¿Tienen las ideas consecuencias? ¡Claro que sí!

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Por Ted Wright

En 1948 un profesor inglés en la Universidad de Chicago escribió un libro cuya idea principal repercute en el mundo moderno y en los titulares de la noticias de hoy en día. El profesor era Richard Weaver y su libro Ideas Have Consequences (Las ideas tienen consecuencias).

¿Tienen las ideas consecuencias_ ¡Claro que sí!

La idea principal del libro de Weaver es que la filosofía es la base de toda la sociedad. Lo que creemos acerca de la realidad importa. Lo que decimos o pensamos en verdad importa. El lenguaje, y cómo lo usamos es importante.

En 1948 muchos intelectuales en Europa y América quedaron anonadados por cómo tales atrocidades pudieron ser cometidas por Alemania en la Segunda Guerra Mundial. En los años 30´, Alemania fue una de las naciones más alfabetizadas en el mundo, entonces no era que los alemanes estaban mal informados o no eran inteligentes. Después de todo, Alemania ha producido tales músicos brillantes e influyentes  como Bach, Beethoven, Mozart, y filósofos grandemente influyentes también como Hegel, Kant, etc…

El problema, como Weaver lo vio, no era el alfabetismo o la educación por decirlo así, era el tipo de filosofía que estaba nutriendo la visión alemana de la realidad.

Weaver creía que la raíz del problema era la filosofía del nominalismo. ¿Qué es el nominalismo?

“Nominalismo” definido por Weaver, “niega que los universales [es decir términos como hombre, mujer, árbol, casa, etc…] tienen una existencia real”[1].

Pero alguien podría decir, “¿Y qué? ¿Cuál es el problema?”.

Como Weaver lo puso, “el problema involucrado últimamente es si es qué hay una fuente de verdad más alta e independiente del hombre; y la respuesta a la pregunta es decisiva para la visión de la naturaleza y el destino de la humanidad”[2].

Para ponerlo simple — ¿Podemos definir las cosas de la manera que queremos? ¿Las palabras y el lenguaje son solamente para ser usadas para nuestra conveniencia? O ¿Hay alguna fuente de la verdad más alta e independiente del hombre?

En un artículo reciente en Slate.com por Christin Scarlett Milloy, esta pregunta ha tomado un nuevo giro radical. En el artículo titulado “Don’t Let the Doctor Do this to Your Newborn” (No le dejes al doctor hacerle esto a tu recién nacido), Milloy discute que una de las cosas más dañinas que los padres primerizos pueden hacer es asignarle a tu recién nacido un género. Así es— ¡leíste bien!

Cuando un bebé nace, para un doctor o una partera decir que es un niño o una niña es similar al abuso.

Milloy dice:

“Con la asignación de género del infante, en tan solo un momento la vida de tu bebé es instantáneamente y brutalmente reducida de potenciales infinitos a solo un conjunto concreto de estereotipos y expectativas, y cualquier desviación en el comportamiento desde ahí será castigado severamente — intencionalmente a través el fanatismo, e involuntariamente a través de la ignorancia”.

A lo largo del artículo, Milloy menciona los traumas emocionales, psicológicos y mentales que muchas personas transgénero sufren.

Es un hecho que en la comunidad transgénero hay un alto rango de suicidio y depresión. Pero, ¿podría ser que están deprimidos porque están confundidos acerca de quiénes son?,  o ¿tal vez han sufrido algún otro tipo de abuso físico o psicológico antes en sus vidas? La respuesta es sí y de acuerdo con Milloy no es lo que piensas. Milloy dice que el abuso psicológico que la gente transgénero ha sufrido antes en sus vidas es esto — “ellos no son miserables porque son transgénero, ellos son miserables por el resultado de ser asignados con el género incorrecto al nacer”.

¡Seamos gráficamente claros acerca de esto! Si un bebé nace con todas las partes biológicas masculinas (testículos y pene) u otro bebé que nace con todos los componentes biológicos femeninos (ovarios y vagina), entonces de acuerdo con Milloy está MAL para cualquiera decir que ellos son niño o niña. Los términos, niño, niña, en verdad no corresponden a la realidad, porque la realidad es lo que nosotros hacemos.

Regresemos con Richard Weaver en 1948. Él escribe:

La negación de los universales sostiene con eso la negación de todas las cosas que trascienden a la experiencia. La negación de todas las cosas que trascienden a la experiencia significa inevitablemente –aunque se encuentren formas de protegerse de esto– la negación de la verdad. Con la negación de la verdad objetiva no hay escape del relativismo de “el hombre es la medida de todas las cosas”[3].

Si el hombre es la “medida” de todas las cosas, entonces ¿quién decide que es qué? ¿La sociedad? ¿La religión? ¿El estado? ¿Es verdad cualquier cosa que yo diga?, o ¿la verdad corresponde a la realidad?

En Mateo 19:4 Jesús les hace recordar a sus oyentes, “¿no habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo?”.

La Biblia es muy clara que el Creador los diseñó hombre y mujer para ser diferentes, pero también para complementarse el uno al otro. Pero ni siquiera necesitamos la Biblia para que nos diga eso, también tenemos a la biología. SOMOS diferentes.

En su excelente libro nuevo On the Meaning of Sex (El significado del sexo),  el profesor J. Budzisewski destaca el diseño en un sentido extenso, como una manera de pensar acerca del sexo, identidad sexual, género etc…

Nosotros los seres humanos tenemos un diseño, y lo digo en el sentido más extenso de la palabra; no solamente un diseño mecánico (esta parte va aquí, esa parte va allá), sino por el tipo de seres que somos. Porque el diseño no es solamente biológico, sino también emocional, intelectual, espiritual, los lenguajes de las leyes naturales, diseños naturales, sentido y propósitos naturales, son traducibles, y en la mayoría del tiempo intercambiables. Algunas formas de vivir concuerdan con nuestro diseño. Otras no[4].

No podemos escoger nuestras partes del cuerpo y nuestros órganos como deseamos. Si lo hiciéramos y violásemos su propósito entonces podríamos enfermarnos o hasta incluso morir.

En su libro Budzisewski usa el pulmón humano como un ejemplo de diseño biológico útil y funcional. Podemos decirle al pulmón que es un “ojo” o un “corazón” o un “riñón” si queremos, pero simplemente “decirle” así a esas cosas no va a cambiar cómo funciona. El propósito de un pulmón, por ejemplo, es oxigenar la sangre. Para hacerlo apropiadamente, los pulmones necesitan oxígeno. Pero si violamos las funciones del pulmón al inhalar monóxido de carbono u otros gases tóxicos entonces sufriremos las consecuencias.

De acuerdo con Budzisewski,

Podemos determinar los propósitos de otras características de nuestro diseño en la misma manera. El propósito de nuestros ojos es ver, el propósito del corazón es de bombear sangre, el propósito del pulgar es de oponerse a los dedos para poder sostener objetos… y así. Si nosotros podemos determinar los significados y propósitos de todos esos poderes, no hay razón para pensar que no podemos determinar los significados y propósitos de los poderes sexuales. La función natural y el sentido personal no son ajenos uno del otro. Están conectados[5].

Hay, después de todo, una conexión entre la razón (lógica) y la realidad. La realidad es ordenada, no es caótica. El profesor de filosofía, Peter Kreeft dice que…

“La lógica y el cambio social no están relacionados (la lógica no está relacionada con nada). Nuestra sociedad ya no piensa acerca de la pregunta de metafísica fundamental de “qué” algo es, la cuestión de la naturaleza de una cosa. En vez de eso, basamos acerca de cómo nos sentimos acerca de las cosas, cómo podemos usarlas, cómo funcionan, cómo podemos cambiarlas….”[6].

¿Cómo hemos llegado a este lugar en nuestra cultura donde tenemos que discutir este tipo de cosas? La respuesta corta, es porque las ideas sí tienen consecuencias. ¿Dónde empezamos a reconstruir? Esta es una pregunta difícil de responder, pero tal vez Budzisewski tiene razón cuando dice “es demasiado tarde para reparar todas las cosas, pero no es demasiado tarde para reparar algo y nunca es demasiado tarde para arrepentirse”[7].

Tal vez deberíamos empezar por arrepentirnos.

Notas:

[1] Richard weave, Ideas Have Consequences (Chicago & London: The University of Chicago Press)

[2] Ibid

[3] Ibid., 4.

[4] J. Budzisewski, On the Meaning of Sex, (Wilmington, DE: Intercollegiate Studies Institute, 2012), p. 21.

[5] Ibid., 22.

[6] Peter Kreeft, “Clasing Symbols: The Loss of Aristotelian Logic & the Social, Moral & Sexual Consequences,” November/December 2012, Touchstone, p.35-40

[7] Budzisewski, p. 21

 


Blog Original: http://bit.ly/2nibOj2

Traducido por Italo Espinoza Gómez

Editado por María Andreina Cerrada

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