menos perplejidad para los teístas. La existencia de tanto sufrimiento y dolor en el mundo de Dios ciertamente parece exigir una explicación de algún tipo. Y lo que la actual ciencia biológica añade al problema es que la depredación, el sufrimiento y la muerte han estado ocurriendo durante mucho tiempo. ¿Pero esto pone presión adicional sobre las diversas respuestas teístas o cristianas al sufrimiento y el mal? Mi propia respuesta favorita es la respuesta o felix culpa, según la cual todos los mundos posibles realmente buenos implican encarnación divina y expiación (o por lo menos expiación). Pero entonces todos los mejores mundos posibles también implican una gran cantidad de pecado, y como consecuencia una gran cantidad de sufrimiento. Parte de este sufrimiento está en la parte de las criaturas no humanas. Los cristianos piensan que el sufrimiento, tanto humano como no humano, se debe en una u otra manera al pecado, aunque no necesariamente con el pecado humano. También están Satanás y sus secuaces que pueden, como C.S. Lewis sugiere, involucrarse en una forma u otra en la evolución del mundo vivo no humano. Pero aprender que el pecado y el sufrimiento han estado presentes durante más tiempo de lo que habíamos pensado en un principio no debería plantear dificultades adicionales para la respuesta O felix culpa. Supongamos que aprendemos que nuestro mundo con todos sus problemas, angustias y crueldad perdurará durante millones de años antes de la llegada de los nuevos cielos y la nueva tierra. Eso no tiene mucha relevancia, pensemos, sobre la viabilidad o la satisfacción de esta respuesta al mal. El nuevo cielo y la nueva tierra, después de todo, existirán por un período mucho mayor que el de nuestro triste y atribulado viejo mundo. Oficialmente, al menos, será un período tan largo que la longitud de tiempo que existe de nuestro actual triste y atribulado mundo no se le compara para nada. Pero lo mismo pasa, creo yo, para nuestra enseñanza de que nuestro mundo (con todos sus males también) ha tenido mucho más tiempo de lo que se pensaba originalmente. La ciencia actual muestra que el sufrimiento, tanto humana como animal, ha estado presente mucho más tiempo de lo que se pensaba; pero no por ello disminuye el valor de la respuesta cristiana al problema del mal, y de esta manera no exacerba mucho el problema.
Por último, está la afirmación, quizá hecha con más frecuencia en la tradición oral que en la impresión, que la hipótesis de la evolución sin guía es más simple y más de acuerdo con los mandatos occamísticos que la hipótesis de que Dios o de otros seres inteligentes han guiado el curso de la evolución terrestre. Aquí, dos puntos son relevantes. En primer lugar, incluso si la evolución sin guía es más occamística que la evolución guiada, no es del todo claro que el primero sea –considerando todas las cosas- superior a la otra hipótesis. Considera un menor número de clases de seres, sí, pero esa no es la única consideración pertinente. Además que sus respectivas probabilidades, es decir, las probabilidades del mundo vivo -más exactamente, la diversidad de vida en todo el mundo- llegó a ser por medio de estas dos hipótesis.
Entonces nuestra pregunta es: ¿qué es mayor, la probabilidad de D en E y G, o la probabilidad de D en E y S?
Es, por supuesto, abrumadoramente difícil hacer cualquier cosa como juicios razonablemente precisos aquí; pero tal vez podamos hacer juicios comparativos con sensatez. Consideremos en primer lugar: P (D / E & G). Es evidente que Dios pudo haber creado los seres vivos a través de la selección natural: haciendo que las mutaciones correctas surgieran en el momento adecuado, preservando las poblaciones correctas del desastre, y así sucesivamente. También podría haber permitido a otras criaturas inteligentes participar en todo el proceso. De nuevo, es abrumadoramente difícil estimar la probabilidad de que esta es la manera en la que, de hecho, ocurrió. Pero P (D / E & G) es quizás no muy baja. ¿Qué hay de P (D / E & S)? Regresando hasta St. George Mivart, los críticos han expresado serias dudas en cuanto a si el ojo, por ejemplo, podría haber llegado a ser por medio de la selección natural no guiada operando en mutación genética aleatoria. Es decir, independientemente de una gran y absoluta improbabilidad. El ojo, el cerebro de los mamíferos, y otros órganos siguen siendo problemas difíciles para la evolución sin guía; pero el problema realmente difícil para el darwinismo no guiado no es el desarrollo de los órganos macroscópicos tales como los ojos y los corazones. El problema más difícil es a nivel molecular microscópica: la complejidad estupefaciente de la célula viva, tanto procariotas como eucariotas.
Así, por ejemplo, Bruce Alberts (Presidente de la Academia Nacional de Ciencias, cuando escribió esto) dice: “Casi todos los procesos en una célula se llevan a cabo por las acopladuras de 10 o más moléculas de proteína… De hecho, toda la célula puede ser vista como un fábrica que contiene una elaborada red de líneas de montaje de enclavamiento, cada una de las cuales está compuesta de un conjunto de máquinas grandes de proteínas…”[7]
Es solo en el último medio siglo más o menos que esta enorme complejidad se ha llegado a ver. El eminente científico Ernst Haeckel en siglo XIX lo resumió cuando declaró que la célula era “simplemente un pequeño bulto de combinación albuminosa de carbono.”
Por supuesto, está ampliamente asumido que, de hecho, la célula debe haber llegado a ser de esa manera. Pero hay poco a modo de argumento serio para la conclusión de que llegó de esta manera es menos improbable prohibitivamente. Por otro lado, como ya he dicho anteriormente, Michael Behe ha propuesto un argumento serio y cuantitativo para la conclusión opuesta. Dada la impresionante complejidad de la célula viva con su enorme complicación, junto con lo que sabemos acerca de las tasas de mutación, la edad de la tierra, tamaño de la población, y similares: parece razonable o quizás no irrazonable estimar que P (D / E & S) es excesivamente baja. Quizás más baja que P (D / E & G). Si esto es correcto entonces incluso si aceptamos S como occamísticamente superior a G, es inferior a G en que la probabilidad relevante es menor.
Pero, de nuevo, el punto real reside en una dirección diferente. La estructura noética teísta, por supuesto, incluye la existencia de Dios. En relación con esa estructura noética, por lo tanto, no hay ningún costo adicional occamístico en la hipótesis de la evolución guiada. Como una analogía: supongamos que aterrizamos una nave espacial en un planeta que sabemos que es habitado por criaturas inteligentes. Encontramos algo que se ve exactamente como una cabeza de piedra de flecha, con surcos y hendiduras aparentemente realizadas en el proceso de afilarla y darle forma. Dos posibilidades se sugieren por sí mismas. Una: digamos que adquirió estas características por medio de la erosión. Y la otra: que fue diseñada y formada intencionalmente por los habitantes. Alguien con un par de cursos de filosofía podría sugerir que la primera hipótesis es preferible, ya que postula un menor número de entidades que el segundo. Estaría equivocado, por supuesto. Dado que ya sabemos que el planeta contiene criaturas inteligentes, no hay ningún costo occamístico implicado en pensar que estas estructuras son diseñadas. Lo mismo podría ir para la evolución. Los teístas ya aceptan el diseño divino, y no incurren en costos adicionales occamísticos al pensar de la evolución como guiada. Esta objeción a la evolución guiada tendría más relevancia si nosotros los teístas y ateos por igual empezáramos empezando desde una posición agnóstica, y luego los teístas postulan la existencia de un diseñador divino con el fin de explicar el curso de la evolución. Eso sería sustancialmente como ofrecer un argumento teísta. Y entonces la disponibilidad de una hipótesis no-teísta alternativa – asumiendo que la probabilidad relevante no sea demasiado insignificante- de hecho socavaría el argumento. Pero, por supuesto, en este contexto, el teísta no está presentando un argumento teísta. Él ya ha aceptado el diseño divino, y por lo tanto el hecho de que la evolución guiada implica más entidades que la evolución sin guía, no hay razones a favor (con respecto a su estructura noética) de ésta última. Dado que es así, no hay conflicto aquí entre la religión teísta y la ciencia evolutiva.
He argumentado que las teorías científicas contemporáneas de la evolución incluyendo el darwinismo no implican la afirmación de que la selección natural es sin guía. Pero supongan que estoy equivocado, o supongan que la teoría de la evolución actual en sí evoluciona de tal manera que esta afirmación se convierte en parte de ella. Esto sin duda podría suceder. Es fácil imaginar a las autoridades de los libros de texto indicando que en la teoría se incluya explícitamente la afirmación de que la selección natural es no guiada por ningún agente personal. Después de todo, muchos (quizá la mayoría) de los biólogos creen que es sin guía. ¿Eso demostraría que hay evidencia científica contra el teísmo? Difícilmente. Podríamos imaginar la física evolucionando en el mismo sentido: todos los libros de texto de física apoyando la relatividad general… agregando que el comportamiento de los sistemas físicos de gran escala nunca se guiarán por agentes personales. En cualquier caso, no se seguiría que hay evidencia científica contra el teísmo. Anexando una proposición P para la cual existe evidencia no confiere automáticamente la evidencia en P. Me entero de que Feike es un salvavidas en Frisia. Eso aumenta la probabilidad de que puede nadar. También aumenta la probabilidad de la proposición: Feike puede nadar, y en el próximo lanzamiento de esta moneda caerá cara. Pero no aumenta la probabilidad en que el siguiente lanzamiento de esta moneda caerá cara. Y aunque al contrario al hecho, hubiese evidencia científica de la evolución sin guía (y por lo tanto para el ateísmo), eso de ninguna manera resuelve la cuestión. Supongamos que hay evidencia científica contra el teísmo. No se sigue que el teísmo es falso o que los teístas tienen un vencedor para sus creencias o de que la creencia teísta es irracional o de alguna manera problemática. Tal vez también hay evidencia científica o de otro tipo para el teísmo.
En segundo lugar, pero más importante: como ya he dicho, si el teísmo es cierto, es probable que tenga su propia fuente intrínseca y fundamental de garantía. Algo así como el sensus divinitatis propuesto por Juan Calvino o el conocimiento natural pero confuso de Dios propuesto por Tomás de Aquino. Si es así, la garantía de la creencia teísta no depende de la situación de la ciencia actual. De hecho, lo que los cristianos y otros teístas deben pensar de la ciencia actual puede depender propiamente en gran parte de la teología. Por ejemplo, la ciencia no ha hablado al unísono sobre la cuestión de si el universo tiene un principio. En primer lugar, la idea era que lo hiciera, pero entonces la teoría del estado estacionario triunfó, a continuación, la cosmología del Big Bang logra ascenso, pero ahora hay paja en el viento que sugiere una vuelta a la idea de que el universo no tiene principio. El creyente cristiano sensato no está obligado a recortar sus velas a la brisa científica actual sobre este tema -modificar su creencia sobre el tema cada vez que la ciencia cambia de parecer. Si la teología teísta o cristiana más satisfactoria respalda la idea de que el universo tenía de hecho un principio (no es eterno digamos), el creyente tiene el perfecto derecho de aceptar ese pensamiento. Si es así, incluso si hubiese evidencia científica contra el teísmo y ninguna evidencia proposicional -argumentos, digamos, científicos o de otro tipo- a su favor, aún podría ser racional y justificada.
EL NATURALISMO CONTRA LA EVOLUCIÓN
El naturalismo viene en más de una variedad. Aquí, como ya he dicho, lo tomo como la visión de que no hay tal persona como el Dios de las religiones teístas o nada en absoluto como Dios. Así tomado, el naturalismo no es una religión. Sin embargo, es una parte crucial de la visión naturalista del mundo que a su vez juega al menos uno de los papeles más importantes de una religión. Esta visión del mundo funciona como una especie de mito en el sentido técnico del término. Ofrece una manera de interpretarnos a nosotros mismos; una forma de entender nuestro origen y significado al nivel profundo de la religión. Se nos dice de dónde venimos, cuáles son nuestras perspectivas, cuál es nuestro lugar en el universo, si hay vida después de la muerte, y similares. Por tanto, podríamos decir que es una cuasi-religión. Lo que propongo argumentar después es que el naturalismo y la ciencia actual son incompatibles, por lo que hay un conflicto religión (o cuasi-religión) y ciencia sin duda alguna, pero es entre la ciencia y el naturalismo no ciencia y la religión teísta. Lo qué voy a argumentar es que el naturalismo es incompatible con la evolución en el sentido de que no se puede aceptar las dos racionalmente. Dado que he dado este argumento en otro lugar puedo ser breve.
En primer lugar, noten que los naturalistas son todos (o casi todos) materialistas acerca de las personas humanas. Un ser humano es un objeto material de cabo a rabo sin un yo, alma o sujeto inmaterial. A los presentes efectos, por lo tanto, voy a asimilar el materialismo con el naturalismo. Las premisas centrales del argumento son los siguientes: donde N es el naturalismo, E es la teoría evolutiva actual, y F es la propuesta de que nuestras facultades cognitivas son fiables. El argumento es el siguiente:
Estas premisas necesitan defensa, tal vez la primera en particular; así, supongamos que hay creencias. Esto no es esencial para el argumento para (1), pero va a facilitar una breve declaración de la misma. Desde el punto de vista del materialismo, una creencia será un evento o estructura en el sistema nervioso, tal vez en el cerebro. Será una estructura que implica muchas neuronas conectadas en varias maneras. Esta estructura responde como entrada de otras estructuras: a partir de órganos de los sentidos y así sucesivamente. También puede enviar señales a lo largo de una estructura de los nervios a los músculos y glándulas causando con ello el comportamiento. Tal estructura tendrá al menos dos tipos de propiedades. Por un lado, tendrá propiedades neurofisiológicas -llamadas “propiedades NF”- Especificando, por ejemplo: el número de neuronas implicadas en la estructura; la velocidad de reacción en diversas partes de la misma; el cambio en la velocidad de reacción en una parte en respuesta al cambio en la velocidad de reacción en otro; la forma en que se conecta con otras estructuras, y los músculos; y similares. Pero si se trata de una creencia, también tienen una propiedad de un tipo muy diferente: una propiedad mental. Se tendrá un contenido. Será la creencia de que P por alguna proposición P. Las propiedades NF son propiedades físicas; la que tiene tal y tal contenido es una propiedad mental. Hay tres maneras en las que, dado el materialismo, las propiedades mentales y físicas pueden estar relacionadas. En primer lugar el materialismo no reduccionista: mientras que las propiedades mentales no pueden reducirse a las propiedades físicas, les supervienen. Y tomamos la superveniencia de esta manera: propiedades de tipo A supervienen en las propiedades de tipo B sólo si necesariamente las entidades X y Y difieren con respecto a sus propiedades A, a continuación, se diferencian con respecto a sus propiedades B. Una necesidad requerida podría ser la necesidad metafísica lógica amplia o la necesidad nomológica -dándonos dos variedades de superveniencia: lógicas y nomológicas- y por lo tanto dos posibilidades en cuanto a la relación de las propiedades mentales a las propiedades físicas. La tercera posibilidad para esa relación es el materialismo reduccionista: de acuerdo con la cual cada propiedad mental es idéntica a alguna propiedad física.
Ahora, con el fin de evitar el chovinismo entre especies, evitemos pensar en nosotros mismos, sino sobre una población de criaturas (tal vez en alguno de estos otros cosmoi propuestos por escenarios inflacionarios) que nos asemejan en la posesión de creencias, el cambio de creencias, hacer inferencias y demás. Supongamos también que el naturalismo es la visión de estas criaturas, y que han llegado a ser por medio de los procedimientos citados en la teoría evolutiva contemporánea. Ahora pregúntense acerca de P (F / N & E) –específicamente sobre ellos y no sobre nosotros. Y consideren esa probabilidad con respecto a cada una de las tres sugerencias acerca de la relación de las propiedades físicas y mentales.
Consideremos en primer lugar el materialismo lógico no reduccionista: llámenlo MLN. Las propiedades mentales son distintas de las propiedades físicas, pero supervienen sobre ellos donde la necesidad en cuestión es ampliamente lógica. ¿Cuál es la P (F / N & E & MLN)? Bueno estas criaturas han evolucionado; por lo tanto, podemos suponer que su comportamiento es adaptativo en sus circunstancias y que en consecuencia neurofisiológicamente produce ese comportamiento también como adaptativo. Pero a la selección natural le importa un cuerno la creencia verdadera como tal. Se premia la conducta adaptativa y castiga la conducta desadaptativa, pero no se preocupa por la verdad de una creencia. Como dice Patricia Churchman dice: “La verdad, sea lo que sea, definitivamente toma la retaguardia”[8].
Así que la verdad de una creencia particular B poseída por una de estas criaturas. Podemos suponer que B es adaptativa y que sus propiedades NF son adaptativas. Pero por supuesto, nada hasta el momento se sigue sobre la verdad o la falsedad del contenido que superviene en estas propiedades. Si el contenido superviniente es verdadero, excelente. Pero si es falso es igual de bueno. Su falsedad de ninguna manera interfiere con la forma adaptativa de las propiedades NF. Debemos suponer, por tanto, que la probabilidad de que la creencia sea verdadera (dado N & E y MLN) es alrededor de la mitad; pero entonces la probabilidad de que sus facultades sean fiables sería baja. Si ustedes tienen un centenar de creencias independientes y la probabilidad de cada una es de la mitad: la probabilidad de que tres cuartas partes de ellas sean verdaderas (que es un requisito bastante modesto para la confiabilidad) será menor que uno en un millón. Así que P (F / N & E & MLN), por lo tanto es baja. Pero lo mismo ocurre (y por las mismas razones) para P (F / N & E & MNN) –donde MNN es la versión del materialismo no reduccionista, donde las propiedades mentales supervienen en las propiedades físicas con necesidad nomológica.
Eso nos deja al materialismo reduccionista, que llamaremos MR. ¿Cuál es la P (F / N & E & MR)? Aquí la propiedad de tener tal y tal contenido es idéntica con alguna propiedad física -presumiblemente una propiedad neurológica. Una vez más consideren cualquier creencia particular B poseída por una de estas criaturas. Podemos suponer que el tener esta creencia B es adaptativa y adaptativa en virtud de su contenido, así como sus otras propiedades físicas. Pero una vez más, no importa si el contenido asociado con B es verdadero o falso. Podemos suponer que la propiedad física idéntica con la propiedad de tener contenido de B es adaptativo. El contenido asociado con B es, por supuesto, verdadero o falso. Si resulta ser falso, esto de ninguna manera compromete la adaptabilidad de B. Una vez más entonces, debemos suponer que la probabilidad de que la creencia sea verdadera se trata de la mitad. Pero entonces sería poco probable que las facultades cognitivas de estas criaturas sean fiables. De ello se deduce que P (F / N & E) con respecto a estas criaturas hipotéticas es baja. Pero entonces, por supuesto, lo mismo pasa con nosotros: P (F / N & E) es baja con respecto a nosotros también.
El siguiente paso a tener en cuenta es que cualquier persona que ve que P (F / N & E) es baja y también aceptan N & E tiene un derrotador para F en su propio caso -una razón para rechazar F, para abandonarla, para no creer en ella. Este derrotador en sí no puede ser derrotado. Eso es porque el derrotador de este derrotador tendría que adoptar la forma de un argumento; pero, por supuesto, quien acepta N & E también tendrá un derrotador de las premisas de este argumento así como para afirmación de que si las premisas son verdaderas también lo es la conclusión. Otra manera de decirlo: cualquier argumento a favor de F será epistémicamente circular en que la confianza en el argumento presupone que la conclusión del argumento sea verdadero. Pero cualquier persona que tenga un derrotador para R tiene un derrotador para cualquier creencia que ha sido producida por sus facultades cognitivas, incluyendo por supuesto la propia N & E. Por lo tanto, aquel que acepta N & E y ve la verdad de esa primera premisa tiene un derrotador para N & E. N & E, por lo tanto, es auto-refutante y no puede ser aceptada racionalmente. Si es así, sin embargo, existe un conflicto entre el naturalismo y la evolución. Dicha conjunción no puede ser racionalmente aceptada. La evolución, sin embargo, es uno de los pilares de la ciencia contemporánea. Por lo tanto, hay un conflicto ciencia/religión o tal vez conflicto ciencia/cuasi-religión en la comunidad de la evolución. Pero no entre la evolución y la religión teísta. El verdadero conflicto es entre la evolución (pilar de la ciencia contemporánea) y el naturalismo. Gracias.
Notas
[1] Simpson, Gaylord. The Meaning of Evolution: A Study of the History of Life and of Its Significance for Man. Rev. ed. Yale University Press, 1967. 345.
[2] Mayr, Ernst. Toward a New Philosophy of Biology: Observations of an Evolutionist. Harvard University Press, 1989. 99.
[3] Sober, Elliot. “Evolutionary Theory without Naturalism.” Oxford Studies in Philosophy of Religion. 3. Oxford University Press, 2008.
[4] Dupre, John. John Darwin’s Legacy: What Evolution Means Today. Oxford University Press, 2003. 46.
[5] Dawkins, Richard. The Blind Watchmaker. W. W. Norton & Company, 1986. 6.
[6] Kitcher, Phillip. “The Many-Sided Conflict Between Science and Religion.” The Blackwell Guide to Philosophy of Religion. William E. Mann. Wiley-Blackwell, 2004. 268.
[7] Alberts, Bruce. “The Cell as a Collection of Protein Machines: Preparing the Next Generation of Molecular Biologists.” Cell. 92. (1998): 291.
[8] Churchland, Patricia. “Epistemology in the Age of Neuroscience.” Journal of Philosophy. 84. (1987): 548.
Traducido por Jairo Izquierdo
Los siete errores fatales del relativismo moral
EspañolPor Wintery Knight
El relativismo moral es la opinión de que no existen valores morales ni los deberes morales en la realidad, sino que solo existen opiniones en las mentes de las personas. Cuando le preguntas a un relativista moral de donde viene la creencia de que robar es malo, él puede decirte que es su opinión, o que se trata de la opinión de la mayoría de la gente en su sociedad. Pero no puede decir que robar está mal independientemente de lo que la gente piense, porque la moral (en el relativismo moral) es solo una preferencia personal.
Entonces, ¿qué hay de malo en ello?
Encontramos esta lista de los siete defectos del relativismo moral en el sitio Australiano Faith Interface.
Aquí está el resumen:
Aquí está nuestro error favorito del relativismo (# 6):
Los relativistas no pueden mantener discusiones morales significativas. ¿De qué podemos hablar? Si la moral es totalmente relativa, y todos los puntos de vista son equivalentes, entonces no hay una forma de pensar que sea mejor que otra. Ninguna posición moral puede ser juzgada como adecuada o deficiente, irrazonable, aceptable, o incluso cruel. Si los conflictos éticos solo tienen sentido cuando la moral es objetiva, entonces el relativismo únicamente puede ser vivido consistentemente en silencio. Por esta razón, es raro encontrar un relativista racional y coherente, ya que la mayoría de ellos se apresuran a imponer sus propias reglas morales como “Es malo imponer tu propia moral sobre los demás”. Esto pone a los relativistas en una posición insostenible — si hablan sobre temas morales, ellos están renunciando a su relativismo, y si ellos no hablan de estos, ellos están renunciando su humanidad. Si la noción de discurso moral tiene sentido intuitivamente, entonces el relativismo moral es falso.
A veces nos hacen muchas críticas los ateos que se quejan de que no dejamos que ellos hagan declaraciones morales sin preguntarles primero en apoyar la moralidad en su cosmovisión. Y eso es porque en el ateísmo la moralidad no está racionalmente fundamentada, así que no pueden responder. En un universo accidental, solo se puede describir las preferencias personales de la gente o las costumbres sociales, que varían según el tiempo y el lugar. Todo es arbitrario — como tener discusiones acerca de cuál es la mejor comida o qué ropa es mejor. La respuesta siempre va a ser “depende de”. Depende de la persona que está hablando, porque es una afirmación subjetiva, no una afirmación objetiva. No hay una manera objetiva según la cual debemos comportarnos.
El punto del ateísmo es perseguir el placer sin las ataduras de la moral — no hay otra razón alguna para hacer algo en el ateísmo, excepto por el placer que te da. Haces cosas aceptables para sentirte bien y recibir elogios de los vecinos, y haces cosas que no lo son en privado para sentirte bien y esperar que nadie que esté en una posición de poder que te pueda hacer responsable de ello, se entere. No fuiste creado para ser de cierta manera.
Blog Original: http://bit.ly/2LVWabj
Traducción por Jorge Gil
Unfashionable History: The Untold Story Behind The Rise Of Western Civilization
CrossExaminedBy Terrell Clemmons
Unfashionable History
A Review of How the West Won: The Neglected Story of the Triumph of Modernity by Rodney Stark
Americans are becoming increasingly ignorant of how the modern world came to be what it is, says Rodney Stark. A generation ago, most college curricula included a course in Western Civilization that covered Western achievements in art, music, literature, philosophy, and science. Today those courses have all but disappeared on the spurious grounds that the West is but one of many civilizations and that it is ethnocentric and arrogant for Westerners to study it. So Stark is out to educate us, its beneficiaries, in the “remarkably unfashionable” story of our own heritage.
The most important thing to know on this subject is that “modernity is entirely the product of Western Civilization.” By modernity, he means, “that fundamental store of scientific knowledge and procedures, powerful technologies, artistic achievements, political freedoms, economic arrangements, moral sensibilities, and improved standards of living.”
In How the West Won, the Distinguished Professor of Social Sciences at Baylor University goes beyond the old “Western Civ” courses, which usually merely described the rise of the West. Stark tells the neglected story of why these monumental contributions to human good grew out of the West, and not out of Asia or the Islamic world. To explore this prehistoric phenomenon – as a set of explicable effects produced by discernible causes – is not ethnocentric, but is rather, “the only way to develop an informed understanding of how and why the modern world emerged as it did.”In the process, Stark refutes much of the “received wisdom” about Western history. Here are a few examples:
Throughout, Stark gives primacy to ideas. He does so because it was certain, specific ideas that gave rise to all those desirable societal traits – democracy, science, free enterprise, etc. – that have characterized Western nations and that are now revolutionizing life in the rest of the world.
Ultimately, Stark says, those potent – and truly revolutionary – ideas are the product of Christianity. “The most fundamental key to the rise of Western Civilization has been the dedication of so many of its most brilliant minds to the pursuit of knowledge. Not to illumination. Not to enlightenment. Not to wisdom. But to knowledge. And the basis for this commitment to knowledge was the Christian commitment to theology” – the highly rational discipline of formal reasoning about God, with an emphasis on discovering his nature.
With lively, in-depth narratives, Stark demonstrates how Christian ideas drove everything that is good and desirable about Western modernity. Yes, Western Civilization has seen its failures, limitations, and discontents. Nevertheless, it far surpasses every known alternative, and is, in a very real sense, God’s gift to the world.
Original Blog Source: http://bit.ly/2v2a5SL
Is There Meaning To Life?
Atheism, Theology and Christian ApologeticsBy Luke Nix
Introduction
An interesting TED Talk came across my Facebook feed a few weeks ago. The talk focused on finding meaning in life. More and more people are discovering that pursuing happiness is leading them nowhere. They discover that every time they think that something obtainable or achievable will make them happy, once that has been obtained or achieved, that happiness lasts only for a short time. Then a discovery is made of something else that is greater than what they originally thought would make them happy, and they pursue that. This process repeats numerous times until they reach the top, then they realize that there is nothing left, yet they still feel unfulfilled. This TED Talk attempts to address that problem by positing that instead of pursuing happiness, people should pursue meaning. Here is a link to the talk, and I highly recommend that you watch it in full before continuing with this post: There’s more to life than being happy- Emily Esfahani Smith.
On The Surface
The speaker recognizes the problems that the pursuit of happiness brings: unhappiness, unfulfillment, depression, and suicidal tendencies. The offered solution gives hope to those who are depressed and tired of the pursuit of happiness. From a pragmatic perspective of survival, this talk was quite encouraging and invigorating. However, regardless of the survival advantage that it provides if one believes the claims, if the claims in the talk do not reflect reality (are not true), then the person who believes them has traded the truth for a lie in the name of mere survival- a delusion that is evolutionarily necessary to believe if we wish to win the survival game. If the speaker is presenting a delusion, then, for those who value truth and knowledge as well as survival, the talk is truly as useless as the solution it wishes to supplant. So, for the sake of truth, the claims need to be investigated and analyzed at a deeper level.
I would be curious to know the speaker’s philosophical foundations. Her worldview must be able to support her claims. Here are some questions that I’d like to ask of the speaker in the deeper analysis of the solution she offers:
Meaning: Delusion or Game?
Notice the common term in all the questions is “objective.” People can create standards, but those would be “subjective.” If she does not have objective foundations (such as if she holds to naturalism or some form of atheism), then not only can what she presented not even get off the ground (insinuated in my first question), but what she has presented is nothing more than useful fictions or invented games with the existential survival advantage of the person not committing suicide for one more day. Such an “advantage” is not true meaning but rather an evolutionary delusion or Nietzschean game that keeps the person perpetually hanging on to life by a brittle thread (click or tap the links for more on those two options). If meaning is merely a delusion (regardless of its source, really) or a game, it should be rejected.
We all long for meaning, but if our worldview cannot ground or fulfill that desire, then either our worldview must be rejected, or our desire must be rejected.
This means that either we must reject the idea that our lives can have true meaning, or reject the worldviews that necessarily imply that our lives do not have true meaning. Yet, we know that our lives have true meaning, so that leaves us to reject all worldviews that are incompatible with our lives possessing true meaning. These worldviews should be rejected in favor of a worldview that does provide philosophical foundations for meaning, morality, and purpose. Interestingly enough, the speaker almost assumes that her audience agrees with her that their lives can have true meaning, so that would logically lead to necessarily rejecting naturalism and atheism (which she may very well reject but just never mentioned).
Meaning Puts Worldviews to the Test
Now, if we refuse to give up our desire for meaning, what worldview are we to believe that does provide such philosophical foundations and objective standards? Since both naturalism and atheism must be rejected, that leaves some form of theism. But not just any form of theism will do. The only ones available must also have foundations to support the intrinsic value and meaning of the individual and their life (some forms of theism actually do deny the intrinsic value of humans, so they must be discarded, as well). The Judeo-Christian doctrine of the Image of God provides the foundation for humans possessing intrinsic value in these theistic systems. But which one is to be accepted: Judaism or Christianity?
If we go back to the pursuit of happiness and look at all the dark roads that numerous people have gone down throughout history, including ourselves at different times in our lives, we realize the pain and suffering that we have caused others in our selfish pursuits of happiness. We realize that we have violated others’ intrinsic worth to placate our desires, and we know deep down, especially the older we get and the harder we try, that no amount of good that we do in this world will be able to repay the evil we are guilty of committing for our own selfish, hedonistic gains. In seeking to repay the moral debt, we seek justice for those we have wronged. In seeking justice, we are seeking forgiveness and even redemption. But with the realization that we cannot repay the moral debt, we see that finding justice and obtaining forgiveness and redemption are not possible. In this, we have unmet desires for happiness, meaning, and purpose. Forgiveness, justice, and redemption are not just inseparable from each other, they are inseparable from the pursuits of happiness, meaning, and purpose. If it is not possible to right our wrongs (achieve justice), then attaining forgiveness is equally impossible. Thus it is impossible to fulfill our desires for justice, forgiveness, and ultimately, meaning.
What, Then? Conclusion
It is only at the Cross of Jesus Christ that justice, forgiveness, and redemption converge and, for everyone who accepts the gift, is provided. Jesus said, “Come to me all you who are weary and burdened, and I will give you rest.” That last part is an invitation to those who have searched for justice, forgiveness, redemption, happiness, purpose, and meaning yet have discovered and accepted the futility of their endeavor. But how do we know that Jesus wasn’t just blowing smoke on that invitation? How can we know that He can fulfill those desires? We can know this because He conquered death and injustice by coming back to life after being unjustly executed on a Roman cross. And we do not have to believe this blindly; all the historical evidence points squarely to the reality of this supernatural event in history. To those in search of meaning: You have been given the subjective evidence of your own desires for meaning, justice, and forgiveness and the objective evidence of the Resurrection. Jesus Christ is alive, and He is calling you to live a meaningful and fulfilling life in Him. In your search of meaning, you can either believe an evolutionary delusion, invent a Nietzschean game, or follow the evidence where it leads. Which option will you choose?
Original Blog Source: http://bit.ly/2LkWbWR
Sharing the Good News with Mormons
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Someone you know is a Mormon—a family member, a coworker, a friend, or a neighbor—and you long to present the truth about Jesus and what God’s Word teaches. But where do you start? How can you convey what’s on your heart in a way that will be well received? Well, there’s a new book by Eric Johnson and Sean McDowell full of practical wisdom to equip you to reach Mormons. It contains a variety of essays from respected scholars, apologists, and pastors—including Sandra Tanner, Robert Bowman, David Geisler, Bill McKeever, Mark Mittelberg, J. Warner Wallace, Lynn Wilder, and others—lays out a variety of creative methods for sharing the gospel effectively.
Frank interview Eric Johnson about this new book. During this interview, you will learn some great tips on how to share the truth with Mormons.
Book: https://amzn.to/2voUBbs
Securing a Seat in a Secular Society
Theology and Christian ApologeticsBy Brian Chilton
On this episode of the Bellator Christi Podcast, Brian Chilton discusses what needs to be in a person’s message as one shares the gospel to those who know very little about God, Jesus, or the Bible. Join us today as we delve into Paul’s message to the Athenians delivered at the Areopagus in Athens, Greece from Acts 17:22-34.
Securing a Seat in a Secular Society
Acts 17:22-34
Hear:
Brian G. Chilton is the founder of BellatorChristi.com and is the host of The Bellator Christi Podcast. He received his Master of Divinity in Theology from Liberty University (with high distinction); his Bachelor of Science in Religious Studies and Philosophy from Gardner-Webb University (with honors); and received certification in Christian Apologetics from Biola University. Brian is currently in the Ph.D. program in Theology and Apologetics at Liberty University. Brian has been in the ministry for over 15 years and serves in northwestern North Carolina.
Original Blog Source: http://bit.ly/2Od72jj
Does The Bible Need Defending?
Theology and Christian ApologeticsBy Evan Minton
Sometimes when someone witnesses to an unbeliever by appealing to arguments and evidence that point to the truth of Christianity, some believers will tell the Christian that The Bible does not need them to defend it. “The Truth does not need to be defended. It is like a lion. All you need to do is let it out of its cage” they will say. A Lion can defend itself. It is ferocious; it has sharp, powerful jaws and razor-sharp claws. Its roar strikes fear into its prey. Its roar carries authority. Why would you need to defend such an animal? You don’t. So these Christians will say that The Bible is the same way. This is supposed to be an argument that Christian Apologetics is a pointless exercise.
There are several problems with this argument.
Regardless of whether scripture actually needs defending, scripture commands us to defend it nevertheless.
The Bible commands us to do apologetics. 1 Peter 3:15 says “But in your hearts set apart Christ as Lord. Always be ready to give a defense to anyone who asks for the reason for the hope that you have, yet do this with gentleness and respect”. This verse of The Bible is clear and unequivocal. Always be prepared to defend your faith whenever anyone asks you to give the reasons for why you have placed your hope in Jesus Christ. So even if we concede the premise that the Christian faith doesn’t need to be defended, we are still commanded to defend it. Ignoring this command would, therefore, be sinful.
The Apostle Paul said in his second letter to the church in Corinth “We demolish arguments and every pretension that sets itself up against the knowledge of God, and we take captive every thought to make it obedient to Christ” (2 Corinthians 10:5). This is what apologetics is all about. We need to “demolish arguments” like the problem of evil & suffering, the hiddenness of God, supposed contradictions people think they have found in scripture, or simply the claim “There is no evidence for God’s existence.” These are arguments that set “itself up against the knowledge of God” that we need to “demolish.” If we do, then we might be able to “take every thought captive and make it obedient to Christ.”
In Philippians 1:7 Paul speaks of his mission as “defending and confirming the gospel.” Then he says in Philippians 1:16, “I am put here for the defense of the gospel.” This implies that God placed Paul on this planet to be a defender of the Christian faith, which he was. When you read Acts 17, you see that when Paul and his companions had passed through Amphipolis and Apollonia, they came to Thessalonica, where there was a Jewish synagogue (Acts 17:1), and then it says that as was his custom, he “reasoned with them from the Scriptures …” (verse 2), “explaining and proving that the Messiah had to suffer and rise from the dead.” (verse 3) and then after he explained and proved to the Jews that the Messiah had to suffer and rise, “Some of the Jews were persuaded and joined Paul and Silas, as did a large number of God-fearing Greeks and quite a few prominent women.” This is important because often you will hear some Christians say that no one comes to faith through arguments. But we have an example of some of the people coming to faith after hearing Paul’s arguments. Acts 17:4 refutes that notion.
Then several verses later, Paul was in Athens witnessing to the Athenians. And Acts 17:17 says “he reasoned in the synagogue with both Jews and God-fearing Greeks, as well as in the marketplace day by day with those who happened to be there.” Other translations say he “disputed” with them, or he “debated” them. Now, he was able to reason from the scriptures with the Jews, but he couldn’t do that with the Athenians. Why? Because the Athenians didn’t accept the Jewish scriptures as divinely inspired. So he appealed to natural revelation instead (see Acts 17:22-31).
Jude 3 says, “Dear friends, although I was very eager to write to you about the salvation we share, I felt I had to write and urge you to contend for the faith that was once for all entrusted to the saints.” The people Jude addressed had been assaulted by false teachers, and he needed to encourage them to protect (literally agonize for) the faith as it had been revealed through Christ. Jude makes a significant statement about our attitude in verse 22, which we “have mercy on some, who are doubting.”
So, does The Bible need defending? I think the answer to the question is irrelevant. It doesn’t matter whether God, or The Bible, or Christianity needs defending. The Bible commands us to defend it.
Rational People Naturally Desire Reasons Before They Believe Something.
God created humans to reason as part of his image (Genesis 1:26-27, Genesis 9:6). It is by reasoning that humans are distinguished from “brute beasts” (Jude 10). God calls upon his people to use reason (see Isaiah 1:18) to discern truth from error (1 John 4:6) and right from wrong (Hebrews 5:14). The primary standard of rationality is that it should cough up an epistemological warrant for belief.
As Norman Geisler put it in his article “The Need For Apologetics.”
“People rightly refuse to believe without evidence. Since God created humans as rational beings, he expects them to live rationally, to look before they leap. This does not mean there is no room for faith. But God wants us to take a step of faith in the light of the evidence, rather than to leap in the dark. Evidence of truth should precede faith. No rational person steps into an elevator without some reason to believe it will hold him up. No reasonable person gets on an airplane that is missing part of one wing and smells of smoke in the cabin. People deal in two dimensions of belief: belief that and belief in. Belief that gives the evidence and rational basis for confidence needed to establish belief in. Once belief that is established, one can place faith in it. Thus, the rational person wants evidence that God exists before he places his faith in God. Rational unbelievers want evidence that Jesus is the Son of God before they place their trust in him.” – Norman Geisler (emphasis in original)
So, I don’t think it’s sufficient to just give an unbeliever a Bible and walk away and “let the truth defend itself.” For one reason, there are many holy books out there claiming to be “the truth.” The rational unbeliever is going to want you to give some reasons for him to think that The Bible should be believed instead of, say, The Koran, or the Hindu scriptures, or the Buddhist scriptures. He may ask you why you disbelieve in all of the other gods of all of the other religions but not the God of The Bible. That’s not too much to ask. And fortunately, we Christians can meet that challenge if we do our homework. If you simply quote The Bible, you’ll rightly be accused of circular reasoning.
You Can Make The Same Argument About Preaching The Gospel
If The Bible can defend itself, why can’t it preach itself? Why can’t we just leave it up to the non-Christian to go to their local bookstore or library, purchase a Bible, read it, and just hope for the best? Why can’t we do that? Well, because, like defending the gospel, scripture calls us to “Make disciples of all nations” (Matthew 28:19). We’re called to preach the gospel to a dark and dying world. We’re called to spread the good news. Does God need us to preach the gospel for Him? No. Probably not. But we’re called to do it anyway. And we’re called to do Christian Apologetics also (see 1 Peter 3:15).
In Conclusion
The Bible, God, Christianity may not need defending. But that’s irrelevant because God commands us to “Always be ready to give a defense to anyone who asks for a reason for the hope that you have,” (1 Peter 3:15). We are called to defend our faith against the attacks of unbelievers. When someone asks us why we believe what we believe, scripture commands us to give them reasons. Moreover, people need evidence to determine whether The Bible even is the word of God. How do we know the Bible is God’s revelation to us, as opposed to the Qur’an or the Book of Mormon? One must appeal to evidence to determine this. No Christian would accept a Muslim’s statement that, “the Qur’an is alive and powerful and sharper than a two-edged sword.” We would demand evidence that the Qu’ran is God’s Word. As Norman Geisler put it in his article “Why We Need Apologetics”; the analogy of a lion is misleading. The only reason a lion’s roar has authority is that we have good evidence of what a lion can do. But if you were just born yesterday or came from another planet, would you be fearful of this big lion? Probably not. You might try to go pet it and have your alien arm ripped off.
In addition to all of this, you could make a parallel argument about evangelism in general. Why did Billy Graham hold all of those crusades? Why did he travel all around the world preaching to people? Why didn’t he just leave it up to the non-believer to go to their local bookstores, buy a Bible, read it, and hope for the best? If The Bible can defend itself, why can’t the gospel preach itself?
I’ll end this blog post with a quote from John Calvin. As a Molinist, I feel weird quoting him to make my point, but he’s dead on accurate here. He said “Even a dog barks when its master is attacked. I would be a coward if I saw that God’s truth is attacked and yet would remain silent.”
Like Calvin, I cannot help but bark when I see skeptics attack Christianity.
Original Blog Source: http://bit.ly/2mGGk6e
The Number One Sign Your Kids Are Just Borrowing Your Faith (and Not Developing Their Own)
Apologetics for ParentsBy Natasha Crain
The other day something reminded me of the popular 1993 book, “The Celestine Prophecy” (anyone remembers that?). “The Celestine Prophecy” is a fiction book that discusses ideas rooted in New Age spirituality. The book sold 20 million copies and practically spawned its own cult-like religion, with groups popping up all over the country to study the insights and apply them to life.
I discovered this book when I was fresh out of high school and was enamored by it. The insights were exciting (“there’s a reason for every apparent coincidence!”) and it proposed interesting ideas about spirituality that seemed totally plausible to my young mind. I couldn’t stop talking about it. I told all my friends about it. I started paying attention to how the nine insights in the book applied to my life. I suddenly felt life was more meaningful.
The problem? I was a “Christian” but it never even occurred to me that these New Age ideas should have been immediately rendered false by the beliefs I claimed to have. My faith was so shallow that the first exciting philosophy I encountered after high school swept me off my feet – without so much as an inkling that it was in conflict with everything I had been taught.
When I randomly remembered this book last week, I marveled at how I had developed such a shallow faith, despite the fact I had gone to church for 18 years and grew up surrounded by family members who deeply loved the Lord.
A Borrowed Faith
In my family, faith looked like spiritual “parallel play.” Parallel play is the stage young toddlers go through where they enjoy being near other kids, but don’t actually interact with each other yet. They’ll play blocks side by side, but they won’t find ways to play blocks together.
My family members would individually read their Bibles, go to church every week, participate in prayer chains, and humbly remind each other that plans would only happen “Lord willing.” Those were the spiritual blocks they played with next to me.
Meanwhile, I went to church, was at least mildly interested in what I heard, felt confident that if I died I would be saved, prayed occasionally on my own, went to church camps, attended youth nights, and freely told anyone who asked that I was a Christian. Those were the spiritual blocks I played with next to them.
But we never spiritually played together. Without that deeper engagement, my faith simply remained shallow and was based on living out a copy of what those around me were doing.
I left home with a completely borrowed faith.
I had never made it my own, but not because I rejected it in any way.
Many parents are brokenhearted when their kids reject Christianity in the teen years. I would suggest that many other parents are lulled into a false sense of security when their kids appear to toe the line of faith until they leave home. That faith often amounts to little more than borrowed beliefs which will soon be shattered.
Make no mistake: a borrowed faith leaving home can be just as dangerous as a broken faith. The result is often the same, just delayed.
When I originally started this post, I planned to call it, “10 Signs Your Kids are Just Borrowing Your Faith.” As I thought through the signs I can see in retrospect from my own experience, however, I found they all really pointed back to just one sign. So here it is:
The number one sign your kids are just borrowing your faith is that they rarely, if ever, ask questions.
Why Aren’t They Asking Questions?
If your kids aren’t asking questions, start asking THEM questions. Open the door for the conversation yourself and get them thinking in ways that will ultimately allow them to own their faith.
Need some ideas for meaty topics? Use my post, 65 Questions Every Christian Parent Needs to Learn to Answer, as a thought starter or order my new book, Keeping Your Kids on God’s Side: 40 Conversations to Help Them Build a Lasting Faith (in my book, you’ll learn easy-to-understand answers to 40 important faith questions that you can discuss with your kids).
Did YOU leave home with a borrowed faith? Why or why not? I’d love to hear your experiences.
Original Blog Source: http://bit.ly/2JD8msg
The Gay Agenda & the Wrong Side of Hate
Legislating Morality, Culture & Politics, Theology and Christian ApologeticsBy Brady Cone
Protestors. Death threats. Misleading newspaper articles. In the days leading up to a talk I was doing on campus at North Carolina State University last year, the environment consistently became increasingly hostile. I was simply speaking about my story of struggling with sexuality issues, and how God’s overwhelming grace had rescued my soul. Why the hostility from the LGBT community on campus? It was because my very existence is a threat to the foundation on which they have built their lives, their identities, and ultimately their value and hope. Which is why they feel so threatened by anyone who dares to say they could live any other way.
Being raised on a farm in Nebraska, I grew up experiencing nothing but same-sex attraction. By the time I was in my teens I identified as gay. As with anyone else who is gay, I felt like “I was just born this way.” I grew up during a time when our culture was undergoing a major shift, and LGBT people were becoming more and more accepted. As I was confused and trying to figure out what to do with the feelings I was having; the culture was screaming at us, “if you have same-sex attraction, you were born with it, and you need to be gay to be happy and healthy.” That’s the narrative which was fed to me. I would go on to accept that dogma because I thought I had no other choice.
But then I came to know Jesus and my whole world changed! I later walked away from my homosexual life. I knew that if I was going to live out a faith based on God’s Word, I had to surrender to ALL of God’s Word, not just the parts that were easy, convenient, or made sense. Walking away from my LGBT life didn’t always make sense, because it felt to the depth of my soul that “this is just the way I am!” But, over the years God chipped away at my gay identity and started to untwist what my heart had twisted.
I still struggle occasionally. Once in a while, I catch a glimpse of a guy who I find attractive, and I have to repent. With that said, however, my life, and my attractions are so different now than they were a decade ago. God shined His light in my heart to show me places where I was looking to men to find value and wholeness. He showed me the idolatry in my heart. Now, I have instead been able to find wholeness in Christ. The further I have been away from that community/lifestyle/identity, the less normal/natural it seems. I am now in a healthy relationship with a woman which is leading towards marriage. And it’s all from God’s grace! That’s what sanctification does.
It is a fact that even if we were born with same-sex desires, we still have a choice in how we live our lives — we have free will! Through the power of the Holy Spirit, we can wake up every morning and choose to live a life that is pure, holy, and pleasing to God — no matter what attractions, temptations, and desires we have — or not! So in that sense, it does not matter if one is born gay or not.
What am I Free to Choose?
I am always discerning in how I use the word choice, and so should all Christians. I didn’t choose to have same-sex attraction. Nor could I just choose to turn it off. It is only after I chose to stop resisting the Holy Spirit and chose to surrender my life to Christ that I gained God’s power to make hard choices — free choices — to deny my flesh and take the way of escape God promises to provide when we face temptation (1 Corinthians 10:13).
Romans 8:26-27 states, “Likewise the Spirit helps us in our weakness. For we do not know what to pray for as we ought, but the Spirit himself intercedes for us with groanings too deep for words. And he who searches hearts knows what is the mind of the Spirit because the Spirit intercedes for the saints according to the will of God.” The current belief of the LGBT community and secular society at large is that “gay people are born gay.” That is used as justification of their lifestyle, and justification of not only acceptance but forced celebration.
After living in the gay community, leaving it, and now being in a ministry where I have helped hundreds of people work through their own wrestling of same-sex attraction and faith, I adamantly do not believe that we are “born gay.” That debate, however, is for another day. The scope of this article is to show that even if I am wrong about being “born that way,” it simply does not matter and is irrelevant.
What does matter is that I once was, and no longer am gay? Not only I but thousands like me! It does not mean that a switch is flipped, and all the same-sex attraction goes away. It does not even mean that you can “pray away the gay.” It means that over the course of our lifetime, God sanctifies us, shows us the idols we are serving, and through ongoing sanctification, He untwists what our sinful hearts have twisted. Which means we can find our wholeness through Him, instead of acquiring it through the idolatry of another person. I’ve seen the idolatry in my own heart, and the hundreds of others who I have ministered to. But, there is true freedom is choosing to submit to Christ, instead of the things of the world!
There are no studies proving that people are born gay. Some people have bought into the rhetoric and claim that there are studies that “prove” it, however, every time I ask to see these supposed “proofs” these same people have never provided anything but assertions. And even if we were born gay, it is still irrelevant. After all, the Bible makes it clear that we are all born into sin. We are all born with sinful inclinations and a deceitful heart. So why is there such strong rhetoric, claiming that people who feel gay have no choice but to act gay? It is because the entire narrative pushing the gay agenda in our culture relies on it.
Brady Cone Exists!
The LGBT community tries to claim that people like me don’t exist — but we do! Thousands of us. They try to claim we don’t exist because our mere existence completely derails their entire narrative. Their narrative and agenda rely on convincing people that some have no choice but to be or act gay, just like white people are born white and black people are born black. But, the fact that people like me change shows that they are wrong and illustrates that sexuality is fluid, controllable, and cannot be put on the same level as other aspects of our personhood such as race.
The push of not only equality—but forced acceptance, relies on them making their sexuality a part of who they are—a piece of them which is central to their humanity. Which is why they feel so threatened by someone like me. My very existence—proving that people with same-sex attraction don’t have to live as gay—pulls the rug out from under every piece of justification they have in their push for equality, acceptance, and forced celebration.
I have lived through such a unique time in our culture. Growing up wrestling with gay feelings and attractions, I felt extremely rejected by those around me. But a mere 15 to 20 years later, the rejection comes from our culture for merely choosing to not live as a gay man. Our culture claims that how I live is dangerous. They claim it is irresponsible, dangerous, and outright cruel to expect people to deny themselves from the feelings of what comes natural to them. However, it is only cruel if sex and romantic relationships are central to our humanity. But they are not. So what is more dangerous? A culture which claims “sex and romantic relationships with whoever you please is central to your humanity, and without it you are not complete” or a faith in which our savior Jesus comes along and says, “I have set you free because everything you need for your humanity and your eternity is freely given by me.”
Back to North Carolina
Throughout sharing my story of wrestling with sexuality—and how God’s love and grace are sufficient for every one of us—the back of the room was filled with hundreds of protestors holding up signs. Throughout the question and answer session, LGBT members of the audience and the protestors tried to cause disturbances and ridicule me. One person went as far as saying they wished I had pulled the trigger on the gun back when I had almost committed suicide as a hurting 13-year-old boy.
But there was one student that night, whose heart was open to the message of God’s love and grace. His name was Levi, and he was one of the protestors in the back of the room. As he stood there holding his sign with his fellow LGBT comrades, something was stirring in his heart. He stood there, watching his community respond to me with such vicious hatred—all while I responded to them with tenderness and grace.
As he stood there, a thought was racing through his head. He kept thinking, “I’m standing on the wrong side of hate.”
Levi slipped out as soon as the event was over and went back to his dorm room. That same week he reached out to his old youth pastor from high school and a couple of Christian friends. When I first heard from him months later, he had left the gay community, and said goodbye to his gay identity. He was thriving in his relationship with the Lord. At that moment, in that room, God had shined the light of His truth in Levi’s heart, as He had done in mine over a decade ago. Levi discovered that his sexuality was not central to his humanity, nor could it provide him with any type of wholeness. Only Christ could do that.
Today, Levi is walking in freedom, which was bought for him on the cross. He has found peace and joy, and the freedom to deny himself and chooses to live a life that is pure, holy, and in line with God’s Word. Levi and I are the people Paul speaks of in 1 Corinthians 6:11, while speaking of homosexuals he states “that is what some of you were,” (emphasis added) “But you were washed, you were sanctified, you were justified in the name of the Lord Jesus Christ and by the Spirit of our God.”
Brady Cone was a college student at Chadron State and living a homosexual lifestyle. He had struggled with these issues since a young age and thought he was trapped in that lifestyle. Coming to know Christ changed everything for Brady! Jesus gave him another choice: a life of holiness through Christ. Brady says that leaving behind a world of homosexuality was the most difficult thing that he has have ever done, but through it, God has given him new life and freedom in ways he never dreamed. Brady’s goal is to share his testimony and discuss the power of the Gospel in his life. In turn, he hopes to provide discipleship, insight, and written material to equip the church in discussing these matters.
Original Blog Source: http://bit.ly/2O4tv20
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