¿Qué es la verdad?

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¡Así que eres rey! —le dijo Pilato.

—Eres tú quien dice que soy rey. Yo para esto nací, y para esto vine al mundo:

para dar testimonio de la verdad. Todo el que está de parte de la verdad

escucha mi voz.

— ¿Y qué es la verdad? —preguntó Pilato.

Dicho esto, salió otra vez a ver a los judíos.

-Juan 18:37-38

El gobernador romano de Judea interroga al humilde carpintero de Nazaret horas antes de su muerte en la cruz y la pregunta que este le hace aun reverbera como un eco en una de esas catedrales medievales en las mentes y corazones de creyentes y no creyentes por igual; “¿Y qué es la verdad?”.

Tomemos unos segundos para pensar en lo importante que es esta pregunta, en si estamos equipados en realidad para responder adecuadamente a ella y en si al menos manejamos un concepto real de lo que es la verdad. Si alguien nos llegara a hacer esta pregunta ¿cómo responderíamos? En estos versículos del evangelio nos damos cuenta que todo, y en realidad quiero dar a entender que todo (todas nuestras creencias, nuestra vida, nuestro destino eterno, etc.) se basa en la respuesta a esta pregunta, ¿Que es la verdad? Sin tener una idea clara y una definición precisa de lo que es la verdad, es imposible tratar de conocer que es verdad y como poder discernir lo que no lo es. Si no sabemos esto, entonces ¿cómo podemos tener seguridad de que estamos en lo correcto? ¿Dónde se encuentra nuestro punto de referencia? Y ¿Cómo saber que no nos encontraremos con una gran decepción al final del túnel?

En el mundo actual, el simple hecho de pensar en esto, tiene sin el más mínimo cuidado a muchos (al igual que muchos niegan la simple realidad de que la verdad [objetiva] existe y podemos llegar a conocerla) esto no debería sorprendernos, pues nuestro adversario (Satanás), se ha encargado por medio de sus tácticas de decepción, de hacernos creer que la respuesta a esta antigua pregunta no es necesaria, pues ahora la moda es hacer lo que nos plazca mientras nos sintamos a gusto con nosotros mismos sin pensar en los demás ni en las consecuencias que esto trae, esto debido a que ahora todo es relativo en base a como nos haga sentir. Es exactamente en este punto donde nuestro adversario se encarga de inyectarnos este virus de la relatividad e imperceptiblemente dejamos de sentirnos amenazados con su existencia, tratamos de justificar todas nuestras acciones sin pesar en las implicaciones morales, nos vamos olvidando gradualmente de que el Diablo, el pecado y la verdad [objetiva] existen y como consecuencia nos unimos a Pilato y salimos de la presencia no solamente de quien indudablemente conoce la verdad, sino también del que claramente nos dice que él es la verdad personificada: Via, Veritas, Vita (Juan 14:6).

Alejarnos de la verdad por decisión propia es una cosa, pero no poder distinguir la verdad aunque esta se encuentre frente a nosotros es, diría yo, sumamente preocupante bajo cualquier circunstancia o situación. Vamos a ver ahora cómo podemos abordar este tema de la mejor manera posible. Mi esperanza es que al final de este artículo cada uno de ustedes tenga por lo menos las herramientas básicas para detectar las mentiras que nuestro adversario tan astutamente utiliza para alejarnos de la verdad, y consecuentemente, poder disfrutar de la majestuosidad de nuestro Señor Cristo Jesús y su verdad en todo su esplendor.

Veamos cómo define la Real Academia Española la verdad:

  1. Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente.
  2. Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa.
  3. Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente y que es aceptado de forma general por una colectividad.

Me atrevo a decir que nuestro Señor Jesús no hubiera utilizado ninguna de estas tres definiciones si Pilato hubiese esperado lo suficiente como para recibir respuesta a su pregunta. ¿Por qué? Vamos a ver que tienen en común estas tres definiciones que las hace ser insuficientes para responder correctamente a esta pregunta, el factor común es que todas han sido formuladas de manera que presuponen que la verdad es subjetiva desde un principio, pues apelan a los pensamientos y sentimientos de cada persona (o grupo de personas) sin tener un referente, ni siquiera nos dan la seguridad de que esta se puede conocer en lo absoluto.

Para no repetir el error de las definiciones anteriores, vamos a comenzar con la definición de “La Verdad” viéndola desde el punto de vista de que la verdad acerca de la realidad es cognoscible.

Vamos a descartar primero “Lo que no es la verdad” (no vamos a expandir en este aspecto pero lo utilizaremos como punto de referencia).

La verdad no es:

  1. No es aquello que trabaja satisfactoriamente: Una de las teorías populares es la del pragmatismo de William James y sus seguidores que dicen que la verdad es lo que trabaja satisfactoriamente.
  2. No es aquello que es coherente: Muchos pensadores han sugerido que la verdad es aquello que es internamente consistente, lo que es auto-consistente, pero tenemos que ver que hay afirmaciones o declaraciones que pueden ser coherentes y parecer que son solidas mientras que por dentro pueden ser carentes de contenido.
  3. No es aquello que es comprensivo: Comprensión es una prueba de la verdad pero no una definición.
  4. No es aquello que se siente bien: La creencia popular subjetiva de que la verdad nos da un sentimiento satisfactorio y los errores nos hacen sentir mal. Es evidente que las malas noticias pueden ser verdad. Pero si lo que se siente bien es siempre verdad entonces no tendríamos que creer en nada que no sea placentero. Los sentimientos también son relativos a personalidades individuales. Lo que para uno es placentero para otro tal vez no lo sea. La verdad entonces sería altamente relativa. Pero como lo vamos a ver, la verdad no puede ser relativa así que aunque ciertas verdades nos hagan sentir bien, esto no significa que todo lo que nos hace sentir bien sea verdad.

Después de ver estos cuatro puntos de lo que no es la verdad, podemos observar con más claridad lo que en realidad es “la Verdad” y esta simplemente es lo que corresponde con la realidad. La verdad es lo que corresponde a su referente. La verdad sobre la realidad es lo que corresponde a la manera en que las cosas realmente son. La verdad es decir las cosas como son.[1]

La verdad es lo que corresponde y/o expresa adecuadamente lo que es real. La mayoría de los filósofos han conceptualizado la verdad sólo como una propiedad de las proposiciones. La explicación más común de la verdad proposicional es la teoría de la correspondencia, la cual sostiene que una proposición es verdadera si y sólo si corresponde con cómo son las cosas.[2]

Un ejemplo rápido sería la siguiente afirmación “Jorge Gil nació en Turrialba, Costa Rica”. Esta afirmación es verdadera solo si corresponde con los hechos de donde yo nací. Si mi certificado de nacimiento dice: “nacido en Quetzaltenango, Guatemala.” Pues claramente sabríamos que esa declaración es falsa, pero como mi certificado de nacimiento, de hecho dice, nacido en Turrialba, Costa Rica y esto corresponde con la afirmación hecha primeramente, entonces sabemos que esta es verídica.

Si se dijera lo opuesto “Jorge Gil no nació en Turrialba, Costa Rica” y damos por hecho que si nací ahí, entonces sabríamos inmediatamente que esa declaración es falsa. Esto nos lleva a la ley de la no-contradicción, que en breve podemos resumirla así “Algo no puede ser verdadero y falso al mismo tiempo y en una misma situación” es decir, si algo es verdad, su contrario u opuesto es falso.

También podemos saber muchas cosas sobre la verdad tales como:

–La verdad se descubre, no es inventada. Existe independientemente de que alguien sea conocedor de esta. (La gravedad existía previamente a Newton).

–La verdad es transcultural; si algo es verdad, entonces es verdad para todas las personas, en todos los lugares y todo el tiempo (2+2=4 para todos, en todo lugar, todo el tiempo).

–La verdad nunca cambia, no importa que nuestras creencias sobre la verdad cambien. (Cuando comenzamos a creer que la tierra es redonda en vez de plana, la verdad sobre la tierra no cambia, solo cambia nuestra creencia sobre la tierra.)

–Las creencias no pueden cambiar los hechos, no importa que tan sinceramente nos sujetemos a ellas. (Alguien sinceramente puede creer que el mundo es plano, pero eso solo hace que esta persona esté sinceramente equivocada.)

–La verdad no es afectada por la actitud del que la profesa. (Una persona arrogante [quiero clarificar que esta actitud no es digna de ningún seguidor de Cristo] no hace que la verdad que el profesa sea falsa. Una persona humilde no hace que el error que el profesa sea verdadero.)

–Todas las verdades son absolutas. Hasta aquellas que aparentan ser relativas son realmente absolutas. (Por ejemplo. “Yo, Jorge Gil, siento frio el 4 de Enero del 2014” tal vez parezca ser una verdad relativa, pero en realidad es absolutamente verdad para cualquiera y en cualquier lugar que Jorge Gil tuvo la sensación de frio en ese día.)

En resumen, creencias [opiniones/criterios/pareceres] contrarias son posibles, pero verdades contrarias no son posibles. Podemos creer que todo es verdad, pero no podemos hacer que todo sea verdadero.[3]

Espero que con lo que hemos visto hasta ahora, tengamos un poco más claro lo que es la verdad (y lo que no es) y como ya sabemos mas sobre ella lógicamente, vemos lo importante que es manejar estos conceptos e ideas de una manera adecuada, esto nos ayudará a identificar, resistir y contrarrestar los ataques constantes de nuestro adversario, el cual continúa cegando las mentes de todos aquellos que no creen o que han rechazado el mensaje de salvación, acordémonos que no solo tenemos la verdad de Dios esculpida en la tabla de nuestros corazones (Prov 3:3, 7:3; 2 Cor 3:3) Dios también nos da nuestras facultades intelectuales, nuestra capacidad de razonamiento, la infalibilidad de las sagradas escrituras e indudablemente el Espíritu Santo que nos ampara y ayuda a discernir en todas las cosas concernientes a Dios.

La Biblia, como lo podremos ver a continuación, utiliza el criterio de correspondencia de la verdad, para concluir vamos a citar varios ejemplos.

–El noveno mandamiento este basado en este criterio. “No des falso testimonio en contra de tu prójimo.” (Ex.20:16)

–Satanás es llamado “mentiroso” (Juan 8:44); su declaración en el jardín del Edén a Eva, “¡No es cierto, no van a morir!” no corresponde a lo que DIOS realmente dijo, “El día que de él comas, ciertamente morirás.”

–Ananías y Safira “Le mentiste al Espíritu Santo… ¡No nos mentiste a nosotros sino a Dios!” (Hechos 5:1-4) Ellos mintieron al dar un reporte falso concerniente a sus finanzas.

–Moisés nos da uno de los pasajes bíblicos más importantes en cuanto a falsos profetas, siguiendo el principio de correspondencia, estos tienen que ser probados en base a “Si lo que el profeta proclame en nombre del Señor no se cumple ni se realiza, será señal de que su mensaje no proviene del Señor. Ese profeta habrá hablado con presunción. No le temas.” (Dt 18:22)

–En proverbios vemos “El testigo veraz libra de la muerte, pero el testigo falso miente.” Esto implica la verdad correcta en cuanto a los hechos. En una corte de justicia, las intenciones solas no salvan vidas inocentes cuando estos son acusados, solo “La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad” lo hará.[4]

Espero que ahora no solo estemos mucho más cómodos con la definición de lo que es “La Verdad”, sino también con el hecho de que nuestro Dios y redentor, nuestro Señor y salvador Jesucristo dijo las siguientes palabras “Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.”(Juan 14:6) en ellas todo el peso de la Verdad Absoluta cae sobre El y es nuestro deber como Cristianos confiar en Él, somos llamados a amarlo con toda nuestra mente (Mateo 22:37) por eso es importante abordar nuestras creencias y su palabra de una manera en que podamos mantener un balance tanto espiritual como intelectual y seguir esta al pie de la letra, siempre acordándonos de que él mismo nos llama a someterlo todo a prueba y aferrarnos a lo que es bueno (1 Ts 5:21).

Los dejos con estas dos citas para reflexionar:

“Verdad es una realidad ya sea que creas en ella o no. La verdad no requiere que creas en ella para ser verdad, pero si merece que creas en ella.” – Doug Powell

“Los hombres tropiezan con la verdad de vez en cuando, pero la mayoría se levantan y se van de prisa como si nada hubiera pasado.” – Winston Churchil


Referencias

[1] The Big Book of Christian Apologetics, The Nature of Truth p. 562

[2] Evans, C. Stephen (2010-03-17). Pocket Dictionary of Apologetics & Philosophy of Religion: 300 Terms & Thinkers Clearly & Concisely Defined (The IVP Pocket Reference Series) (Kindle Locations 2267-2270). InterVarsity Press. Kindle Edition.

[3] [Geisler, Norman L.; Turek, Frank (2004-03-12). I Don’t Have Enough Faith to Be an Atheist p.37-38]

[4] Systematic Theology in One Volume, Norm Geisler, p.85-85

Nota sobre las referencias

Debido a que estas originalmente son en inglés, la traducción y modificación fue hecha por el autor de este artículo el cual no reclama ningún derecho intelectual sobre estas.

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