Objeciones al argumento del ajuste fino del universo

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Por Huge Ross

Cuando se trata de las caracter√≠sticas de ajuste fino del universo, los no-te√≠stas se encuentran en un aprieto. La evidencia es demasiado significativa y concreta como para dejar de lado. La evidencia es inanimada; as√≠ que no se puede apelar a hip√≥tesis darwinistas. Las apelaciones a un tiempo casi infinito se ven frustradas por las pruebas de la creaci√≥n del tiempo s√≥lo unos pocos miles de millones de a√Īos atr√°s. Los siguientes cinco argumentos parecen cubrir el rango de las respuestas no te√≠stas a la evidencia del dise√Īo c√≥smico:

Objeciones al argumento del ajuste fino del universo

Argumento 1: nosotros no estaríamos aquí para observar el universo si lo extremadamente improbable no hubiera ocurrido.

La evidencia a favor del dise√Īo es meramente accidental. Nuestra existencia simplemente testifica que lo extremadamente improbable ciertamente tuvo lugar por azar. En otras palabras, no estar√≠amos aqu√≠ para reportar las caracter√≠sticas del universo a menos que el azar hubiera producido estas propiedades altamente improbables.

Refutación: Este argumento es fundamentalmente una apelación a las probabilidades infinitas que ya ha sido contestada (ver capítulo 12). Otra respuesta ha sido desarrollada por el filósofo Richard Swinburne[1] y ha sido resumida por otro filósofo, William Lane Craig:

Suponga que cien tiradores expertos son enviados para ejecutar a un prisionero en un escuadrón de fusilamiento, y el prisionero sobrevive. El prisionero no debería asombrarse de que no ve que está muerto. Después de todo, si estuviera muerto no podría observar su muerte. No obstante, tendría que asombrarse de que esté vivo.[2]

Extendiendo el argumento de Craig y Swinburne, el prisionero deber√≠a concluir, dado que est√° vivo, que todos los tiradores expertos erraron por alg√ļn azar extremadamente improbable. √Čl podr√≠a querer atribuir su supervivencia a una incre√≠ble buena suerte, pero ser√≠a mucho m√°s racional que √©l concluyera que los fusiles estaban cargados con salvas o que los tiradores erraron a prop√≥sito. Alguien tiene que haber tenido el prop√≥sito de que viva. De la misma forma, la conclusi√≥n racional que se deduce del ajuste fino del universo es que alguien tuvo el prop√≥sito de que nosotros vivi√©ramos.

Argumento 2: el dise√Īo del universo es simple antropomorfismo

El astrof√≠sico Joseph Silk, en su m√°s reciente esfuerzo de comunicar la f√≠sica de la cosmolog√≠a del Big Bang a los legos, se mofa de la conclusi√≥n de que el universo ha tenido un ajuste fino para soportar la vida. Compara la “tonter√≠a” de la idea del dise√Īo con la suposici√≥n absurda de la pulga de que el perro del que se alimenta ha sido dise√Īado precisamente para su beneficio. El error de la pulga, sugiere, se vuelve muy aparente apenas se le coloque al perro un collar para las pulgas.[3]

Refutaci√≥n: El argumento de Silk ignora algunos temas clave. Si bien la pulga puede estar un poco centrada en s√≠ misma al suponer que el perro fue dise√Īado exclusivamente para ella, no hay ninguna raz√≥n para negar que el perro fue dise√Īado para un prop√≥sito, o para varios prop√≥sitos. (El mito de que la vida es producto estrictamente de procesos naturales accidentales es tratado en el cap√≠tulo 16.) El collar contra las pulgas puede ser un argumento m√°s fuerte a favor del dise√Īo (por ejemplo, el control de la poblaci√≥n) que a favor de la falta de dise√Īo. M√°s importantemente, si bien podemos imaginarnos un amplio rango de hu√©spedes adecuados para soportar a la pulga, cada uno de ellos requiere elementos de dise√Īo para facilitar la supervivencia de la pulga.

Aunque son bastante abundantes los huéspedes adecuados para la pulga, no lo son los universos adecuados para la vida. Los astrofísicos no han sido capaces de inventar universos hipotéticos significativamente diferentes del nuestro que pudieran soportar seres humanos o, para el caso, cualquier tipo de vida física inteligente concebible.

Argumento 3: los argumentos del dise√Īo est√°n fuera del dominio de la ciencia y, por lo tanto, deben ser ignorados

Las publicaciones del National Center for Science Education, entre otros grupos anti-creacionistas, aseveran repetidamente que la ciencia est√° “basada en lo emp√≠rico y es necesariamente materialista; los milagros no deben ser permitidos” y que “cualquier teor√≠a con un fundamento sobrenatural no es cient√≠fica.”[4] Dado que los argumentos de dise√Īo implican la intervenci√≥n sobrenatural, pueden ser ignorados justificadamente porque “no pueden ser considerados cient√≠ficos.”[5]

Refutación: Afirmar que la ciencia y la teología son mutuamente excluyentes puede ser conveniente para los materialistas que no están dispuestos a defender su filosofía, pero es insostenible. La ciencia raramente es neutral en lo religioso. Análogamente, la fe religiosa raramente es neutral en lo científico. Tanto la ciencia como la teología tratan frecuentemente con causa y efecto y con procesos de desarrollo en el mundo natural. Tanto la ciencia como la teología tratan con el origen del universo, el sistema solar, la vida y la humanidad.

Cuando se trata de las causas, los procesos de desarrollo y los or√≠genes, existen siempre dos posibilidades: natural o sobrenatural. Insistir dogm√°ticamente que nunca deben considerarse respuestas sobrenaturales equivale a decir que todos los seres humanos sigan una sola religi√≥n, la religi√≥n del materialismo ateo. Encuentro ir√≥nico que, en nombre de la libertad religiosa, ciertos proponentes de la educaci√≥n cient√≠fica insisten en librar a nuestras instituciones de ense√Īanza e investigaci√≥n de cualquier fe que se atreva a competir con la suya.

Argumento 4: el orden puede surgir del caos

La idea de que bajo condiciones estrictamente naturales el orden puede surgir y surgir√° del caos fue propuesta primeramente por David Hume, casi doscientos a√Īos atr√°s. Recientemente, ha sido revivido por el qu√≠mico galardonado con el premio Nobel, Ilya Prigogine en su libro Order out of Chaos (El orden a partir del caos)[6] y por la exitosa pel√≠cula Jurassic Park (Parque Jur√°sico). Hume hizo la afirmaci√≥n sin ning√ļn apoyo de las evidencias. Prigogine se√Īal√≥ varias reacciones qu√≠micas en las que el orden parece surgir de sistemas ca√≥ticos. Jurassic Park en realidad toca otro tema, a saber la teor√≠a del caos y la l√≥gica borrosa.

El principio detr√°s de la teor√≠a del caos y la l√≥gica borrosa es que, al tratar de predecir el resultado del estado futuro de sistemas excepcionalmente complejos, el investigador estar√° mejor si se conforma con respuestas o conclusiones aproximadas en cada paso en la soluci√≥n de un problema en vez de respuestas o conclusiones exactas. La presunci√≥n de un principio auto-organizador en los sistemas ca√≥ticos surge del hecho de que cuanto m√°s complejo es el sistema mayor es la oportunidad de desviaciones del equilibrio termodin√°mico en peque√Īas porciones del sistema (y mayor es la dificultad para determinar cu√°les son realmente los estados de equilibrio termodin√°mico). Seg√ļn la segunda ley de la termodin√°mica, la entrop√≠a crece en todos los sistemas, pero la entrop√≠a puede decrecer (es decir, el orden puede crecer) en parte de un sistema, siempre que un incremento adicional de entrop√≠a (es decir, desorden) ocurra en otra parte del sistema.

Debido a que los investigadores humanos pueden ser propensos a subestimar la complejidad de algunos sistemas, se sorprenden ocasionalmente por cu√°nto puede desviarse una peque√Īa porci√≥n de un sistema del equilibrio termodin√°mico. No obstante, las leyes de la termodin√°mica predicen que estas desviaciones son temporarias, y cuanto mayor la desviaci√≥n, m√°s r√°pidamente se corrigen los desv√≠os.

Sin los desv√≠os del equilibrio termodin√°mico, no se formar√≠an las gotas de lluvia y los copos de nieve, por ejemplo. Pero la formaci√≥n de gotas de lluvia y de copos de nieve se acerca a los l√≠mites de auto-organizaci√≥n de un proceso natural. Si bien los copos de nieve exhiben un alto grado de orden, su contenido de informaci√≥n o nivel de dise√Īo permanece bastante bajo. La distinci√≥n es aproximadamente como la diferencia entre el Nuevo Testamento y un libro que contenga la oraci√≥n “Dios es bueno” repetida 90.000 veces.

El √ļltimo ejemplo muestra un orden considerable, pero no mucha informaci√≥n. El primer ejemplo contiene un alto grado de orden y un alto grado de informaci√≥n (o dise√Īo) a la vez. Los ejemplos de Prigogine exhiben incrementos de orden pero sin incrementos significativos en el contenido de informaci√≥n. Los procesos naturales solos no pueden explicar el nivel excepcionalmente alto de dise√Īo y de contenido de informaci√≥n en los organismos vivos o en la estructura del universo que hacen que la vida sea posible.

Argumento 5: a medida que seguimos evolucionando, llegaremos a ser el creador-dise√Īador

En su libro, The Anthropic Cosmological Principle (El principio antr√≥pico cosmol√≥gico), los astrof√≠sicos John Barrow y Frank Tipler rese√Īan muchas nuevas evidencias del dise√Īo del universo.[7]

Luego pasan a discutir versiones del principio antr√≥pico como el WAP (Weak Anthropic Principle ‚Äď principio antr√≥pico d√©bil: los seres conscientes s√≥lo pueden existir en un medio ambiente con caracter√≠sticas que permitan que lo habiten), el SAP (Strong Anthropic Principle ‚Äď principio antr√≥pico fuerte: la naturaleza debe adoptar aquellas caracter√≠sticas que admitan, en alg√ļn lado y en alg√ļn tiempo, la existencia de seres conscientes), y versiones m√°s radicales, incluyendo el PAP (Participatory Anthropic Principle ‚Äď principio antr√≥pico participativo: los observadores conscientes son necesarios para traer a la existencia al universo, y el universo es necesario para traer a la existencia a los observadores). Pero lo que ellos propician es el FAP (Final Anthropic Principle ‚Äď principio antr√≥pico final).

Con el FAP, la vida que existe (pasado, presente y futuro) continuar√° evolucionando con los recursos inanimados del universo hasta que alcance un estado que Barrow y Tipler denominan el “Punto Omega.”[8] Este Punto Omega, dicen, es una Entidad que tiene las propiedades de omnipotencia, omnipresencia y omnisciencia, con la capacidad de crear en el pasado.[9] En otras palabras, el Dios-Creador no existe todav√≠a, pero nosotros (toda la vida y todas las estructuras inanimadas del universo) estamos evolucionando gradualmente hacia Dios. Cuando Dios sea construido finalmente as√≠, Su poder ser√° tal que √Čl puede crear un universo entero con todas sus caracter√≠sticas de dise√Īo miles de millones de a√Īos atr√°s.

En su √ļltimo libro, The Physics of Immortality (La f√≠sica de la inmortalidad),[10] Tipler propone que la evoluci√≥n hacia el Punto Omega ocurrir√° mediante el avance de la tecnolog√≠a de las computadoras. Extrapolando el tiempo de duplicaci√≥n de la capacidad de computaci√≥n (en la actualidad, alrededor de dieciocho meses) hacia algunos millones de a√Īos en el futuro, Tipler predice que una generaci√≥n futura de seres humanos podr√° no s√≥lo alterar todo el universo y todas las leyes de la f√≠sica sino tambi√©n crear un Dios que a√ļn no existe. M√°s a√ļn, podremos resucitar cada ser humano que haya vivido jam√°s mediante la recuperaci√≥n de los recuerdos que alguna vez residieron en el cerebro de cada persona.

Refutación: Es difícil tratar estas hipótesis del FAP y del Punto Omega en forma seria. En el New York Review of Books, el conocido crítico Martin Gardner ofreció su evaluación del trabajo de Barrow y Tipler:

¬ŅQu√© podemos decir de este cuarteto de WAP, SAP, PAP y FAP? En mi opini√≥n no tan humilde, creo que el √ļltimo principio puede llamarse mejor CRAP, Completely Ridiculous Anthropic Principle ‚Äď principio antr√≥pico completamente rid√≠culo (nota: en ingl√©s, la palabra “crap” significa “basura”).[11]

En The Physics of Immortality, Tipler sobrestima groseramente el papel de la memoria humana y la capacidad futura de las computadoras. Así como las computadoras no pueden funcionar solamente con bancos de memoria, tampoco la mente humana y la conciencia humana operan solamente mediante la memoria. Si bien están teniendo lugar hoy notables progresos en la tecnología de computación, las leyes de la física imponen límites finitos predecibles sobre el hardware de las computadoras futuras. Como ha sido documentado rigurosamente por Roger Penrose en The Emperor’s New Mind y Shadows of the Mind, estos límites no permiten siquiera la duplicación de la conciencia humana, y mucho menos las capacidades fantásticas que sugiere Tipler.[12]

Pero Tipler aparentemente quiere alterar mucho m√°s que s√≥lo el universo y las leyes de la f√≠sica. √Čl cree, por ejemplo, que las computadoras futuras ser√°n capaces de exponer a la gente a los principios de la teor√≠a del juego tan efectivamente que todos los pensamientos y acciones destructivos ser√°n purgados y ya no habr√° maldad, a√ļn para gente del tipo de Adolf Hitler y Mata Hari.[13]

En la religión de Tipler, la obra redentora de un Salvador se vuelve innecesaria. Considere, sin embargo, que si la propuesta de Tipler fuera cierta, cuanto mejor la gente comprendiera la teoría del juego menor sería la propensión que exhibirían a cometer el mal.

Desafortunadamente para Tipler, no hay evidencias de ninguna correlación de este tipo.

Tipler no s√≥lo descarta el infierno, sino que redefine el cielo. El “cielo” de Tipler trae la dicha relacional (m√°s precisamente, sexual) a todo hombre y mujer. √Čl produce una ecuaci√≥n para “probar” que su utop√≠a generada por la computadora traer√° a cada hombre una mujer, y a cada mujer un hombre, capaces de entregar 100 000 veces el impacto y la satisfacci√≥n del mejor compa√Īero que uno pueda imaginar en la vida que conocemos.[14] La atracci√≥n popular de esta idea documenta la bancarrota espiritual de nuestro tiempo. Evidentemente muchas personas nunca han saboreado un placer mayor que lo que puede dar la experiencia sexual.

En un artículo para el Skeptical Inquirer, Gardner nuevamente blandió sus cuchillos satíricos:

Le dejo al lector que decida si deber√°n optar por OPT (Omega Point Theology ‚Äď teolog√≠a del punto omega) como una nueva religi√≥n cient√≠fica superior a la Cienciolog√≠a ‚Äď una religi√≥n destinada a elevar a Tipler al rango de un profeta m√°s grande que L. Ron Hubbard ‚Äď u optar por el punto de vista de que OPT es una fantas√≠a descabellada generada por la lectura de demasiada ciencia-ficci√≥n.[15]

En su rechazo persistente de un Creador eterno y trascendente algunos cosm√≥logos (y otros) est√°n recurriendo a opciones cada vez m√°s irracionales. Hay cierta l√≥gica en esto, sin embargo. Si por motivos personales o morales el Dios de la Biblia no es aceptable, entonces, dada toda la evidencia para la trascendencia y el dise√Īo, las alternativas est√°n restringidas a vuelos de la imaginaci√≥n.

A lo largo del tiempo y a medida que destrabamos m√°s de los secretos del vasto cosmos, los hombres y mujeres estar√°n m√°s sobrecogidos por cu√°n exquisitamente est√° dise√Īado el universo. Pero ¬Ņa qu√© estar√° dirigido ese sobrecogimiento ‚Äď a la cosa creada o al Creador? Esa es la elecci√≥n de cada persona.

Notas

[1] Swinburne, p. 165.

[2] William Lane Craig, “Barrow and Tipler on the Anthropic Principle Versus Divine Design,” British Journal of Philosophy and Science 38 (1988), p. 392.

[3] Joseph Silk, Cosmic Enigma (1993), p. 8-9.

[4] NCSE staff, Education and Creationism Don‚Äôt Mix (Berkeley, CA: National Center for Science Education, 1985), p. 3; Eugenie C. Scott, “Of Pandas and People,” National Center for Science Education Reports (Enero-Febrero1990), p. 18; Paul Bartelt, “Patterson and Gish at Morningside College,” The Committees of Correspondence, Iowa Committee of Correspondence Newsletter, vol. 4, no. 4 (October 1989), p. 1.

[5] Education and Creationism Don‚Äôt Mix, p. 3; Eugenie C. Scott and Henry P. Cole, “The Elusive Scientific Basis of Creation Science,” The Quarterly Review of Biology (March 1985), p. 297.

[6] Ilya Prigogine and Isabelle Stengers, Order out of Chaos: Man’s New Dialogue With Nature (New York: Bantam Books, 1984).

[7] Barrow y Tipler.

[8] Barrow y Tipler, p. 676-677.

[9] Barrow y Tipler, p. 676-677, 682; Martin Gardner, “Notes of a Fringe-Watcher: Tipler‚Äôs Omega Point Theory,” Skeptical Inquirer 15, no. 2 (1991), p. 128-132.

[10] Frank J. Tipler, The Physics of Immortality: Modern Cosmology, God and the Resurrection of the Dead (New York: Doubleday, 1994).

[11] Martin Gardner, “WAP, SAP, PAP, and FAP,” The New York Review of Books, vol. 23, no. 8, 8 May 1986, p. 22-25.

[12] Roger Penrose, The Emperor’s New Mind (New York: Oxford University Press, 1989), p. 3-145, 374-451; Roger Penrose, Shadows of the Mind (New York: Oxford University Press, 1994), p. 7-208.

[13] Frank J. Tipler, p. 253-255.

[14] Frank J. Tipler, p. 256-257.

[15] Gardner, “Notes of a Fringe-Watcher,” p. 132.

 


Blog Original: http://bit.ly/2OERFPO

Traducido por Alejandro Field

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