Pecado y razón ¿Cómo sabemos de Dios si nuestra razón ha sido afectada por el pecado?

Por Xavier González

Debo de admitir que esta pregunta me ha dado mucha vuelta en mi mente, porque si consideramos las consecuencias del pecado en su espectro más amplio y cómo afectó nuestra naturaleza humana, quedaría preguntar ¿Dios puede ser cognoscible a la razón humana?  Ya esta pregunta es tanto un Sí y No; y vamos a dar razones del porqué y a la vez que contextualizar así como sintetizar dos versos que aparentemente son contradictorios.

Pecado y razón ¿Cómo sabemos de Dios si nuestra razón ha sido afectada por el pecado?

Ahora les dejo este planteamiento: Si bien Dios nos dio raciocinio para tener un grado de conocimiento hacia él y el pecado afectó también nuestro raciocinio ¿Se consideraría que realmente no se puede conocer a Dios en lo absoluto, o Dios sí nos permitiría tener un grado de conocimiento hacia él? Si nuestra primera opción es sí, entonces su consecuencia sería quedarnos en un agnosticismo ateo. Pero si nuestra opción es la segunda tenemos que resolver el dilema que tenemos entre Pecado y Razón. Ahora bien, algunos teólogos han aseverado que Dios no puede ser conocido por la razón y otros que sí. Citaré algunos:

De los que nos dan un rotundo No:

“El Hombre no puede conocer a Dios mediante la Razón”[1]
—A.W. Tozer

 “Tan imposible es la comprensión [del conocimiento de Dios] por medio de la razón como es imposible llegar a tocarlo con la mano”
—Martín Lutero  

De los que dicen que Sí:

“Si un Dios racional nos ha creado como seres racionales con la intención amorosa de tener comunión con él, entonces debemos esperar con confianza poder llegar a conocer algo de su existencia y naturaleza.”
—Thomas V. Morris

“Respecto a lo verdad de lo que confesamos acerca de Dios, este modo es doble: hay ciertas verdades divinas que totalmente exceden toda capacidad de la razón humana, como el hecho de que Dios es uno y trino. Otras que también puede captar la razón natural, como la existencia de Dios, y ciertos atributos, como su unidad, y que los filósofos han probado usando la luz de la razón natural”[2]
—Santo Tomás de Aquino

En adición, e independientemente de lo que ciertos teólogos nos pueden decir sobre este tema y su postura, tenemos unos textos de la misma Biblia que nos indicará el mismo problema también. ¡Y en su lectura fueran irreconciliables! A saber son Romanos 1:20 y 1 Corintios 1:21. No obstante veremos que en última instancia no es así y demostrare la síntesis de estos versos.

Según la Epístola paulina a los Romanos 1:20 dice lo siguiente:

“Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusas”[3]

Y según la Epístola  paulina a 1 corintios 1:21 dice lo siguiente:

“Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agrado a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación”[4]

A simple lectura, estos versos se contradicen uno al otro. O bien Dios creó al mundo para que conociéramos de él o Dios creó el mundo para que no conociéramos de él. Esta disyuntiva presentada intentaría estrecharnos e incomodarnos según los versos citados. ¡Pero esperen! hay una tercera opción y será la solución al problema. Todavía no vamos a exponer la solución al dilema que estamos tratando, por ahora nuestra ocupación será contextualizar los versos y al terminar expondremos la solución.

Romanos 1:20

Según San Pablo afirma en esta perícopa (V. 19-20) no sólo la posibilidad del conocimiento de Dios a través de las criaturas, sino también al hecho; concretando incluso el aspecto de la esencia divina que es término de la operación mental del hombre: “su eterno poder y su divinidad” (V. 20). Y es que no todos los atributos de Dios se revelan igualmente en las obras de la creación. Los Atributos que se presentan al contemplarlas maravillas de este mundo visible (que está pidiendo una causa) son su omnipotencia creadora por encima de la contingencias del tiempo y su divinidad o soberanía trascendente por encima de cualquier de otro ser. Es esta capacidad del hombre para llegar al conocimiento de Dios por la creación, que aquí deja entender Pablo.[5]

Pablo continúa insistiendo en que el hombre no puede alegar ignorancia de Dios. Se puede ver como es por Su obra, así como se puede conocer bastante a una persona por lo que ha hecho, igualmente a Dios por su creación. El A.T. ya lo afirma en Job 38-41 donde se nos presenta esta misma idea. Pablo lo sabía cuando habla de Dios a los paganos de Listra. El empieza por su obra en la naturaleza (Hch 14:17). Tertuliano, el gran teólogo de la iglesia primitiva, tiene mucho que decir acerca de la convicción de que a Dios se le puede conocer en la creación: “No fue la pluma de Moisés la que inició el conocimiento del Creador… la inmensa mayoría de la humanidad, aunque no han oído nada de Moisés, y no digamos de sus libros, conocen al Dios de Moisés.” “La naturaleza es el maestro, y el alma, el discípulo.” “Una florecilla junto a la valla, y no digo del jardín; una concha del mar, y no digo de una perla; una pluma de alguna avecilla, no tiene que ser la de un pavo real, ¿os dirán acaso que el Creador es mezquino?” “Si te ofrezco una rosa, no te burlarás de su Creador.”

En la creación podemos conocer al Creador. El argumento de Pablo es totalmente válido: si observamos el mundo vemos que el sufrimiento sigue al pecado. Si quebrantas las leyes de la agricultura, la cosecha no grana; si las de la arquitectura, el edificio se derrumba; si las de la salud, se presenta la enfermedad. Pablo estaba diciendo: “¡Observa el mundo, y veréis cómo está construido! Fijándonos en cómo es el mundo, podemos aprender mucho de cómo es Dios”. El pecador no tiene excusa”[6]

Inclusive el comentarista William McDonald, pone en claro que lo que Pablo emplea en el verso es la “Condición Divina” lo que sugiere tanto su esencia y atributos. Hasta la Iglesia Católica dice lo siguiente: “Dios, principio y fin de todas las cosas, puede ser conocido con certeza por la luz natural de la razón humana partiendo de las cosas creadas.” (Conc. Vaticano I, Dei Filius, cap. 2)

Ahora bien por un lado tanto el verso como el contexto del mismo nos aclara más diciendo que sí, podemos llegar o tener un grado de conocimiento de la existencia y atributos divinos. Pero el verso de 1 Cor. 1:21 nos dice otra cosa diferente y el comentarista Partain-Reeves dice algo que nos puede ayudar a comprender el verso, dice lo siguiente:

“Aunque la sabiduría del ser humano es capaz de observar y descubrir muchas cosas, no puede conocer a Dios sin la ayuda de revelación de parte de Dios. Por eso en Atenas, ciudad de filósofos griegos, Pablo halló un altar con la inscripción, “Al Dios no conocido” (Hch 17:23). Un poeta griego reconoció que todos somos linaje de Dios (Ver. 28), pero los sabios se quedaban en ignorancia (imaginación supersticiosa) en cuanto a la voluntad de Dios, haciendo que la deidad sea semejante a animales y a seres humanos (la idolatría) (Ver.29,30).

La sabiduría de Dios cuidó que fuera así; a saber, que sin revelación sobrenatural de parte de Dios el hombre solo no pudiera conocer a Dios. El hombre depende de su Creador.

De la misma naturaleza el hombre solo sí puede saber que Dios existe, y que debe ser adorado, y se queda sin excusa por no creerlo (Rom 1:20), pero solo no puede saber cuál es la voluntad de Dios para el hombre. Los corintios, antes de su conversión a Cristo, y dependiendo de sus filósofos, no habían podido conocer a Dios, pero ahora que el evangelio se les predicó, sí podían conocerle”[7]

Y otro comentario dice lo siguiente:

“En el v.21 se encuentra una doble antítesis. La primera está en la sabiduría de Dios y la del mundo. La segunda esta entre la sabiduría y la necedad. Esta doble antítesis se profundiza al declarar el apóstol que la sabiduría de Dios (revelada en la cruz) impide que él sea conocido por medio de la sabiduría humana. Esto significa que únicamente por la obediencia a la revelación divina en la cruz pueden los hombres llegar al conocimiento de Dios, o sea, la salvación. Los hombres jamás pueden conocer a Dios por la sabiduría del hombre pecador. Toda la sabiduría humana está distorsionada por el pecado. Los hombres en su sabiduría sólo crean un dios propio; jamás llegan a conocer al Dios de la revelación por su propio conocimiento. El plan de Dios es muy diferente al plan de los hombres. Sólo el acatamiento de la revelación divina en la “locura” de la predicación del evangelio resulta en la salvación”[8]

Así que, en contraste, lo podemos decir tanto de Romanos y 1 Corintios, es que por un lado el hombre ciertamente puede conocer a Dios y no tener excusa alguna de ello. Pero a pesar de que fuera así, distorsionan a Dios según la imagen de hombres y animales, lo cual impediría tener una certeza de “Cómo es Dios”. Y es ahí donde incluso vemos hasta filósofos modernos que nos dan una idea de cómo sería dios (ya sea desde la perspectiva de Locke, Spinoza, Berkeley, Hume, Kant y entre otros) y de ahí incluso las citas posteriores de los versos de Romanos 1:20 y 1 Corintios 1:21. La solución al dilema presentado es, podemos tener razón/certeza de la existencia y atributos divinos según lo que podemos ver alrededor de la creación, pero como el pecado afectó nuestra naturaleza, tener una idea o imagen de Dios aún sería distorsionada, ahora si esto es así, solamente la encarnación de Cristo nos iluminaría plenamente para saber cómo es Dios y cómo podemos alcanzar conocimiento a través de él, es decir, de Jesucristo o cómo diría el apóstol Juan en su evangelio:

“Y aquel verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como el unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”[9]

Referencias:

[1] Suma contra los gentiles, libro uno capítulo III

[2] Martin Luther, Luther’s Works, vol.22, Sermons on the Gospel of St.John, ed. Jaroslav Pelikan, Concordia House, St. Louis, MO, 1957, p.8.

[3] Biblia RV60, Romanos 1:20.

[4] Biblia RV60, 1 Corintios 1:21

[5] Comentario al NT, Nueva Edición Española Actualizada.

[6] BCS Biblia Comentada.

[7] Comentario al NT por Partain-Reeves.

[8] Comentario Bíblico Mundo Hispano.

[9] Biblia RV60, Juan 1:14

 


Xavier González es de Venezuela, se dedica al estudio de la filosofía, cristianismo primitivo y teología. Se convirtió al cristianismo a los 15 años. Administró la página de Me Lo Contó Un Ateo y es el encargado de la sección de apologética de la página de la Iglesia cristiana la gracia (http://www.iglesialagracia.org).

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